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Mateo 6: Lo correcto por un motivo erróneo

Algunos líderes erróneamente enseñan que el creyente no debe servir a Dios con miras de ser premiado. Dicen que el servicio debe ser altruista, abnegado, de puro amor; que uno debe ser bueno porque es correcto y no por otro motivo. Sin embargo, Jesús mismo prometió recompensas por soportar fielmente la persecución (5:12), dar de beber un vaso de agua al sediento (10:41) y ministrar a las necesidades de otros (25:14-31). Aun en el juicio final habrá grados de premios de acuerdo a la fidelidad de los súbditos en el reino (Luk_19:11-27). Por otro lado, el que sirve con los ojos puestos en el premio perderá el gozo de servir y quizá el mismo premio. También es importante advertir que los premios que Jesús promete no son de naturaleza material, ni de fama entre los hombres. Su reino es un reino espiritual y los premios son básicamente de la misma naturaleza: satisfacción, gozo, paz, confianza, compañía y a veces, mayores oportunidades de servir.

Otra acotación, a modo de introducción, es que ningún acto es bueno o malo en sí. Lo que determina si un hecho es bueno o malo es la intención, motivo y contexto. Abel y Caín presentaron ofrendas a Dios. Y Jehová miró con agrado a Abel y su ofrenda, pero no miró con agrado a Caín ni su ofrenda (Gen_4:4b, 5a). ¿En qué consiste la diferencia? Algunos opinan que fue por la diferencia en la clase de ofrendas: Caín del fruto de la tierra y Abel de las ovejas. Pero seguramente la diferencia fue la actitud de fe de Abel, una motivación más pura. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio superior al de Caín (Heb_11:4). De la misma manera, las tres prácticas de piedad tendrán el agrado de Dios solamente si se realizan con el motivo correcto.

El v. 1 sirve de introducción a las tres prácticas de piedad, como 5:20 para la sección anterior donde demandaba una justicia mayor que la de los escribas y fariseos. Guardaos (v. 1) es un llamado de alerta ante el peligro de cometer una grave falta. Significa esencialmente lo mismo que cuando decimos a nuestros hijos “¡OJO!”, tocando con la punta del índice la mejilla debajo del ojo. La construcción en griego tiene un adverbio de negación, … de no hacer vuestra justicia…, que no se traduce porque en castellano se entiende en la exclamación “guardaos”. Sin embargo, al no usar el adverbio, se pierde algo de la fuerza de la admonición. El término “justicia” (v. 1), de acuerdo al contexto, significa “piedad”, o “práctica religiosa”, y es esencialmente un sinónimo de “obras de misericordia” (v. 2). Claramente el énfasis de la admonición recae sobre el motivo de las prácticas religiosas: para ser visto por ellos (v. 1). El deseo afanoso de obtener la atención, aprobación y aplauso de otros es una tentación constante para los súbditos del reino, especialmente para los líderes.

No es necesariamente malo desear tener la atención y aprobación de los semejantes, siempre y cuando ese deseo esté claramente subordinado al deseo de tener la atención y aprobación de Dios, y que Dios sea glorificado. Jesús mismo insinúa este principio en 5:16. La consecuencia de buscar afanosamente la aprobación de otros es perder la aprobación de Dios. El término “recompensa” (misthón G3408) se refiere a las recompensas que Dios tiene reservadas en el cielo (comp. 5:12, 46; 1Pe_1:4). No se refiere a la salvación en sí.

a“ En la esfera de obras de misericordia,1Pe_6:2-4“ Primeramente, Jesús advierte que hay una manera incorrecta de hacer nuestras “obras de misericordia”. Parece increíble que alguien tuviera tanto afán de obtener la atención de otros que llevara a una persona para tocar una trompeta justo en el momento de realizar un acto de misericordia para asegurar que el mayor número posible de personas prestara atención. Por supuesto, Jesús no critica el acto de misericordia, ni el lugar, sino la manera y la intención. Normalmente, habría mucha gente en las sinagogas y en las calles. La trompeta es un instrumento con sonido penetrante y llamativo. Lo ridículo de llevar a cabo literalmente tal acción ha llevado a algunos a buscar otra explicación más razonable. Por ejemplo, la caja de ofrenda en el templo tenía una boca en forma de embudo metálico. Los que querían llamar la atención se paraban a cierta distancia de la caja y lanzaban monedas en el embudo. Al pegar contra el metal y girar hacia abajo, las monedas hacían un sonido impresionante. Tales explicaciones, sin embargo, parecen forzadas. Sería mejor simplemente tomar esta expresión, “hacer tocar trompeta”, como una expresión figurada para representar la ostentación.

El término “hipócrita” G5273 es la transliteración de una palabra griega compuesta. Significa “el que juzga debajo, o detrás de”. El término se usaba comúnmente para referirse a los actores en los dramas griegos, que “juzgaban detrás de”, es decir, jugaban un papel detrás de una máscara. Representaban a alguien que en realidad no eran. Tal actitud se acepta y se aplaude en un drama, pero no hay otra actitud de parte de los súbditos del reino que Cristo condena más severamente (ver cap. 23). Por supuesto, con esta explicación, no queremos dejar la impresión de que el drama cristiano, y los que participan como actores, desagradan a Cristo. Todo lo contrario, el drama bíblico es un medio muy eficaz para comunicar el evangelio. Este pasaje se refiere a la vida diaria y a las prácticas religiosas en las cuales uno pretende representar, ante el público, lo que no es en su corazón y delante de Dios. Para ser honrados por los hombres (v. 2) significa “ser glorificados”. Nuestra vida y obras deben realizarse con la finalidad de glorificar a Dios (comp. 5:16), no de ser glorificados nosotros.

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