Números 16: La rebelión de Coré

Ya vimos la murmuración de María y Aarón contra la autoridad única de Moisés. Encontramos una rebelión abierta de parte de Datán, Abiram y varios laicos contra su autoridad. Además, encontramos la rebelión de Coré y los levitas contra la autoridad de Moisés y especialmente contra la autoridad de Aarón como sumo sacerdote. Esto significa un rechazo del orden espiritual ya establecido en la constitución de Israel como una teocracia sacerdotal. El juicio sobre los participantes en estas rebeliones es seguido por tres breves relatos que confirman la autoridad de Aarón y los sacerdotes.

La rebelión de Coré, Datán y Abiram.

La rebelión. Parece que Coré y los levitas se rebelan contra la autoridad de Aarón y sus hijos como los únicos sacerdotes. Además, hay otra rebelión de Datán y Abiram, de la tribu de Rubén, contra la autoridad de Moisés como líder del pueblo. (Se nombra un tal On, también de la tribu de Rubén, junto con Datán y Abiram pero no aparece más en el resto del relato.)

Muchos intérpretes consideran que tenemos aquí una combinación de relatos acerca de dos rebeliones distintas que acontecieron en diferentes ocasiones. (Los eruditos que siguen la crítica literal generalmente asignan el relato de la rebelión de Coré a la fuente P y el de la rebelión de Datán y Abiram a la fuente J o JE.) Pero no vemos ninguna razón para decir que las dos rebeliones, aunque distintas, no fueron contemporáneas. Es de notar que el clan levítico de los cohatitas (al cual Coré pertenece) acampaba al lado sur del tabernáculo, y la tribu de Rubén se ubicaba en el lado sur del campamento (ver 2:10; 3:29). Aunque sus quejas específicas eran diferentes, compartieron su oposición a la autoridad de Moisés y Aarón. Su proximidad facilitó que hicieran causa común. Parece que varios de otras tribus se juntaron a ellos también en la rebelión según el v. 2.

La queja de Coré y la respuesta de Moisés. El hecho de que Moisés dirige su respuesta a Coré parece indicar que es Coré el que presenta la queja. Toma la verdad de que toda la congregación es llamada a ser santa y le da un énfasis desmedido. Parece que quiere los privilegios del sacerdocio para todos los israelitas, pero esto es probablemente nada más que una postura para ganar el apoyo de las otras tribus. Por lo menos Moisés entiende todo esto como un ataque contra la autoridad especial de Aarón como sumo sacerdote y un intento de ganar el sacerdocio para toda la tribu de Leví.

Al escuchar la queja de Coré, Moisés propone una prueba para demostrar a quién Dios acepta como sacerdote. Coré dijo que Moisés y Aarón habían ido demasiado lejos en imponer su autoridad sobre la congregación, pero Moisés responde que son los levitas que han ido demasiado lejos en reclamar para ellos mismos autoridad que Dios no les ha concedido. Propone entonces una manera de demostrar quién tiene la autoridad de acercarse a Dios y quién no. Presentar incienso delante de Jehová era un privilegio de los sacerdotes. Si Dios realmente quiere que todos puedan cumplir las funciones sacerdotales, aceptará el incienso presentado por Coré y su grupo. Pero si la autoridad exclusiva de Aarón es dada por Dios, Jehová mostrará eso en aceptar sólo el incienso de él. Así Jehová dará a conocer a los que son suyos.

Moisés también exhorta a los levitas que no tengan en poco sus privilegios especiales. Pone énfasis en que Jehovah los ha elegido entre todas las tribus para un servicio especial. Aunque no tienen los derechos de los sacerdotes, tienen una posición especial de honor y responsabilidad. Deben conformarse con esto y no intentar tomar lo que no les corresponde. Pero ellos están actuando por envidia, y su rebelión no es contra Aarón, sino contra Jehová mismo. Notar que Moisés aquí se dirige a los hijos de Leví, aunque parece indicar que los 250 dirigentes eran de varias tribus. Aunque la rebelión de Coré puede haber involucrado a hombres de varias tribus, parece que la mayoría eran levitas.

La queja de Datán y Abiram y la respuesta de Moisés. Estos no quieren reconocer la autoridad de Moisés. Cuando los llama a aparecer para contestar sus quejas, ellos se niegan rotundamente a obedecer a Moisés. Con ironía amarga, llaman a Egipto una tierra que fluye leche y miel, indicando así su deseo de volver a Egipto. Ilustran aquí el mismo espíritu de rebeldía que causó el rechazo divino de toda esta generación. También se quejan de que Moisés no los ha introducido en una tierra donde pueden tener campos y viñas cuando fue el pueblo el que tuvo la culpa por no haber entrado en la tierra prometida. Además, se quejan de que Moisés se enseñorea o quiere ser un príncipe sobre ellos.

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