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Miqueas 7: Corrupción moral de Israel

Pastor Lionel

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Los versículos 14-17 registran la oración del remanente creyente y la respuesta. Manifiestan su anhelo de ser pastoreados y de poder volver a su vida pastoral. Las regiones mencionadas eran siempre las mejores para esto. Israel en sus mejores días se consideraba como pueblo de Dios y ovejas de su prado. Israel y Judá serán reconocidos otra vez como sus ovejas.

La respuesta divina promete maravillas. Esta palabra puede traducirse también como “milagros”. Dios es Dios de milagros. Aquí se refiere en particular a los milagros que hizo Moisés en éxodo. Hay tres períodos de grandes milagros en la Biblia: Moisés y el éxodo; Elías y Eliseo en el siglo IX a. de J.C.; y el ministerio terrenal de Jesús y sus discípulos. Cada época fue de crisis para Israel. Ahora vemos que habrá una época más de grandes maravillas; será cuando Cristo venga de nuevo y su pueblo Israel sea restaurado en paz en su tierra. Todo esto traerá para los enemigos de Israel lo que se ve en los versículos 16 y 17. La manifestación del poder de Dios arroja sus resultados sobre las naciones que no han querido creer en él; serán confundidos o “avergonzados”. Además pondrán la mano sobre la boca. Es una indicación de su admiración y asombro. A la vez sus oídos se ensordecerán, sea voluntariamente por su deseo de no oír más, o por el trueno de su poder.

Lamerán el polvo, es decir, arrastrándose como la culebra, que no es sino otra figura bíblica de humillación y abatimiento. Saldrán temblando de sus encierros es una frase que tiene dos posibilidades de interpretación: o saldrán lloriqueando con miedo o temblando con su terror a Jehová, y con el deseo de invocar su misericordia. De todas maneras, no encontrarán lugar donde pararse.

El decano Guillermo Inge, de la Iglesia Anglicana de San Pablo en Londres, murió en 1954. Su percepción lo impulsó a declarar: “Nunca hubo un momento en la historia cuando el temor a Dios haya jugado un papel menos importante que en el día de hoy. No tenemos miedo del juicio de Dios como en generaciones pasadas. La declinación del temor como elemento vital de la religión es una de las características de mayor significado en nuestros días”. Todo esto cambiará cuando venga Jesús.

Joya bíblica

¿Qué Dios hay como tú, que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente de su heredad? …Pisoteará nuestras iniquidades y echará nuestros pecados en las profundidades del mar.

La nobleza de la conversión

La última división de esta composición comienza con una pregunta a manera de doxología. En hebreo es miel camoja, es decir: ¿Qué Dios hay como tú…? El nombre del profeta quiere decir “¿Quién como Jehová?”. La pregunta es retórica porque la respuesta obviamente es “¡Nadie!”. Pero, puesto que Satanás aspira hacerse como Dios, sus seguidores preguntan en Revelaciones 13:4 : ¿Quién es semejante a la bestia? ¡Qué atrevimiento! Hay un solo Dios, como se dice en Isaías 44:8 : “¿Hay Dios aparte de mí?”.

Tenemos las pruebas de esto en los últimos versículos del libro. Es notable que el libro comienza con el Señor Jehová en su santo templo, testificando contra su pueblo pecaminoso, y termina con la provisión de Dios para el perdón de su pueblo. Estos versículos todavía son leídos en las sinagogas de los judíos en el Día de Expiación, después de leer el libro de Jonás. Pero hay que fijarse en que el perdón otra vez es para el “remanente”, palabra dada al elemento de fe, es decir, los que creen y permanecen.

Aquí tenemos tres palabras referentes al pecado. La primera es maldad (avon) en el hebreo significa perverso o depravado; es la misma palabra que se traduce como iniquidades en el versículo 19. La segunda palabra es pecado (pesha), que puede significar transgresión, rebelión o quizás defecto. La tercera palabra se traduce pecado (jatah) en el versículo 19. Siendo diferente que la anterior en heb., esta es la más común y significa “errar al blanco”. ¿Por qué tres palabras? Quizás para indicar que cualquiera que sea la forma que tome nuestro pecado, Dios lo puede perdonar según la nobleza de esta divina conversión. ¿Qué es lo que hará Dios con el pecado? Primero perdona (nasa). Esta palabra en hebreo quiere decir “llevar” como en Isaias 53:12 donde dice “habiendo él llevado el pecado de muchos”. Luego, Dios olvida; esto tiene la idea de pasar por alto. Jerónimo piensa que aquí hay una alusión a la celebración de la pascua en Egipto. Jehová pasó por encima de las casas de los hijos de Israel.

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