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Números 16: La rebelión de Coré

Núm 16:38 los incensarios de estos que pecaron contra sus almas; y harán de ellos planchas batidas para cubrir el altar; por cuanto ofrecieron con ellos delante de Jehová, son santificados, y serán como señal a los hijos de Israel.

Hasta el fuego profano ofrecido al Señor aquí es santo, de manera que los materiales no pudiesen ser usados de nuevo para propósitos profanos. De acuerdo con, ya el altar había sido forrado con bronce. Este texto supone una doble cubierta de bronce. La segunda servía como un recordatorio.

Núm 16:39 Y el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce con que los quemados habían ofrecido; y los batieron para cubrir el altar,

Núm 16:40 en recuerdo para los hijos de Israel, de que ningún extraño que no sea de la descendencia de Aarón se acerque para ofrecer incienso delante de Jehová, para que no sea como Coré y como su séquito; según se lo dijo Jehová por medio de Moisés.

Núm 16:41 El día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová.

Exactamente un día después de que Coré y sus seguidores fueron ejecutados por refunfuñar y quejarse contra Dios, los israelitas comenzaron de nuevo con más quejas y murmuraciones. Su actitud negativa sólo provocó que se rebelaran más y que acarrearan mayores problemas. Esto erosionó su fe en Dios y alentó pensamientos para rendirse y regresar. El camino para una rebelión abierta contra Dios comienza con la insatisfacción completamente y vivir como a usted le parece.

Núm 16:42 Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión, y he aquí la nube lo había cubierto, y apareció la gloria de Jehová.

Núm 16:43 Y vinieron Moisés y Aarón delante del tabernáculo de reunión.

Núm 16:44 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:

Núm 16:45 Apartaos de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento. Y ellos se postraron sobre sus rostros.

Núm 16:46 Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado.

Núm 16:47 Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo,

Núm 16:48 y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad.

Núm 16:49 Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin los muertos por la rebelión de Coré.

Núm 16:50 Después volvió Aarón a Moisés a la puerta del tabernáculo de reunión, cuando la mortandad había cesado.

Los versículos narran una doble rebelión contra la autoridad de Moisés y Aarón, el fin de la cual fue la confección de una cubierta a manera de memorial para el altar, que recordase la designación de Aarón y sus descendientes como sacerdotes. La gente se queja del castigo impuesto a los rebeldes, y se desata una plaga contra ellos que cesó cuando Aarón hizo expiación por el pueblo.

Otra vez vemos la mortandad como un castigo de Jehová sobre un pueblo que tarda en aprender una serie de lecciones vitales. El incensario como un medio de expiación en manos de Aarón se aviene aquí con lo que fue el origen de la disputa inicial. El Señor honró la legítima ofrenda de Aarón en contraste con los que había castigado antes, quienes habían ofrecido incienso sin autorización (v. 35). Se confirma enérgicamente el ministerio de Aarón.

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