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Números 19: La purificación de los inmundos

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Reglas para la purificación de los inmundos.

Aquí se pone énfasis en la responsabilidad de los levitas de guardar el tabernáculo y de los sacerdotes de guardar el altar y el santuario contra la contaminación por los no autorizados. Pero no es suficiente guardar el tabernáculo; todo el campamento de Israel debe ser santo porque Jehová es santo. Ya hemos visto la demanda de que toda persona contaminada sea excluida del campamento. Pero una de las fuentes más serias de contaminación era el contacto con la muerte, y como siempre había personas que estaban muriendo, era muy fácil contaminarse aun sin quererlo. El que entraba en la tienda de un difunto quedaba impuro, y todo lo que tocaba resultaba contaminado. Entonces para mantener la santidad del campamento y aun del tabernáculo, era necesario encontrar una manera de tratar con la impureza a causa del contacto con la muerte. Levítico indicana que por la limpieza de la impureza sería un sacrificio después de un período de siete días de purificación. El propósito del agua de la impureza descrita aquí es dar una alternativa que toma en serio la impureza pero que es menos gravosa para la familia del difunto.

Estas instrucciones son especialmente aptas después de la gran cantidad de muertos que resultó de la rebelión del pueblo. Muchos de los que sobreviviron deben haber tenido contacto con la muerte. Tenían que purificarse para establecerse como el pueblo santo de Dios otra vez. Como Números 5 y 6 da instrucciones sobre la limpieza del campamento antes de la salida del monte Sinaí, este capítulo enseña en cuanto a la limpieza de las personas antes de la salida del desierto alrededor de Cades. Hebreos alude al uso de las cenizas de la vaca roja, pero enfatiza la superioridad de la sangre de Cristo, que nos limpia interiormente.

La preparación del agua para la impureza.

Es importante notar que mientras no hay un sacrificio formal involucrado aquí, se usan todos los ingredientes de un sacrificio por el pecado (o para la purificación del pecado). Hay que usar una vaca roja. No sabemos por qué tiene que ser de este color a menos que sea como recordatorio del color de la sangre, que tiene valor expiatorio en los sacrificios. Tiene que ser sin defecto, como los animales presentados en sacrificio. El requisito de que sea una vaca sobre la cual nunca ha sido puesto yugo hace que muchos intérpretes piensen en una novilla.

La vaca se degüella, no junto al altar como en los sacrificios, sino fuera del campamento, pero bajo la supervisión de un sacerdote. (Notar que el sacerdote aquí es Eleazar, hijo de Aarón. Como el sumo sacerdote que es, Aarón no puede contaminarse. El sacerdote toma parte de la sangre y la rocía hacia el tabernáculo siete veces; En Levítico la sangre del sacrificio por el pecado es rociada siete veces hacia el velo del santuario. Después, toda la vaca es quemada fuera del campamento. (Notar que en el sacrificio por el pecado, ciertas partes del animal se queman sobre el altar y el resto es quemado fuera del campamento. Lo inusual en este caso es que se quema también la sangre de la vaca; generalmente, se derramaba la sangre de los animales al pie del altar o en la tierra. El valor expiatorio de la sangre era reconocido, pero el propósito aquí es de reducir la sangre a cenizas para mantenerla en una forma lista para usar cuando sea necesario. La madera de cedro, el hisopo, y la lana carmesí (RV “escarlata”) aparentemente se asociaban con la limpieza. Parece que quemar estas cosas con la vaca fortalece la eficacia de las cenizas.

Un hombre ceremonialmente limpio debe recoger las cenizas y guardarlas en un lugar limpio. Así están listas para mezclar con agua para hacer el agua para la purificación de la impureza. Esta mezcla de cenizas y agua sirve como un “sacrificio instantáneo”, listo para usar en cualquier momento cuando sea necesario para quitar la contaminación del contacto con la muerte. Es de notar que las cenizas, que quitan la impureza cuando se mezclan con agua y se rocían sobre un hombre inmundo, causan la impureza temporal del sacerdote que las prepara, el hombre que las recoge, y el que rocía el agua y cenizas. Pero esta impureza es de un grado menor, y puede quitarse por lavarse y esperar hasta el anochecer.

Reglas para el uso del agua para la impureza. El que toca el cadáver de una persona, o toca un hueso humano o una tumba, o aun entra en una tienda donde se encuentra un cadáver queda inmundo por siete días. Esta impureza es contagiosa, porque todo lo que toca queda inmundo, y toda persona que toca queda impura hasta la noche. La persona que tocó un cadáver tiene que purificarse con el agua para la impureza el tercer día y otra vez el séptimo día. Se hace esta purificación mezclando parte de las cenizas de la vaca roja con agua y rociando esta agua con hisopo sobre la persona inmunda. El agua se usa también para purificar todas las cosas que estaban en la tienda con el difunto. Se subraya la seriedad de este rito de purificación. El que es impuro por el contacto con la muerte y no se purifica contamina todo el campamento y aun el santuario de Jehová. Por eso, tal persona tiene que excluirse de la congregación.

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