Números 20: Agua de la roca

En este caso, como Moisés y Aarón no santificaron a Dios ante el pueblo, Jehová mismo manifiesta su santidad entre el pueblo en castigar el pecado de Moisés. Nadab y Abihú y la compañía de Coré murieron inmediatamente por no respetar la santidad de Dios. Aquí la sentencia de Moisés se posterga para darle tiempo para llevar al pueblo al umbral de la tierra prometida, pero al fin se cumple.

Se sugiere que Moisés habló y actuó sin pensar porque estaba tan enojado con el pueblo. Después de tanta murmuración de parte del pueblo, podemos entender la frustración de Moisés. Pero aun así Moisés no puede escapar de la responsabilidad por sus acciones y palabras. Aun los grandes líderes del pueblo de Dios deben tener cuidado de guardar sus acciones, sus palabras, y aun sus actitudes en todo momento. No hay ninguno que esté exento de la disciplina de Dios.

Aunque Moisés es el que golpea la roca, Aarón es condenado también. Aparentemente él comparte el pecado de Moisés porque estaba presente como ayudante de Moisés, y no se dice nada de una protesta de su parte contra la acción ni la actitud de Moisés. El contexto parece indicar que la muerte de Aarón aconteció dentro de poco. La demora en su caso puede haber sido para dar tiempo suficiente para arreglar la transferencia del sumo sacerdocio a Eleazar, hijo de Aarón.

Una reafirmación de la promesa de la tierra sigue el rechazo de la tierra de parte del pueblo. Una reafirmación del debido orden de los mediadores y líderes espirituales sigue el rechazo de este orden de parte de los levitas y dirigentes. En el caso de la rebelión de Moisés y Aarón, no tenemos una reafirmación que sigue inmediatamente. Pero encontramos en el mismo contexto la profecía de la exclusión de Moisés y Aarón de la tierra prometida. El cumplimiento de esta profecía, aunque postergada, es segura. Así tenemos una reafirmación de la palabra de Dios, que Moisés y Aarón rechazaron.

Por el otro lado, Dios también reafirma la continuación del liderazgo del pueblo. Provee por el liderazgo religioso en la sucesión de Eleazar como sumo sacerdote. Además, hace provisión para el liderazgo militar en el nombramiento de Josué como sucesor de Moisés. La rebelión y el fracaso humano, aun de líderes importantes, no puede derrotar el plan y el propósito de Dios.

El viaje desde Cades hasta las llanuras de Moab

Es de notar que el pueblo está otra vez en Cades. Por eso, parece que usó Cadesbarnea como su cuartel general durante los 38 años en el desierto. Sin embargo, algunos señalan que el nombre Cades (Santo) era de uso común entre los israelitas y que se aplicó a varios lugares distintos. Cades estaba en el borde del territorio de los edomitas. Varios intérpretes niegan que el poder de Edom se extendiera tan lejos hacia el oeste como Cadesbarnea. Por eso, creen que el Cades mencionado no es Cadesbarnea, sino otro lugar más al este. Por la nota, proponen el nombre de Meribacades para distinguir este lugar y Cadesbarnea. Pero a la luz de Deuteronomio, parece mejor entender que el lugar donde Israel emprendió su marcha hacia sus campos de Moab era Cadesbarnea, el mismo lugar de donde había mandado los espías unos 38 años antes.

Parece que la generación rechazada ya está pasada de la escena. La nueva generación de Israel al fin comienza su marcha hacia la tierra prometida. Es difícil saber la ruta que siguieron entre Cades y los campos de Moab porque no podemos identificar con certeza muchos de los lugares mencionados en el relato. Tampoco sabemos cuánto tiempo llevó el viaje. Parece que duró algunos meses durante el año 40 después del éxodo.

Hay algunos paralelos entre el relato de este viaje y los anteriores desde el mar Rojo hasta el monte Sinaí y desde el monte Sinaí hasta Cades. Vemos una vez más una falta de fe de parte del pueblo que produce murmuración y rebeldía. Encontramos otra vez el problema de ataques por enemigos. Estos paralelos, junto con el hecho de que ahora Israel marcha hacia la tierra prometida en vez de vagar sin propósito, marcan este relato del viaje entre Cades y Moab como una nueva sección, distinta de los relatos de los acontecimientos en el desierto.

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