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Números 11: Jehová envía codornices

Las codornices. Ahora Dios cumple la promesa de proveer carne al mandar las codornices. Algunos ven este pasaje como un relato doble. Debe notarse que esta ocasión es un año después de lo relatado en Exodo 16. Las dos ocasiones están en la primavera, el segundo mes del año. En el Manual Bíblico Ilustrado se indica que ese era el período de las migraciones de las codornices y que a veces descendieron grandes cantidades de ellas en la región del Sinaí, tan cansadas por su largo vuelo que habría sido muy fácil aprenderlas. La Vulgata y algunos intérpretes judíos interpretaron la altura de dos codos para indicar que las codornices volaron a esa altura sobre el suelo. Otros entienden que había pilas de codornices hasta una altura de dos codos (90 cm.)

El pueblo se dedica a recoger las codornices, cada uno juntando por lo menos diez homeres o unos 2.200 litros. Pero lo que empezó como una bendición termina como un juicio, porque después de proveer la carne, Dios castiga al pueblo. El texto aquí no da la razón por la ira de Jehová; puede ser o por la murmuración y la falta de fe anterior del pueblo o por su avaricia en recoger una cantidad tan grande. La glotonería del pueblo revela que todavía tiene una preocupación con lo sensorial. Además, probablemente indica una falta de fe en la provisión de Dios para las necesidades del pueblo en el futuro. La plaga que Dios manda aparentemente mata a muchos; por eso se llama el lugar Quibrothataavah (“Tumbas de la gula”).

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