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Números 35: Herencia de los levitas

Pastor Lionel

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Las ciudades de refugio

Cuando un hombre era asesinado, su pariente más cercano(go’el ) tenía la obligación de matar al asesino, y así vengar la sangre del difunto. (Este pariente también tenía la responsabilidad de redimir de la esclavitud a su parentela. Por eso se llama a veces el pariente redentor.) Pero, ¿qué de los casos de homicidio accidental? Aparentemente el vengador mataría al homicida aun en estos casos si lo podía alcanzar. Pero esta ley provee para seis ciudades donde el homicida accidental puede huir para escapar del vengador. Esto no significa que evite toda consecuencia de su acción, sino que tiene la oportunidad de comparecer en un proceso delante de la congregación de la ciudad para determinar si realmente es culpable de asesinato o no. Debe haber tres ciudades de refugio en cada lado del Jordán para que una esté al alcance de todos. Estas ciudades se nombran como Quedes, Siquem y Hebrón en Canaán, y Golán, Ramotgalaad y Beser en Cisjordania. En cada lado del Jordán, había una ciudad en el norte, una en el centro y una en el sur del territorio de Israel.

Reglas para diferenciar entre asesinato y homicidio accidental

Puede que alguien matara a otro intencionalmente y después huyera a la ciudad de refugio diciendo que fue un homicidio accidental. Debe haber alguna manera de determinar cuando una persona es culpable del asesinato, porque el asesino debe morir para limpiar la tierra de la mancha de la sangre inocente. Si uno golpea a otro con un instrumento de hierro, piedra o madera que puede causar una herida mortal, esto se interpreta como evidencia de una intención de matarle. Si hay evidencia de odio u hostilidad, el homicida es culpable de asesinato, cualquiera que sea el instrumento o método empleado. El asesino entonces será entregado al vengador.

Pero si no hay ninguna evidencia de hostilidad ni premeditación, entonces es un caso de homicidio accidental. En tales casos el homicida es protegido del vengador, pero debe quedarse en la ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote. Si sale de la ciudad antes de la muerte del sumo sacerdote, el vengador puede matarlo sin incurrir en culpa. Entonces aun el homicida accidental paga un precio por haber derramado la sangre humana: debe estar en exilio de su familia y comunidad durante el resto de la vida del sumo sacerdote. Sólo la muerte puede expiar la muerte. En el caso del asesinato, se requiere la muerte del asesino. En el caso del homicidio accidental, es la muerte del sumo sacerdote que limpia la tierra de la sangre inocente. La muerte del sumo sacerdote tiene entonces un valor expiatorio. Aquí vemos un tipo de la muerte expiatoria de nuestro sumo sacerdote, Jesucristo, que tiene el poder de limpiarnos de todo pecado.

Reglas sobre los testigos y el rescate

En los procesos legales, el testimonio de uno no es suficiente para imponer la sentencia de muerte; debe haber por lo menos dos testigos que concuerden en su testimonio. Pero una vez establecida la culpa de un asesino, tiene que pagar con su vida. En Israel no se puede pagar un rescate por la vida del asesino, como en varias otras culturas de la antigüedad. Tampoco se puede pagar un rescate para comprar la libertad del homicida accidental. Sólo la sangre puede expiar la sangre derramada. Así la Biblia afirma varias veces la santidad de la vida humana. El hombre es creado a la imagen de Dios, y sólo el Creador puede dar la vida. Por eso, el hombre, actuando individualmente, no tiene el derecho de quitarle la vida a otro hombre. No obstante, la comunidad sí puede tomar la vida de un delincuente, o en tiempos de guerra. En tales casos la comunidad actúa (en teoría por lo menos) como el agente de Dios para ejecutar la justicia de Dios.

Todo este pasaje expresa la verdad de que Israel debe ser un pueblo santo que vive en una tierra santa. Como siempre en el libro de Números son los levitas y los sacerdotes los que tienen el papel central en mantener la santidad del pueblo y hacer la expiación por los pecados. Aquí, los levitas deben vivir entre las tribus para enseñarles la ley de Dios. Como las ciudades de refugio son todas ciudades levíticas, los levitas llevan una responsabilidad especial en recibir a los homicidas y juzgar sus casos. Finalmente, es la muerte del sumo sacerdote que hace expiación por la sangre de los muertos accidentalmente.

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Sonreí

Soy madre de tres hijos de 14, 12 y 3 años y recientemente terminé mi carrera universitaria. La ultima clase que tomé fue Sociología. La

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