Números 16: La rebelión de Coré

Su pregunta parece ser una acusación metafórica de que Moisés está engañando o cegando al pueblo con promesas falsas. Estos hombres y sus seguidores han rechazado totalmente el plan y el propósito divinos; han rechazado la buena tierra que Dios les ofreció y rechazan el líder que Dios eligió. Aun después del juicio de Dios sobre ellos persisten en su rebeldía, confirmando así que no son dignos de entrar en la tierra prometida ni recibir las bendiciones de Dios. El enojo de Moisés es entendible a la luz del ataque personal contra él y sus acusaciones falsas de engañar al pueblo, pero también refleja el hecho de que el pueblo persiste en su rebeldía obstinada contra el plan de Dios. Moisés defiende su integridad delante de Dios y pide que Dios no acepte la ofrenda de ellos. Esto no necesariamente indica que ellos quieren usurpar el lugar de los sacerdotes y presentar sus propias ofrendas. Parece mejor entender esto como un pedido de parte de Moisés de que Dios no escuche lo que ellos dicen. Puede ser una plegaria de que Jehová indique de alguna forma su aprobación de Moisés y su desaprobación de Datán y Abiram.

La confrontación de Moisés y Aarón con Coré y sus seguidores. Las instrucciones dadas se repiten y se amplían. Coré y su grupo las cumplen y se presentan en la entrada del tabernáculo, listos para ofrecer su incienso. Toda la congregación está presente para ver el desenlace de este “concurso” cuando la gloria de Jehová aparece.

Dios manda a Moisés y Aarón que se separen del pueblo, porque está al punto de consumirlo en su ira, pero Moisés y Aarón interceden por el pueblo. Un solo hombre peca parece referirse a Coré. Toda la congregación no es responsable por el pecado de él. Dios responde entonces que todos los fieles deben separarse de las tiendas de los rebeldes para no ser juzgados con ellos.

Algunos creen que el texto originalmente dijo que el pueblo debía separarse del tabernáculo, como la palabra mishkan, usada aquí, generalmente se refiere al tabernáculo y no a la tienda de un individuo. Pero parece extraño hablar del tabernáculo de Coré, Datán y Abiram. El comentarista Bud sugiere que quizá Coré ha levantado otro tabernáculo en competencia con el centro de la adoración del pueblo. Si mantenemos el texto como está, la escena cambia repentinamente desde el tabernáculo hasta los alrededores de las tiendas de los líderes de la rebelión. A la luz del hecho de que Coré se incluye en el juicio de Datán y Abiram, Wenham sugiere que a esta altura en el relato Coré deja a sus 250 seguidores a la entrada del tabernáculo y va a las tiendas de Datán y Abiram para identificarse con ellos.

El juicio de los rebeldes. Otra vez vemos el principio de que el resto de la congregación debe separarse de los rebeldes para no compartir su juicio. La congregación cumple este mandato, pero Datán y Abiram se ponen a la entrada de sus tiendas, aparentemente con una actitud de soberbia y de desprecio por las palabras de Moisés.

Moisés anuncia cómo todos pueden saber quién tiene la razón en esta confrontación. Datán y Abiram ya acusaron a Moisés de exceder su autoridad e imponer su propia voluntad sobre el pueblo como un príncipe despótico. Moisés insiste en que no ha tomado la iniciativa de ser el líder del pueblo por su propia voluntad; todo lo que hizo ha sido porque Jehová así le mandó. La prueba de la autoridad y la elección divina de Moisés será un juicio repentino y visible sobre Datán y Abiram. Si ellos sobreviven hasta la edad avanzada, el pueblo puede saber que Dios no ha enviado a Moisés. Pero si la tierra repentinamente se los traga, el pueblo puede saber que al rebelarse contra la autoridad de Moisés estos hombres han rechazado la autoridad de Jehová mismo.

Seol era para los hebreos el lugar de los muertos. Entendían que todos los hombres, buenos y malos, iban al Seol al morir. No es entonces un sinónimo del infierno; este concepto de un lugar de castigo no se desarrolla claramente hasta los tiempos del NT. El Hades para los griegos era muy semejante al Seol de los hebreos. A veces Seol se usa como sinónimo por la tumba o aun de la muerte. Generalmente se pensaba que el Seol estaba debajo de la superficie de la tierra; por eso, uno siempre “descendía” al Seol. Pero generalmente la persona moría antes de ir al Seol; el castigo de estos rebeldes se demostrará en que descenderán vivos al Seol.

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