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Mateo 5 El sermón del monte

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El detalle del séptimo año es que cada siete años se cancelaban todas las deudas, y el que fuera tacaño y mezquino podría rehusar prestar nada cuando estaba cerca ese año, por si se le cancelaba la deuda y se quedaba sin lo que hubiera prestado.

Era en ese pasaje en el que se basaba la ley judía sobre el dar. Los rabinos establecieron cinco principios que debían gobernar el dar.

(i) No se le puede negar a nadie. «Ten cuidado de no rehusar la caridad, porque a todos los que la rehúsan se los pone en la misma categoría que a los idólatras.» Si una persona se negaba a dar, podría llegar el día que tuviera que pedir limosna, y tal vez de las mismas personas a las que les había negado su ayuda.

(ii) Lo que se da debe corresponder a la persona a la que se le da. La ley del Deuteronomio había dicho que hay que darle a la persona lo que necesite. Es decir, que no se le debe dar lo imprescindible para seguir viviendo, sino lo necesario para retener al menos algo del nivel y comodidad que tuvo un día. Así, se dice que Hill.lel arregló las cosas para que al hijo de una familia noble que había venido a menos se le diera, no simplemente lo necesario para que no se muriera de hambre, sino, además, un caballo para cabalgar y un esclavo para que corriera delante de él; y una vez, cuando no había ningún esclavo disponible, Hil.lel mismo actuó como su esclavo y fue corriendo delante de él. Hay mucho de generosidad y de encanto en la idea de que el dar no debe ser exclusivamente para sobrellevar la pobreza, sino también para aliviar la humillación que conlleva.

(iii) El dar se ha de llevar a cabo privada y secretamente. Nadie tiene que estar presente. Los rabinos hasta llegaron a decir que, en la clase más elevada de dar, el que da no debe saber a quién da, y el que recibe no debe saber de quién lo recibe. Había un cierto lugar en el templo al que iba la gente en secreto para hacer sus ofrendas; y esas ofrendas secretas se usaban en secreto para ayudar a los miembros empobrecidos de familias que habían sido nobles, y para proveer a las hijas de esas familias empobrecidas las dotes sin las cuales no se podrían casar. Los mejores judíos habrían despreciado el dar que se hiciera por prestigio, publicidad o autoglorificación.

(iv) La manera de dar debe estar en consonancia con el carácter y el temperamento del que lo recibe. La regla era que si una persona tenía medios, pero era demasiado tacaña para usarlos, se le debía hacer una donación, pero luego reclamarla de su estado como un préstamo. Pero si la persona era demasiado orgullosa para pedir ayuda, rabí Ismael sugería que el dador debería dirigirse a ella y decirle: «Hijo mío, a lo mejor necesitas un préstamo.» Así se respetaba su dignidad; pero luego no se le reclamaba el préstamo, porque en realidad había sido un regalo. Se llegaba hasta a establecer que, si una persona era incapaz de responder. a una petición de ayuda, su misma negativa debía ser tal que mostrara que, si no podía dar otra cosa, por lo menos contribuía con su simpatía. Hasta una negativa había de hacerse de tal manera que ayudara y no ofendiera. El dar había de llevarse a cabo de forma que la manera como se hiciera ayudara tanto como la aportación.

(v) El dar era al mismo tiempo un privilegio y una obligación, porque en realidad era a Dios a Quien en realidad se daba. El darle alguna ayuda a una persona necesitada era algo que uno tal vez no escogía hacer, sino algo que debía hacer; porque, si se negaba, Se lo estaba negando realmente a Dios. « A1 Señor presta el que da al pobre; el bien que ha hecho, se lo devolverá» (Proverbios 19:17). « A todo aquel que tiene misericordia de otras personas se le muestra misericordia desde el Cielo; pero al que no tiene misericordia de los demás, no se le muestra misericordia desde el Cielo.» A los rabinos les encantaba indicar que la misericordia era una de las pocas cosas a las que la Ley no les ponía límite.

¿Quiere esto decir que Jesús impuso a los hombres solamente lo que podría llamarse un dar indiscriminado? No se puede dar una respuesta sin matizaciones. Está claro que el efecto del dar en el que recibe debe tenerse en consideración. El dar nunca debe ser tal que le anime a la persona que lo recibe a la pereza o a la irresponsabilidad, porque entonces sería sólo perjudicial. Pero, al mismo tiempo, hay que recordar que muchas personas que dicen que no darán nada más que a través de canales oficiales, y que se niegan a ayudar directamente en casos personales, están en realidad frecuentemente haciendo una excusa para no dar, y están suprimiendo completamente el elemento personal en el dar. Y hay que tener presente también que es mejor ayudar a una veintena de pedigiieños fraudulentos que correr el riesgo de rechazar a uno que esté verdaderamente necesitado.

EL AMOR CRISTIANO

Su significado

Mateo 5:43-48

Habéis oído que se ha dicho: Ama a tu prójimo, y odia a tu enemigo; pero Yo os digo: Amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen, para que lleguéis a ser los hijos de vuestro Padre Que está en el Cielo; porque Él hace que Su sol salga sobre malos y buenos, y les manda la lluvia a los justos y a los injustos. Si no amáis más que a los que os aman, ¿qué recompensa podéis esperar? ¿Es que no hacen eso hasta los publicanos? Si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué tiene eso de extraordinario? ¿Es que no lo hacen hasta los gentiles? Así que debéis ser perfectos hasta como lo es vuestro Padre celestial.

El investigador judo C. G. Montefiore llama a ésta «la sección central y más famosa» del Sermón del Monte. Es indudablemente cierto que no hay ningún otro pasaje en el Nuevo Testamento que contenga una expresión tan concentrada de la ética cristiana de las relaciones personales. Para cualquier persona normal, este pasaje describe el Cristianismo esencial en acción, y hasta la persona que no pisa jamás el umbral de la iglesia sabe que Jesús dijo estas cosas, y muy a menudo condena a los cristianos profesantes por quedarse muy cortos en el cumplimiento de sus demandas.

Cuando estudiamos este pasaje, debemos en primer lugar tratar de descubrir lo que Jesús estaba realmente diciendo, y lo que demandaba de Sus seguidores. Si vamos a tratar de vivirlo de veras, obviamente debemos antes de nada estar completamente seguros de lo que se nos pide. ¿Qué quiere decir Jesús con amar a nuestros enemigos?.

El griego es una lengua rica en sinónimos; sus palabras tienen a menudo matices que no posee el español. En griego hay cuatro palabras diferentes para amor.

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