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Nahum 1: La ira vengadora de Dios

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La grandeza de la ira de Dios se expresa en el pasaje por medio de imágenes violentas y de poder, las cuales explican por sí solas la idea del poder divino. Hay una comparación con una tempestad o gran torbellino, lo cual nos da una idea de grandeza que cubre el firmamento y está por encima de todos los seres vivientes. Son figuras comunes para Dios. Solamente recordemos cuando asecha una tormenta o un huracán, la sensación de miedo es inevitable y el sentimiento de impotencia es un hecho. Un testigo que presenciara en una oportunidad un huracán dijo: “la llegada del huracán me llenó de impotencia, todo el dinero que tengo no podía detenerlo, nada sirve cuando la naturaleza nos demuestra su poder, por eso recordé a Dios y me sentí humillado”. La imagen muestra a Dios en control de la naturaleza, lo cual nos señala la inmensidad de su poder.

Pero el pasaje no solo muestra a Dios en control de la naturaleza sino que él está por encima de ella, la domina, y ella le obedece. El lenguaje usado aquí refleja la interacción de Dios en medio del caos representado por el mar. Dice: Reprende al mar… dando a entender que es dueño y señor del elemento caótico del planeta; esto es probado en los acontecimientos de la creación y el éxodo. Por eso si ningún poder de la naturaleza puede sublevarse ante el señorío de Jehová, mucho menos el poder humano de algún imperio que puede ser arrasado por cualquier evento de la naturaleza como un terremoto, un huracán o una inundación. El objetivo es de todas maneras subrayar la superioridad del poder de Dios sobre el de un imperio humano construido sobre la guerra y la muerte de muchos, lo cual les daba cierta fachada de invencibilidad a los asirios, razón por la cual continuaban sus campañas victoriosas y provocaban la ira de Dios que ahora sería derramada sobre ellos. Pero el poder va más allá del caos, Asiria llega hasta su señorío completo sobre la naturaleza; la abundante vegetación es también nada delante de Dios.

Aunque continúa la misma idea, aparece un elemento nuevo: los hombres también son objeto de la ira de Dios, …Ante su presencia queda desolada la tierra, y el mundo y todos los que lo habitan. Así como la humanidad es objeto del amor divino igualmente puede ser objeto de su ira. Así como él domina la naturaleza y esta es sumisa ante él, también los seres humanos podemos ser dominados por el Señor y nos daremos cuenta de cuán débiles somos; cuando su ira se desata nadie queda exento de ella, ni aún los más poderosos.

Se desea enfatizar sobre la ira de Dios, que no es un asunto que se puede tomar a la ligera. Se usan tres palabras diferentes: ira (zaam). Aquí encontramos ya la relación directa de la ira de Dios con los seres humanos, Dios ha actuado mostrando su poder no solo a través del amor sino a través de la ira, y los hombres han aprendido a ser humildes y sencillos después de esta acción. Se muestra, pues, cómo actúa Dios cuando ha sido desafiado por el orgullo y la prepotencia de los hombres. Las preguntas, ¿Quién resistirá delante de su ira? y ¿Quién quedará en pie ante el furor de su enojo?, tienen respuestas obvias después de que los hombres han hecho rebosar la copa de la tolerancia de Dios.

La venganza de Dios desatada a través de su ira es diferente de los fenómenos con los que fue comparada en los versículos anteriores. A diferencia de la tormenta que cuando se desata afecta a todos por igual sin importar si son buenos o malos, si la merecen o no, la venganza de Dios tiene un propósito definido y está dirigida a un grupo humano específico y por razones concretas en ese momento.

Hace un equilibrio con lo que se ha dicho: nuestro Dios es un Dios que tiene celo, ira y venganza, pero también Bueno es Jehová.

En este caso Nahúm celebra la venganza de Dios sobre los enemigos de su pueblo, por eso ¡Bueno es Jehová! Es una fortaleza en el día de la angustia, y conoce a los que en él se refugian. Jehová está del lado de su pueblo el cual ha sido objeto de agravios por parte de sus enemigos; y si éste pueblo ha sido atacado y oprimido es una ofensa contra Dios. Por eso la venganza de Dios es también la respuesta de los que han sufrido, y que confían en Dios, contra los que han causado ese sufrimiento. Nahúm afirma esto sin mencionar que el pueblo de Judá también ha pecado y por lo tanto también recibirá la reprensión de Dios, pero esto no es óbice alguno para abandonar a su pueblo en el momento en que es angustiado por sus enemigos, y para dejar impunes los crímenes de quienes han irrespetado la vida del pueblo que pertenece al Dios de la vida. Habla de …al que se levanta contra él, y… sus enemigos, quienes son objeto de su venganza. Ellos han desafiado el poder de Dios tanto por levantarse en forma prepotente como por atropellar la vida de su pueblo. Oprimir al pueblo de Dios es levantarse contra el mismo Jehová y eso no lo permitirá eternamente el Vengador.

Las figuras que usa Nahúm en este versículo muestran que ya no hay escapatoria para los enemigos y adversarios del pueblo de Jehová. La primera figura dice: …arrasa con impetuosa inundación al que se levanta contra él. Las inundaciones se caracterizan por cubrir toda la superficie visible sin dejar rastro de lo pasado. Es interesante recordar aquí el diluvio con el que Dios castigó a la humanidad por su pecado. La inundación que anuncia tiene el carácter de impetuosa, es decir arrasadora y destructora, dando a entender que cuando descienda el nivel de las aguas no habrá rastro de los adversarios sobre la superficie terrestre. De nuevo ha usado la figura de los fenómenos físicos que no pueden ser controlados después de que se han desatado, pero en este caso para castigar a los adversarios y desaparecerlos de la faz de la tierra. La segunda figura se refiere de otra manera a la tenacidad de la venganza divina sobre sus enemigos ¡Aun en las tinieblas perseguirá a sus enemigos! Dando la idea de que serán perseguidos hasta en la noche, lo cual evidencia la tenacidad del Vengador. Dios no descansará hasta ver destruidos a los enemigos de su pueblo pues no puede dejar que los promotores de la muerte se enseñoreen sobre la tierra y se muestren como los que detentan todo el poder, por ello se cierra la idea de este pasaje al retomar la idea que dice que Jehová se venga de sus adversarios y guarda su enojo contra sus enemigos.

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