Números 16: La rebelión de Coré

Núm 16:1 Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente,

Núm 16:2 y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre.

Núm 16:3 Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: !!Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?

La gente que aquí se menciona se ha confabulado, pero más adelante se describe a Coré como antagonista de Aarón, y a Datán y Abiram como antagonistas de Moisés. Es una rebelión religiosa y también civil, motivada por las funciones exclusivas que Moisés ha introducido.

Coré y sus asociados habían visto las ventajas del sacerdocio en Egipto. Los sacerdotes egipcios tenían grandes riquezas e influencia política, algo que Coré deseaba para sí mismo. Coré pudo haber asumido que Moisés, Aarón y sus hijos estaban tratando de hacer del sacerdocio israelita la misma clase de máquina política. El quería ser una parte de ella. No comprendió que la ambición principal de Moisés era servir a Dios y no la de controlar a los demás.

Núm 16:4 Cuando oyó esto Moisés, se postró sobre su rostro;

Núm 16:5 y habló a Coré y a todo su séquito, diciendo: Mañana mostrará Jehová quién es suyo, y quién es santo, y hará que se acerque a él; al que él escogiere, él lo acercará a sí.

Núm 16:6 Haced esto: tomaos incensarios, Coré y todo su séquito,

Núm 16:7 y poned fuego en ellos, y poned en ellos incienso delante de Jehová mañana; y el varón a quien Jehová escogiere, aquel será el santo; esto os baste, hijos de Leví.

Núm 16:8 Dijo más Moisés a Coré: Oíd ahora, hijos de Leví:

Núm 16:9 ¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él para que ministréis en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estéis delante de la congregación para ministrarles,

Núm 16:10 y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo? ¿Procuráis también el sacerdocio?

Moisés percibió a través del descargo de ellos la verdadera motivación: algunos de los levitas buscaban el poder del sacerdocio. Al igual que Coré, a menudo deseamos las cualidades especiales que Dios les ha dado a otros. Coré tenía sus propias habilidades importantes y valiosas. Al final, sin embargo, su ambición de tener más originó que perdiera todo. Una ambición inadecuada es codicia disfrazada. Concéntrese en buscar el propósito especial que Dios tiene para usted.

Núm 16:11 Por tanto, tú y todo tu séquito sois los que os juntáis contra Jehová; pues Aarón, ¿qué es, para que contra él murmuréis?

Moisés se enfrenta a Coré, quien representaba la facción de los levitas que aspiraba se añadieran prerrogativas sacerdotales a las funciones que ya desempeñaban. Primero anuncia una prueba que demostrara el derecho de Aarón de poner el incienso en el tabernáculo, y enseguida los censura por no apreciar el significado del ministerio al que Dios los había llamado.

Núm 16:12 Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá.

Núm 16:13 ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente?

Núm 16:14 Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos.

Una de las formas más fáciles de no llegar a seguir a Dios es cuando miramos nuestros problemas presentes e inflamos su desazón. Datán y Abiram hicieron justamente eso cuando comenzaron a desear una comida mejor y ambientes más placenteros. Egipto, el lugar que alguna vez desearon abandonar, cada vez lucía mejor y mejor, por supuesto que no era por la esclavitud o por los capataces, ¡sino por la comida que producía agua en su boca! Estos dos hombres y sus seguidores habían perdido completamente su perspectiva. Cuando quitamos nuestros ojos de Dios y comenzamos a mirarnos a nosotros mismos y a nuestros problemas, también comenzamos a perder nuestra perspectiva. Si sobreestimamos nuestros problemas podemos obstaculizar nuestra relación con Dios. No permita que las dificultades lo hagan perder de vista el propósito que tiene Dios para su vida.

Núm 16:15 Entonces Moisés se enojó en gran manera, y dijo a Jehová: No mires a su ofrenda; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal.

Moisés se vuelve para enfrentar a aquellos que lo desafían, pero ellos se niegan a aparecer ante él temiendo una represalia. Su objeción al liderazgo de Moisés es que éste regresó de la tierra prometida y volvió al desierto y desde entonces no había tenido éxito en volver a ella. Aplicar una norma secular para medir el éxito de un líder espiritual es un error. El líder espiritual exitoso es aquel que sigue el mandato divino.

Núm 16:16 Después dijo Moisés a Coré: Tú y todo tu séquito, poneos mañana delante de Jehová; tú, y ellos, y Aarón;

Núm 16:17 y tomad cada uno su incensario y poned incienso en ellos, y acercaos delante de Jehová cada uno con su incensario, doscientos cincuenta incensarios; tú también, y Aarón, cada uno con su incensario.

Núm 16:18 Y tomó cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y echaron en ellos incienso, y se pusieron a la puerta del tabernáculo de reunión con Moisés y Aarón.

Estos tres capítulos narran los acontecimientos que confirman la jerarquía creada por Dios, con Moisés como líder político y Aarón (y sus descendientes) como jefe religioso superior a los levitas, quienes a su vez son escogidos entre los israelitas para ministrar en el santuario.

Núm 16:19 Ya Coré había hecho juntar contra ellos toda la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión; entonces la gloria de Jehová apareció a toda la congregación.

Núm 16:20 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:

Núm 16:21 Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento.

Núm 16:22 Y ellos se postraron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el que pecó? ¿Por qué airarte contra toda la congregación?

Los espíritus de toda carne : Se refiere al poder vital que distingue a los vivos de los muertos. Se apela a Dios, como dador de la vida, para que preserve a la congregación de la muerte.

Núm 16:23 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Núm 16:24 Habla a la congregación y diles: Apartaos de en derredor de la tienda de Coré, Datán y Abiram.

Núm 16:25 Entonces Moisés se levantó y fue a Datán y a Abiram, y los ancianos de Israel fueron en pos de él.

Núm 16:26 Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecados.

Se les dijo a los israelitas que ni siquiera tocaran las pertenencias de los rebeldes inicuos. En este caso, si lo hacían mostrarían simpatía por su causa y aceptarían sus principios. Coré, Datán y Abiram estaban retando directamente a Moisés y a Dios. Moisés declaró con claridad lo que Dios intentaba hacer a los rebeldes. Hizo esto para que todos tuvieran que elegir entre seguir a Coré o a Moisés, el líder escogido de Dios. Cuando Dios pide que hagamos una elección fundamental entre estar al lado de la gente malvada o de parte de El, no deberíamos dudar sino comprometernos en un cien por ciento a estar de parte del Señor.

Núm 16:27 Y se apartaron de las tiendas de Coré, de Datán y de Abiram en derredor; y Datán y Abiram salieron y se pusieron a las puertas de sus tiendas, con sus mujeres, sus hijos y sus pequeñuelos.

Núm 16:28 Y dijo Moisés: En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciese todas estas cosas, y que no las hice de mi propia voluntad.

Núm 16:29 Si como mueren todos los hombres murieren éstos, o si ellos al ser visitados siguen la suerte de todos los hombres, Jehová no me envió.

Núm 16:30 Mas si Jehová hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su boca y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al Seol, entonces conoceréis que estos hombres irritaron a Jehová.

El Seol es el lugar de descanso para los muertos en el AT

Núm 16:31 Y aconteció que cuando cesó él de hablar todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos.

Núm 16:32 Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes.

Núm 16:33 Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación.

Núm 16:34 Y todo Israel, los que estaban en derredor de ellos, huyeron al grito de ellos; porque decían: No nos trague también la tierra.

Núm 16:35 También salió fuego de delante de Jehová, y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso.

La confrontación ocurre en dos lugares: la tienda de reunión y las tiendas individuales de los líderes de la rebelión.

Aunque las familias de Datán y Abiram fueron tragadas, los hijos de Coré no fueron eliminados.

Núm 16:36 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Núm 16:37 Di a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, que tome los incensarios de en medio del incendio, y derrame más allá el fuego; porque son santificados

Núm 16:38 los incensarios de estos que pecaron contra sus almas; y harán de ellos planchas batidas para cubrir el altar; por cuanto ofrecieron con ellos delante de Jehová, son santificados, y serán como señal a los hijos de Israel.

Hasta el fuego profano ofrecido al Señor aquí es santo, de manera que los materiales no pudiesen ser usados de nuevo para propósitos profanos. De acuerdo con, ya el altar había sido forrado con bronce. Este texto supone una doble cubierta de bronce. La segunda servía como un recordatorio.

Núm 16:39 Y el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce con que los quemados habían ofrecido; y los batieron para cubrir el altar,

Núm 16:40 en recuerdo para los hijos de Israel, de que ningún extraño que no sea de la descendencia de Aarón se acerque para ofrecer incienso delante de Jehová, para que no sea como Coré y como su séquito; según se lo dijo Jehová por medio de Moisés.

Núm 16:41 El día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová.

Exactamente un día después de que Coré y sus seguidores fueron ejecutados por refunfuñar y quejarse contra Dios, los israelitas comenzaron de nuevo con más quejas y murmuraciones. Su actitud negativa sólo provocó que se rebelaran más y que acarrearan mayores problemas. Esto erosionó su fe en Dios y alentó pensamientos para rendirse y regresar. El camino para una rebelión abierta contra Dios comienza con la insatisfacción completamente y vivir como a usted le parece.

Núm 16:42 Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión, y he aquí la nube lo había cubierto, y apareció la gloria de Jehová.

Núm 16:43 Y vinieron Moisés y Aarón delante del tabernáculo de reunión.

Núm 16:44 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:

Núm 16:45 Apartaos de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento. Y ellos se postraron sobre sus rostros.

Núm 16:46 Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado.

Núm 16:47 Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo,

Núm 16:48 y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad.

Núm 16:49 Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin los muertos por la rebelión de Coré.

Núm 16:50 Después volvió Aarón a Moisés a la puerta del tabernáculo de reunión, cuando la mortandad había cesado.

Los versículos narran una doble rebelión contra la autoridad de Moisés y Aarón, el fin de la cual fue la confección de una cubierta a manera de memorial para el altar, que recordase la designación de Aarón y sus descendientes como sacerdotes. La gente se queja del castigo impuesto a los rebeldes, y se desata una plaga contra ellos que cesó cuando Aarón hizo expiación por el pueblo.

Otra vez vemos la mortandad como un castigo de Jehová sobre un pueblo que tarda en aprender una serie de lecciones vitales. El incensario como un medio de expiación en manos de Aarón se aviene aquí con lo que fue el origen de la disputa inicial. El Señor honró la legítima ofrenda de Aarón en contraste con los que había castigado antes, quienes habían ofrecido incienso sin autorización (v. 35). Se confirma enérgicamente el ministerio de Aarón.

Coré

Algunas de las figuras importantes de la historia pudieron haber permanecido anónimas si no hubieran tratado de abarcar más de lo que podían sostener. Pero al negarse a estar contentos con lo que tenían y por tratar de obtener más de lo que se merecían, por lo general terminaban sin nada. Coré, uno de los líderes israelitas, era ese tipo de persona.

Coré era un levita que servía como asistente especial en las funciones diarias del tabernáculo. Muy poco después de la rebelión contra Dios, Coré instigó su propia mini rebelión. Reclutó un comité de quejas y confrontó a Moisés y a Aarón. La lista de peticiones quedaba reducida a tres puntos:

(1) no eres mejor que otro;
(2) todos en Israel han sido escogidos por Dios;
(3) no necesitamos obedecerte. Es sorprendente ver cómo Coré distorsionó los dos primeros puntos, ambos verdades, para llegar a conclusiones erróneas.

Moisés podría haber estado de acuerdo en que no era mejor que otro. También podía haber aceptado que todos los israelitas habían sido escogidos por Dios. Pero la aplicación que Coré hizo de esas verdades estuvo mal. No todos los israelitas habían sido escogidos para dirigir. La queja oculta de Coré era esta: «Yo tengo el mismo derecho que tiene Moisés para ser líder». Su error no solo le costó su puesto, un puesto de servicio que él disfrutaba, sino además su vida.

La historia de Coré nos hace varias advertencias:

(1) No permita que el deseo por lo que los demás han hecho lo haga sentirse inconforme con lo que usted tiene.
(2) No trate de elevar su propia autoestima atacando a alguien más.
(3) No utilice parte de la Palabra de Dios para apoyar lo que quiere; en lugar de eso, permita que las Escrituras como un todo moldeen sus deseos.
(4) No espere encontrar satisfacción en el poder ni en la posición, quizá Dios quiera trabajar a través de usted en la posición en la cual se encuentra ahora.

Coré fue Líder popular; figura influyente durante el éxodo. Nombrado junto con los jefes de los clanes de Israel. Uno de los primeros levitas que fueron designados para servicio especial en el tabernáculo, mas como todos cometió errores: No pudo reconocer la importante posición en la que Dios lo había colocado. Se olvidó de que su lucha era contra alguien mucho mayor que Moisés. Permitió que la codicia cegara su sentido común

De su vida aprendemos que: En ocasiones existe una línea muy delgada entre las metas y la codicia. Si no estamos contentos con lo que tenemos, podemos llegar a perderlo sin obtener nada mejor.

A Coré le vemos en Egipto, península del Sinaí, de ocupación: Levita (asistente en el tabernáculo)

La rebelión de los líderes y levitas : Rechazo del orden espiritual.

Obviamente no relatan todo lo que pasó durante un período de 38 años. Vemos que los escritores bíblicos eligen (bajo la dirección del Espíritu Santo) los eventos que relatan según lo que consideran importante o lo que ilustra los principios teológicos que quieren compartir. Por eso, a veces encontramos relatos extensos que tratan de períodos cortos; y otras veces tenemos muy poco sobre períodos extendidos. Como esta generación de los israelitas ya ha sido rechazada por Dios, la gran mayoría de lo que hace durante los años errantes en el desierto no tiene importancia para la historia del pueblo de Dios. Sólo encontramos algunos relatos de rebelión (que sirven como advertencia para generaciones posteriores) y varias leyes para la dirección del pueblo cuando al fin tome la tierra prometida. Como los eventos relatados y las leyes dadas no tienen una fecha, no están necesariamente presentados en orden cronológico. Pero su presencia en esta sección del libro indica que son parte de las tradiciones asociadas con los años errantes en el desierto alrededor de Cades.

Ya vimos la murmuración de María y Aarón contra la autoridad única de Moisés. Encontramos una rebelión abierta de parte de Datán, Abiram y varios laicos contra su autoridad. Además, encontramos la rebelión de Coré y los levitas contra la autoridad de Moisés y especialmente contra la autoridad de Aarón como sumo sacerdote. Esto significa un rechazo del orden espiritual ya establecido en la constitución de Israel como una teocracia sacerdotal. El juicio sobre los participantes en estas rebeliones es seguido por tres breves relatos que confirman la autoridad de Aarón y los sacerdotes.

La rebelión de Coré, Datán y Abiram.

La rebelión. Parece que Coré y los levitas se rebelan contra la autoridad de Aarón y sus hijos como los únicos sacerdotes. Además, hay otra rebelión de Datán y Abiram, de la tribu de Rubén, contra la autoridad de Moisés como líder del pueblo. (Se nombra un tal On, también de la tribu de Rubén, junto con Datán y Abiram pero no aparece más en el resto del relato.)

Muchos intérpretes consideran que tenemos aquí una combinación de relatos acerca de dos rebeliones distintas que acontecieron en diferentes ocasiones. (Los eruditos que siguen la crítica literal generalmente asignan el relato de la rebelión de Coré a la fuente P y el de la rebelión de Datán y Abiram a la fuente J o JE.) Pero no vemos ninguna razón para decir que las dos rebeliones, aunque distintas, no fueron contemporáneas. Es de notar que el clan levítico de los cohatitas (al cual Coré pertenece) acampaba al lado sur del tabernáculo, y la tribu de Rubén se ubicaba en el lado sur del campamento (ver 2:10; 3:29). Aunque sus quejas específicas eran diferentes, compartieron su oposición a la autoridad de Moisés y Aarón. Su proximidad facilitó que hicieran causa común. Parece que varios de otras tribus se juntaron a ellos también en la rebelión según el v. 2.

La queja de Coré y la respuesta de Moisés. El hecho de que Moisés dirige su respuesta a Coré parece indicar que es Coré el que presenta la queja. Toma la verdad de que toda la congregación es llamada a ser santa y le da un énfasis desmedido. Parece que quiere los privilegios del sacerdocio para todos los israelitas, pero esto es probablemente nada más que una postura para ganar el apoyo de las otras tribus. Por lo menos Moisés entiende todo esto como un ataque contra la autoridad especial de Aarón como sumo sacerdote y un intento de ganar el sacerdocio para toda la tribu de Leví.

Al escuchar la queja de Coré, Moisés propone una prueba para demostrar a quién Dios acepta como sacerdote. Coré dijo que Moisés y Aarón habían ido demasiado lejos en imponer su autoridad sobre la congregación, pero Moisés responde que son los levitas que han ido demasiado lejos en reclamar para ellos mismos autoridad que Dios no les ha concedido. Propone entonces una manera de demostrar quién tiene la autoridad de acercarse a Dios y quién no. Presentar incienso delante de Jehová era un privilegio de los sacerdotes. Si Dios realmente quiere que todos puedan cumplir las funciones sacerdotales, aceptará el incienso presentado por Coré y su grupo. Pero si la autoridad exclusiva de Aarón es dada por Dios, Jehová mostrará eso en aceptar sólo el incienso de él. Así Jehová dará a conocer a los que son suyos.

Moisés también exhorta a los levitas que no tengan en poco sus privilegios especiales. Pone énfasis en que Jehovah los ha elegido entre todas las tribus para un servicio especial. Aunque no tienen los derechos de los sacerdotes, tienen una posición especial de honor y responsabilidad. Deben conformarse con esto y no intentar tomar lo que no les corresponde. Pero ellos están actuando por envidia, y su rebelión no es contra Aarón, sino contra Jehová mismo. Notar que Moisés aquí se dirige a los hijos de Leví, aunque parece indicar que los 250 dirigentes eran de varias tribus. Aunque la rebelión de Coré puede haber involucrado a hombres de varias tribus, parece que la mayoría eran levitas.

La queja de Datán y Abiram y la respuesta de Moisés. Estos no quieren reconocer la autoridad de Moisés. Cuando los llama a aparecer para contestar sus quejas, ellos se niegan rotundamente a obedecer a Moisés. Con ironía amarga, llaman a Egipto una tierra que fluye leche y miel, indicando así su deseo de volver a Egipto. Ilustran aquí el mismo espíritu de rebeldía que causó el rechazo divino de toda esta generación. También se quejan de que Moisés no los ha introducido en una tierra donde pueden tener campos y viñas cuando fue el pueblo el que tuvo la culpa por no haber entrado en la tierra prometida. Además, se quejan de que Moisés se enseñorea o quiere ser un príncipe sobre ellos.

Su pregunta parece ser una acusación metafórica de que Moisés está engañando o cegando al pueblo con promesas falsas. Estos hombres y sus seguidores han rechazado totalmente el plan y el propósito divinos; han rechazado la buena tierra que Dios les ofreció y rechazan el líder que Dios eligió. Aun después del juicio de Dios sobre ellos persisten en su rebeldía, confirmando así que no son dignos de entrar en la tierra prometida ni recibir las bendiciones de Dios. El enojo de Moisés es entendible a la luz del ataque personal contra él y sus acusaciones falsas de engañar al pueblo, pero también refleja el hecho de que el pueblo persiste en su rebeldía obstinada contra el plan de Dios. Moisés defiende su integridad delante de Dios y pide que Dios no acepte la ofrenda de ellos. Esto no necesariamente indica que ellos quieren usurpar el lugar de los sacerdotes y presentar sus propias ofrendas. Parece mejor entender esto como un pedido de parte de Moisés de que Dios no escuche lo que ellos dicen. Puede ser una plegaria de que Jehová indique de alguna forma su aprobación de Moisés y su desaprobación de Datán y Abiram.

La confrontación de Moisés y Aarón con Coré y sus seguidores. Las instrucciones dadas se repiten y se amplían. Coré y su grupo las cumplen y se presentan en la entrada del tabernáculo, listos para ofrecer su incienso. Toda la congregación está presente para ver el desenlace de este “concurso” cuando la gloria de Jehová aparece.

Dios manda a Moisés y Aarón que se separen del pueblo, porque está al punto de consumirlo en su ira, pero Moisés y Aarón interceden por el pueblo. Un solo hombre peca parece referirse a Coré. Toda la congregación no es responsable por el pecado de él. Dios responde entonces que todos los fieles deben separarse de las tiendas de los rebeldes para no ser juzgados con ellos.

Algunos creen que el texto originalmente dijo que el pueblo debía separarse del tabernáculo, como la palabra mishkan, usada aquí, generalmente se refiere al tabernáculo y no a la tienda de un individuo. Pero parece extraño hablar del tabernáculo de Coré, Datán y Abiram. El comentarista Bud sugiere que quizá Coré ha levantado otro tabernáculo en competencia con el centro de la adoración del pueblo. Si mantenemos el texto como está, la escena cambia repentinamente desde el tabernáculo hasta los alrededores de las tiendas de los líderes de la rebelión. A la luz del hecho de que Coré se incluye en el juicio de Datán y Abiram, Wenham sugiere que a esta altura en el relato Coré deja a sus 250 seguidores a la entrada del tabernáculo y va a las tiendas de Datán y Abiram para identificarse con ellos.

El juicio de los rebeldes. Otra vez vemos el principio de que el resto de la congregación debe separarse de los rebeldes para no compartir su juicio. La congregación cumple este mandato, pero Datán y Abiram se ponen a la entrada de sus tiendas, aparentemente con una actitud de soberbia y de desprecio por las palabras de Moisés.

Moisés anuncia cómo todos pueden saber quién tiene la razón en esta confrontación. Datán y Abiram ya acusaron a Moisés de exceder su autoridad e imponer su propia voluntad sobre el pueblo como un príncipe despótico. Moisés insiste en que no ha tomado la iniciativa de ser el líder del pueblo por su propia voluntad; todo lo que hizo ha sido porque Jehová así le mandó. La prueba de la autoridad y la elección divina de Moisés será un juicio repentino y visible sobre Datán y Abiram. Si ellos sobreviven hasta la edad avanzada, el pueblo puede saber que Dios no ha enviado a Moisés. Pero si la tierra repentinamente se los traga, el pueblo puede saber que al rebelarse contra la autoridad de Moisés estos hombres han rechazado la autoridad de Jehová mismo.

Seol era para los hebreos el lugar de los muertos. Entendían que todos los hombres, buenos y malos, iban al Seol al morir. No es entonces un sinónimo del infierno; este concepto de un lugar de castigo no se desarrolla claramente hasta los tiempos del NT. El Hades para los griegos era muy semejante al Seol de los hebreos. A veces Seol se usa como sinónimo por la tumba o aun de la muerte. Generalmente se pensaba que el Seol estaba debajo de la superficie de la tierra; por eso, uno siempre “descendía” al Seol. Pero generalmente la persona moría antes de ir al Seol; el castigo de estos rebeldes se demostrará en que descenderán vivos al Seol.

Vemos el cumplimiento de la predicción de Moisés y el castigo de los rebeldes. La tierra se abre y se traga a Datán y Abiram, junto con sus familias y posesiones. Vemos aquí el concepto de la solidaridad de la familia. A la mente moderna, parece injusto que los hijos mueran por los pecados de los padres, pero en el mundo antiguo, toda la familia era considerada una unidad. El pecado de uno contaminó a toda la familia, y había que eliminar a toda la familia antes de que la contaminación se extendiera a otros. Coré no se menciona explícitamente aquí, pero lo incluye entre los que fueron tragados. Todos los hombres que eran de Coré, aparentemente se refiere o a los siervos de Coré o a todos sus seguidores además de los 250 que se presentaron en el tabernáculo para ofrecer incienso. Según 26:11 sobrevivieron los hijos de Coré. Parece que los descendientes de los hijos de Coré llegaron posteriormente a ser cantores en el templo.

Algunos han buscado una explicación natural para el acontecimiento en que la tierra se tragó a los líderes rebeldes. Se señala que en el Arabá, la región al sur del mar Muerto hasta el Golfo de Aqaba del mar Rojo, hay varios lugares donde el lodo ha formado una costra dura por encima, pero debajo está todavía pantanoso. Dicen que las tiendas de Datán y Abiram estaban puestas sobre uno de estos lugares, y que al quebrantarse la costra, se hundieron en el lodo. Tenemos que reconocer que Jehovah es soberano sobre la naturaleza; siempre puede usar cualquier proceso “natural” que quiere para llevar a cabo sus propósitos. Aun si Dios usó un proceso así, tenemos que reconocer la mano de Dios en el hecho de que la tierra se abrió justamente en el momento preciso para cumplir la predicción de Moisés y castigar a los rebeldes. A la vez, tenemos que reconocer que la soberanía de Dios significa que también puede hacer algo insólito que escapa nuestras capacidades de entender o explicar. Algunos intérpretes creen que la referencia de que Jehová hará algo nuevo demanda que el evento sea algo único y sin paralelo.

Los 250 que intentaron ofrecer incienso sufren un juicio aparte: sale fuego de Jehová que los consume. Si Nadab y Abihú, hijos de Aarón y sacerdotes regulares, sufrieron la muerte por ofrecer fuego extraño delante de Jehová, tanto más estos hombres, que no son autorizados para cumplir las funciones sacerdotales, merecen la muerte. Los dos casos involucran una violación de la santidad de Jehová, quien es como fuego consumidor.

Los incensarios y el altar. Aunque los incensarios del grupo de Coré fueron presentados en una manera irregular por personas no autorizadas, el hecho de presentarlos a Dios los hace santos; no deben ser tratados de una manera común. Son batidos en láminas de bronce que se usan para recubrir el altar. Algunos eruditos han visto un conflicto en este pasaje que dice que el altar fue recubierto de bronce desde el principio. Como parece imposible prender fuego en un altar hecho de madera sin que fuera recubierto de metal, debe ser que las láminas aquí se usan para reemplazar el bronce ya gastado o para poner otra capa sobre el bronce que ya estaba.

Da el propósito de las láminas de bronce sobre el altar: deben servir como un recuerdo de la rebelión de Coré y una advertencia a otros de no hacer como él. Se afirma claramente que sólo los hijos de Aarón pueden acercarse al altar para ofrecer incienso o sacrificios. Entonces toda la historia de la rebelión de Coré sirve para afirmar la autoridad única de Aarón y sus hijos como sacerdotes. Si otros, aun los levitas, intentan usurpar las funciones sacerdotales, sufrirán el juicio de Dios.

La murmuración del pueblo y la intercesión eficaz de Aarón. El pueblo no ha aprendido su lección; todavía demuestra una actitud de rebeldía contra los líderes elegidos por Dios. Culpa a Moisés y Aarón por la muerte de los rebeldes. La ira de Dios se enciende contra el pueblo, y una vez más Dios amenaza destruir totalmente al pueblo. Manda una mortandad entre ellos. Una vez más Moisés y Aarón se postran, aparentemente en oración intercesora por el pueblo. Moisés manda a Aarón a hacer expiación por el pueblo con su incensario, y cuando lo hace, cesa la mortandad. (La idea aquí parece ser que el incienso ofrecido por Aarón cubre el pecado del pueblo. Entonces ya no queda como ofensa delante de Dios.) Cuando los no autorizados intentaron ofrecer incienso delante de Jehová, el resultado fue la muerte. Pero aquí, cuando Aarón, el sacerdote elegido por Dios, ofrece incienso, el resultado es la salvación de muchas vidas. Así se afirma otra vez la autoridad de Aarón y la eficacia de su intercesión por el pueblo. La tragedia es que ya habían muerto 14.700 por su murmuración y rebeldía.

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