Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

No seamos tropiezo para nadie

Pastor Lionel

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Se cuenta la historia de un hombre ciego que acostumbraba a llevar consigo un farolillo siempre que salía a la calle de noche.

Alguien le preguntó por qué razón usaba un farolillo, cuando no podía ver, a lo que el ciego contestó: «Para evitar que otros tropiecen conmigo.» Era una idea inteligente.

El nunca tropezaba con otros, al menos intencionalmente, pero tampoco quería que los otros tropezaran con él.

Esta debiera ser una preocupación para cada cristiano. Debemos vigilar que nadie tropiece a causa de nosotros. De esto habla Jesús en Mateo 17:24—27.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Así es la vida

Imaginen la vida como un juego en el que ustedes hacen malabarismos con cinco bolas que arrojan al aire. Cada una de ellas son el

Artículo Completo

El sabio de Egipto

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de el Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un

Artículo Completo