Mateo 24: La visión del futuro

Pocos pasajes nos presentan mayores dificultades que este. Está en dos secciones que parecen contradecirse mutuamente. La primera (versículos 32-35) parece indicar que, como uno puede decir por las señales de la naturaleza cuando el verano está próximo, así puede decir por las señales del mundo cuando estará al llegar la Segunda Venida. Y entonces parece que sigue diciendo que la Segunda Venida sucederá durante la vida de la generación que estaba escuchando a Jesús en aquel momento.

La segunda sección (versículos 36-41) dice definitivamente que nadie sabe cuándo será la Segunda Venida: ni los ángeles, ni el mismo Jesús, sino solo Dios; y que llegará sobre la humanidad tan repentinamente como una tormenta.

Hay aquí una dificultad muy real que, aunque no podamos resolverla totalmente, debemos por lo menos intentarlo.

Tomemos como punto de partida el versículo 34: «Os digo la pura verdad: Esta generación no pasará sin que todas estas cosas hayan` tenido lugar.» Cuando consideramos ese dicho, surgen tres posibilidades.

(i) Si Jesús lo dijo refiriéndose a Su Segunda Venida, se equivocó, porque no tuvo lugar durante la vida de la generación que Le estaba escuchando. Muchos aceptan ese punto de vista, creyendo que Jesús tenía un conocimiento limitado como hombre, y creía que volvería en la vida de aquella generación. Podemos aceptar que, en Su humanidad, Jesús tenía un conocimiento limitado; pero es difícil creer que cometió un error en relación con una verdad espiritual tan importante como esta.

(ii) Es posible que Jesús dijera algo parecido, que se ha alterado en la transmisión. En Mar_9:1 leemos que Jesús dijo: «De verdad os digo que hay algunos que están aquí que no probarán la muerte antes de ver el Reino de Dios venir con poder.» Eso fue gloriosa y triunfalmente cierto. En la vida de aquella generación, el Reino de Dios se extendió poderosamente hasta el punto de que hubo cristianos en todo el mundo.

Ahora bien, los cristianos originales esperaban que la Segunda Venida tuviera lugar inmediatamente. En su situación de sufrimiento y persecución esperaban y anhelaban la liberación que traería la venida de su Señor, y algunas veces tomaron dichos que se suponía que hablaban del Reino, y los relacionaron con la Segunda Venida, que era una cosa diferente. Algo así puede que sucediera aquí. Lo que Jesús puede que dijera es que Su Reino vendría poderosamente antes que pasara aquella generación.

(iii) Pero hay una tercera posibilidad. ¿Podría ser que la frase sin que todas estas cosas hayan tenido lugar no se refiriera a la Segunda Venida? ¿No es posible de hecho que se refiriera a la profecía con la que empezó el capítulo, el asedio y la caída de Jerusalén? Si aceptamos ésta, no queda ninguna dificultad. Lo que Jesús está diciendo es que estas serias advertencias Suyas acerca de la caída de Jerusalén se cumplirían en el marco de aquella generación -y se cumplieron de hecha 40 años más tarde. Parece con mucho lo mejor el tomar los versículos 32-35 como refiriéndose, no a la Segunda Venida. de Cristo, sino a la destrucción de Jerusalén; porque entonces se eliminan todas las dificultades.

Los versículos 36 al 41 sí se refieren a la Segunda Venida, y nos dicen algunas verdades de suma importancia.

(i) Nos dicen que el día y la hora de tal acontecimiento .no los sabe más que Dios. Está claro, por tanto, que el especular acerca del tiempo de la Segunda Venida no es menos que una blasfemia; porque el que así especula está tratando de hurtarle a Dios secretos que solo Le pertenecen a Él. Nuestro deber es prepararnos y esperar.

(ii) Nos dicen que ese tiempo llegará repentinamente y por sorpresa sobre los que estén inmersos en las cosas -materiales. En la antigua historia del Génesis, Noé se preparó cuando hacía buen tiempo para el Diluvio que había de venir; y cuando vino, él estaba preparado. Pero el resto de la humanidad estaba perdido comiendo y bebiendo y casándose, y fueron sorprendidos totalmente de improviso, y fueron por tanto barridos. Estos versículos son una advertencia para que no estemos tan inmersos en el tiempo que olvidemos la eternidad, .para que nunca permitamos que los intereses del mundo, por muy necesarios que sean, nos distraigan totalmente de recordar que hay Dios, que las consecuencias de la vida y de la muerte están en Sus manos, y que citando nos llegue Su llamada, sea a la mañana o al mediodía o por la tarde, debe hallarnos preparados.

(iii) Nos dicen que la venida de Cristo será un tiempo de separación y de juicio cuándo Él recogerá a los Suyos.

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