Números 16: La rebelión de Coré

Núm 16:14 Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos.

Una de las formas más fáciles de no llegar a seguir a Dios es cuando miramos nuestros problemas presentes e inflamos su desazón. Datán y Abiram hicieron justamente eso cuando comenzaron a desear una comida mejor y ambientes más placenteros. Egipto, el lugar que alguna vez desearon abandonar, cada vez lucía mejor y mejor, por supuesto que no era por la esclavitud o por los capataces, ¡sino por la comida que producía agua en su boca! Estos dos hombres y sus seguidores habían perdido completamente su perspectiva. Cuando quitamos nuestros ojos de Dios y comenzamos a mirarnos a nosotros mismos y a nuestros problemas, también comenzamos a perder nuestra perspectiva. Si sobreestimamos nuestros problemas podemos obstaculizar nuestra relación con Dios. No permita que las dificultades lo hagan perder de vista el propósito que tiene Dios para su vida.

Núm 16:15 Entonces Moisés se enojó en gran manera, y dijo a Jehová: No mires a su ofrenda; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal.

Moisés se vuelve para enfrentar a aquellos que lo desafían, pero ellos se niegan a aparecer ante él temiendo una represalia. Su objeción al liderazgo de Moisés es que éste regresó de la tierra prometida y volvió al desierto y desde entonces no había tenido éxito en volver a ella. Aplicar una norma secular para medir el éxito de un líder espiritual es un error. El líder espiritual exitoso es aquel que sigue el mandato divino.

Núm 16:16 Después dijo Moisés a Coré: Tú y todo tu séquito, poneos mañana delante de Jehová; tú, y ellos, y Aarón;

Núm 16:17 y tomad cada uno su incensario y poned incienso en ellos, y acercaos delante de Jehová cada uno con su incensario, doscientos cincuenta incensarios; tú también, y Aarón, cada uno con su incensario.

Núm 16:18 Y tomó cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y echaron en ellos incienso, y se pusieron a la puerta del tabernáculo de reunión con Moisés y Aarón.

Estos tres capítulos narran los acontecimientos que confirman la jerarquía creada por Dios, con Moisés como líder político y Aarón (y sus descendientes) como jefe religioso superior a los levitas, quienes a su vez son escogidos entre los israelitas para ministrar en el santuario.

Núm 16:19 Ya Coré había hecho juntar contra ellos toda la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión; entonces la gloria de Jehová apareció a toda la congregación.

Núm 16:20 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:

Núm 16:21 Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento.

Núm 16:22 Y ellos se postraron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el que pecó? ¿Por qué airarte contra toda la congregación?

Los espíritus de toda carne : Se refiere al poder vital que distingue a los vivos de los muertos. Se apela a Dios, como dador de la vida, para que preserve a la congregación de la muerte.

Núm 16:23 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Núm 16:24 Habla a la congregación y diles: Apartaos de en derredor de la tienda de Coré, Datán y Abiram.

Núm 16:25 Entonces Moisés se levantó y fue a Datán y a Abiram, y los ancianos de Israel fueron en pos de él.

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