Mateo 23: La carga de la Religión

No hay nada que haga más falta que un sentido de proporción que nos salve de confundir las prácticas religiosas con la verdadera devoción.

Jesús usa una ilustración graciosa en el versículo 24. Como dice una nota de la versión Reina-Valera›95, de los animales mencionados en la ley mosaica como inmundos el mosquito era el más pequeño (Lev_11:20-23 ) y el camello el más grande (Lev_11:4 ). Para evitar el riesgo de tragarse algo inmundo, las bebidas se colaban con una gasa de muselina para que no pasaran posibles impurezas. Esta es una ilustración que debe de haber provocado la risa: un hombre colaba cuidadosamente el vino para no tragarse ningún mosquito, y sin embargo se trababa un ello como quien no quiere la cosa. Es la caricatura de una persona que ha perdido todo sentido de proporción.

LA LIMPIEZA VERDADERA

Mateo 23:25-26

-¡Pobres de vosotros, escribas y fariseos farsantes!, que limpiáis lo de fuera -del .vaso y del plato, pero por dentro. estáis llenos de rapacidad y codicia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera esté limpios

La idea de la suciedad surge continuamente en la ley judía. Pero hay que tener presente que no se trata aquí .de la suciedad material. Una vasija sucia no quería decir que no estuviera limpia. .en el sentido que le daríamos nosotros. El que una persona estuviera ceremonialmente sucia o inmunda quería decir que no podía entrar en el templo ni en la sinagoga. Quedaba excluida del culto de Dios. Uno estaba. sucio› inmundo, si tocaba un cuerpo muerto, o entraba en contacto con un gentil. Una mujer estaba sucia o inmunda si tenía una hemorragia, aunque esta hemorragia fuera perfectamente normal y saludable. Si una persona que estuviera en estado inmundicia tocaba cualquier vasija, esta quedaba inmunda; y así sucesivamente: cualquier otra persona que tocara y usara aquella vasija contraía su impureza. Era, por tanto; de importancia suprema el tener los cacharros limpios; y las leyes de la limpieza eran tremendamente, complicadas. Podemos citar solo algunos ejemplos típicos:

Un cacharro .de arcilla que fuera hueco se ensuciaba sólo por dentro y no por fuera; y no se podía limpiar nada más que rompiéndolo. Los siguientes no podían ensuciarse de ninguna manera: un plato llano sin. reborde, un recogedor de carbón abierto, una parrilla de hierro con agujeros para tostar el trigo. Por otra parte, un plato con reborde, o una vasija de arcilla para especias, o un escritorio podían estar en estado de inmundicia; de los recipientes Hechos de cuero, hueso, madera y cristal, los planos no se contaminaban; los profundos, sí. Si se rompían, ya no contaminaban. Cualquier recipiente de metal que fuera al mismo tiempo liso y hueco, podía contaminarse; pero una puerta, un picaporte; una cerradura, una bisagra, una aldaba, no podían estar contaminadas. Si una cosa estaba hecha de madera y metal, entonces la madera podía estar inmunda, pero el. metal no. Estas distinciones nos parecen fantásticas; y sin embargo eran las que los fariseos observaban meticulosamente.

La comida o la bebida dentro de un recipiente podía haberse obtenido engañando o extorsionando o robando; podía excitar al lujo o a. la glotonería, pero eso no importaba, siempre. que el recipiente estuviera ceremonialmente limpio (Num_19:16 ). Aquí tenemos otro ejemplo de los distingos sobre fruslerías, cuando se pasaba de las cosas realmente importantes.

Aunque todo este asunto nos pueda parecer grotesco, toda, vía se -da. Se puede dividir una congregación por el color de una alfombra, o por el paño del púlpito, o por la forma o el metal de las copas que se usan en la Comunión. Lo último que parece que aprendemos en materias de religión es el relativo valor de las cosas. Y la tragedia es que es a menudo el darle demasiada importancia a cosas que no la tienen lo que destruye la paz.

DESCOMPOSICIÓN OCULTA

Mateo 23:27-28

-¡Pobres de vosotros, escribas y fariseos farsantes!, porque sois como las tumbas enjalbegadas, que parecen muy bonitas por fuera, pero por dentro están llenas de huesos de muertos de cuerpos en descomposición. Así sois vosotros: exteriormente os mostráis justos a la gente, pero interiormente estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

Aquí tenemos otra vez una imagen que cualquier judío entendería. Uno de los sitios en que se encontraban las tumbas era al borde del camino. Ya hemos visto que cualquiera que tocara un cuerpo muerto quedaba poluto (Num_19:16 ). Por tanto; cualquiera que rozara una tumba, se contaminaba.

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