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Mateo 6: Lo correcto por un motivo erróneo

Pastor Lionel

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c“ Dios versus las riquezas,1Co_6:24. En este versículo Jesús continúa la advertencia en cuanto al intento de mantener simultáneamente dos lealtades que son mutuamente exclusivas. Los términos correlativos que Jesús emplea (servir y señores) indican una relación que exige absoluta obediencia. “Servir” traduce el término griego douleúein G1398 del cual viene el término dóulos G1398. Significa servir como esclavo. El señor, o kúrios G2962 es dueño absoluto del esclavo y el esclavo le debe obediencia sin compromisos ni reservas. El comentarista Stagg opina que los términos “aborrecer” y “amar” deben entenderse como “rechazar” y “aceptar”. El mismo autor sigue diciendo que es significativo que Jesús considera al dinero, y no a Satanás, como el rival de Dios en la demanda de nuestra lealtad. El dinero no es ni bueno ni malo, porque con él podemos servir a Dios, o a Satanás. Pero el amor al dinero es la raíz de toda clase de mal (1Ti_6:10). De allí se ve la imposibilidad de que un siervo pueda servir a dos señores. Es más imposible aun cuando los señores son tan distintos en su naturaleza, propósito y demandas. Otra vez casi oímos una disyuntiva no expresada de parte de Jesús: “Debéis servir a Dios o a las riquezas.”

d“ La ansiedad y su remedio,1Ti_6:25-34“ Hay dos palabras griegas que comunican la idea de ansiedad. Una ( G5015) se traduce “turbarse” (comp. Joh_14:1) y significa “ser sacudido o agitado”. La otra ( G3309) es “afanarse” y se encuentra en este párrafo. Significa “ser dividido”, o “partido”. La ansiedad por las cosas que uno necesita para sustentar la vida en el día de “mañana” puede literalmente dividirle en dos. Por un momento piensa: “Puedo confiar en Dios para proveer para mis necesidades.” Luego, duda de la provisión de Dios. Este es uno de los dilemas más frecuentes para muchos creyentes. La voluntad de Dios no es que sus hijos vivan en un estado de ansiedad. Este párrafo presenta el antídoto divino para evitar la ansiedad en los súbditos del reino. Primero, Jesús prohíbe la ansiedad, luego señala su causa, destaca cinco razones en contra de ella y termina declarando el principio general que debe guiar a los siervos del Rey.

Por tanto os digo (v. 25) es una expresión que introduce un párrafo con el que concluye la línea de pensamiento anterior. Jesús emplea un imperativo del tiempo presente con el adverbio de negación. Esta construcción prohíbe la continuación de una acción ya en progreso. Dicen en efecto: No continuéis afanándoos (v. 25). En cambio, la prohibición del v. 34 emplea el mismo verbo, pero en tiempo pretérito indefinido. Quiere decir: No comencéis a afanaros por el día de mañana. Por estas dos prohibiciones, entendemos que no es la voluntad de Dios que ningún creyente experimente ansiedad por el sustento de la vida.

La causa de la ansiedad se encuentra en la expresión hombres de poca fe (v. 30). La “poca fe” era la causa del temor de los discípulos en la tempestad (Joh_8:26) y del temor de Pedro cuando se hundía en el agua sobre la cual acababa de caminar (Joh_14:31). La crisis económica, y la ansiedad resultante, es tema de conversación en casi todos los ámbitos. Sin embargo, Jesús indica que no hay “crisis económica” para el siervo de Dios, pero puede haber una “crisis de fe”.

En este párrafo encontramos cinco razones por las cuales el creyente no debe sentir ansiedad, o preocuparse sobremanera, por el sustento de la vida. Primero, la ansiedad es innecesaria. El Dios que creó las aves (mundo animal) del cielo se ocupa de proveer el sustento para su vida (v. 26). El que creó las plantas (mundo vegetal) provee para su sustento y hermosura. Jesús emplea un silogismo para grabar este mensaje en la mente de los discípulos: (1) Dios provee para aves y lirios; (2) el hombre vale mucho más que ellos (vv. 25b, 26b, 30b); (3) por lo tanto, Dios proveerá para los hombres. Segundo, la ansiedad no es fructífera, pues no produce resultados positivos. Por más que uno se esfuerce, no puede añadir a su estatura un codo (v. 27). Un codo es la distancia de la punta de los dedos al codo, o sea, aproximadamente medio metro. Algunos opinan que se refiere a añadir años a la vida. La ansiedad, en vez de prolongar la vida, suele acortarla. También, la ansiedad es incompatible con nuestra posición como hijos de Dios. Un “gentil”, o pagano, tiene mucha razón para sentir ansiedad en cuanto a la vida y el sustento para la vida (v. 32). La ansiedad es una característica propia del incrédulo. La ansiedad de parte de un súbdito del reino es indecorosa, deshonra a su Padre celestial, pues indicaría que su Dios no quiere o no puede proveer para sus necesidades. La ansiedad por las necesidades de mañana es inoportuna, pues carga hoy con las cargas que se deben guardar para mañana (v. 34). Produce una doble carga que aplasta. Jesús no quiere decir con esto que el creyente debe descuidar por completo las provisiones para su vida y su familia. Debe trabajar diligentemente y hacer planes para el futuro, sí; pero también debe reconocer que su Señor es el dueño del futuro. Provee alimento para las aves, pero no lo echa en el nido.

El versículo clave de este párrafo, y quizás del Sermón del monte, es el v. 33. Jesús subraya el principio que sirve para orientar la vida diaria y el servicio del súbdito del reino. La preocupación, o prioridad, número uno debe ser el “buscar el reino de Dios.” El mandato del Rey, la voluntad de Dios para todo súbdito del reino, es que busque el reino. Esta búsqueda debe ser continua, pues el imperativo está en tiempo presente, indicando acción repetida y continua. Debe ser una búsqueda celosa, pues el verbo en griego ( G2212) significa “desear con una pasión, perseguir con celo, procurar de corazón, o buscar con afán. La búsqueda debe ser concentrada en el reino de Dios. En contraste, los gentiles concentraban su búsqueda en las cosas de esta vida (v. 32). La búsqueda debe ser prioritaria, la tarea número uno en la vida del creyente. Después de hacer una lista de todas las prioridades, es necesario decidir cual es la número uno, y mantener el orden en todas las áreas de su vida.

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