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Mateo 23: La carga de la Religión

Pastor Lionel

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Ya hemos visto que en materia de juramentos los legalistas judíos eran unos artistas de la evasión Mat_5:33-37 ). El principio general de la evasión funcionaba de la manera siguiente. Para los judíos un juramento era absolutamente vinculante según las palabras que se usaran. Generalmente hablando, un juramento vinculante era aquel en el que se empleaba el nombre de Dios expresa y voluntariamente. Tal juramento había de guardarse cualquiera que fuera su costo. Cualquier otro juramento se podía quebrantar legítimamente. Si se usaba expresamente el nombre de Dios, entonces Dios era parte en la transacción, y el no cumplirlo era no sólo faltar a la palabra con los hombres, sino también insultar a Dios.

El arte de la evasión había alcanzado una gran perfección. Es muy probable que en este pasaje Jesús esté presentando una caricatura de los métodos legalistas judíos. Está diciendo: « Vosotros habéis convertido la evasión, en un arte tan sofisticado que es posible considerar un juramento por el templo como no vinculante, mientras que por el oro del templo si lo sería; y un juramento por el altar como no vinculantes, mientras que por la ofrenda que está sobre el altar sí lo sería.» Esto ha de considerarse más como una reductio ad absurdum de los métodos judíos que como una descripción literal.

La idea tras el pasaje es la siguiente. Todo el tema de tratar los juramentos de esta manera, toda la concepción de una técnica de evasión se basa fundamentalmente en el engaño. Una persona cristiana no hará nunca una promesa con la intención de incumplirla; ni se reservará una serie de evasiones que pueda usar si le resulta difícil mantener su promesa.

No tenemos por qué condenar el arte de evasión de los fariseos con una conciencia de superioridad. Todavía no ha terminado el tiempo en que una persona busque evadir alguna obligación basándose en la aplicación de tecnicismos o referencias a la letra pequeña del contrato para evitar hacer lo que el espíritu de la ley exige que se haga.

Para Jesús, el principio de obligatoriedad era doble. Dios escucha cada palabra que decimos, y Dios ve todas las intenciones del corazón. En consecuencia, el arte bello de la evasión es algo totalmente ajeno a -un cristiano. La técnica de la evasión puede que armonice por las prácticas astutas del mundo, pero nunca col la clara honradez de la mente cristiana.

EL SENTIDO PERDIDO DE LA PROPORCIÓN

Mateo 23:23-24

-¡Pobres de vosotros, escribas y fariseos farsantes! Porque vosotros diezmáis la menta y el anís y el comino, y pasáis de los asuntos. más importantes de la Ley: la justicia y la misericordia y la fidelidad. Estas son las casas que deberíais poner por obra; sin olvidar las otras. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!

El diezmo era una parte importante de las leyes judías. « Indefectiblemente diezmarás todo el producto -del grano que rinda tu campo todo el año» (Deu_14:22 ). «El diezmo de la tierra, tanto de la simiente de la tierra corno del fruto de los árboles, es del Señor; es cosa dedicada al Señor» Lev_27:30 ). Este diezmo se dedicaba especialmente al sostenimiento de los levitas, cuya misión consistía en hacer todo el trabajo material del templo. Las cosas que habían de diezmarse estaban especificadas en la ley: «Todo lo que es comestible, y se conserva, y se alimenta del suelo, está sujeto al diezmo.» Se establecía: «Del anís, uno debe diezmar las semillas, las hojas y los tallos.» Así que estaba establecido que todos debían apartar el diezmo de todos los productos de su tierra y de su trabajo para Dios.

El sentido de lo que Jesús dijo es el siguiente. Se aceptaba universalmente que los diezmos de las principales cosechas se debían dar; pero la menta y el anís y el comino eran hierbas del huerto que no se cultivaban en cantidad; cada campesino tendría unas pocas matas de cada. Las tres se usaban como condimentos, y el anís y el comino se usaban también en medicina. El diezmarlas suponía diezmar una parte infinitesimal de la cosecha, puede que nada más que el producto de una planta. Solo los que fueran superlativamente meticulosos diezmarían las plantas aisladas de la huerta.

Así eran precisamente los fariseos. Eran tan absolutamente meticulosos acerca del diezmo que diezmaban hasta un manojo de menta. Y sin embargo estos mismos hombres culpables de injusticia, podían ser duros y arrogantes y crueles, olvidando las demandas de la misericordia; podían hacer juramentos y, promesas con 1a intención de no cumplirlos, olvidando la fidelidad. En otras palabras: muchos de ellos observaban las minucias de la ley, y olvidaban las cosas verdaderamente importantes.

Ese espíritu no ha muerto; no morirá hasta que Cristo gobierne en los corazones. Hay muchos hombres que van bien vestidas a la iglesia, que echan religiosamente ala colecta; adoptan las posturas debidas en las diferentes partes del culto; no faltan nunca ala comunión, y sin embargo no cumplen en su trabajo; y tienen mal genio, y son tacaños con su dinero las mujeres que siempre están ocupadas en buenas obras y que forman parte de muchos comités, pero cuyos hijos están solos y tristes por la noche en casa. No hay nada más fácil que cumplir todo lo externo de la religión, y sin embargo ser completamente irreligioso.

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