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Números 35: Herencia de los levitas

Está implícito que el juicio se celebraba en el lugar donde vivía el victimario. Si éste era encontrado culpable de homicidio, se le devolvía a la ciudad de refugio hacia la cual había escapado.

La muerte del sumo sacerdote no es una referencia arbitraria. La muerte debía ser expiada con la muerte. Aparentemente, la muerte del sumo sacerdote reemplazaba la del homicida.

Núm 35:26 Mas si el homicida saliere fuera de los límites de su ciudad de refugio, en la cual se refugió,

Núm 35:27 y el vengador de la sangre le hallare fuera del límite de la ciudad de su refugio, y el vengador de la sangre matare al homicida, no se le culpará por ello;

Núm 35:28 pues en su ciudad de refugio deberá aquél habitar hasta que muera el sumo sacerdote; y después que haya muerto el sumo sacerdote, el homicida volverá a la tierra de su posesión.

Si cualquiera moría por un acto de violencia, por lo general se asumía que la persona había sido asesinada, pero el sospechoso del crimen no era acusado automáticamente como culpable. Las ciudades de refugio aseguraban al acusado que se haría justicia. Pero si él o ella dejaban la ciudad, entonces serían considerados culpables y podrían ser matados por la parte vengadora. El pueblo no debía tolerar el pecado, sin embargo, debía ser imparcial hacia el acusado para que él o ella pudiera tener un juicio justo. Las ciudades de refugio representaban la preocupación y provisión de Dios de justicia en una cultura que no siempre protegía al inocente. Es tan injusto pasar por alto malas acciones como concluir precipitadamente acerca de la culpabilidad de una persona. Cuando alguien es acusado de haber hecho algo incorrecto, tome partido por la justicia, proteja a los que no han sido hallados culpables y escuche con cuidado toda las versiones de la historia.

Ciudades de refugio: Seis de las ciudades de los levitas fueron designadas como ciudades de refugio. Estaban distribuidas a lo largo de la tierra y protegían a aquellos que habían cometido accidentalmente algún crimen o que estaban esperando un juicio.

Ley sobre los testigos y sobre el rescate

Núm 35:29 Estas cosas os serán por ordenanza de derecho por vuestras edades, en todas vuestras habitaciones.

Núm 35:30 Cualquiera que diere muerte a alguno, por dicho de testigos morirá el homicida; mas un solo testigo no hará fe contra una persona para que muera.(C)

Núm 35:31 Y no tomaréis precio por la vida del homicida, porque está condenado a muerte; indefectiblemente morirá.

Núm 35:32 Ni tampoco tomaréis precio del que huyó a su ciudad de refugio, para que vuelva a vivir en su tierra, hasta que muera el sumo sacerdote.

Una indemnización monetaria no era compensación adecuada por la muerte de una persona. Las sentencias por crimen o por homicidio no podían ser anuladas con dinero.

Núm 35:33 Y no contaminaréis la tierra donde estuviereis; porque esta sangre amancillará la tierra, y la tierra no será expiada de la sangre que fue derramada en ella, sino por la sangre del que la derramó.

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