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Mateo 22: Gozo y juicio

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Bien podemos decir que aquí Jesús estableció la definición completa de la religión.

(i) La religión consiste en amar a Dios. El versículo que Jesús cita es Deuteronomio 6: S. Ese versículo era parte de la semA , el credo bAsico y esencial del judaísmo; la frase con la que empiezan todos los cultos judíos, y el primer texto que todos los niños judíos aprenden de memoria. Esto quiere decir que hay que darle a Diosa n tenor total, un amor que domine nuestras emociones, que deja nuestros pensamientos y que sea la dinAmica de nuestras acciones. La religión empieza con el amor que es la entrega tal de la vida a Dios.

(ii) El segundo mandamiento que cita Jesús procede de Lev_19:18 . Nuestro amor a Dios debe desembocar en el amor a nuestros semejantes. Pero debe notarse el orden en que aparecen estos mandamientos. El amor a Dios es primero, y el amor a los hombres, segundo. Solo cuando amamos a Dios podemos amar a nuestros semejantes. La enseñanza bíblica acerca del hombre no es que el hombre es una. colección de elementos químicos, ni parte de la creación animal, sino una criatura que estA hecha a la imagen de Dios (Gen_1:26 s). Es por esta razón por la que debe amarse a los hombres. La verdadera base de toda democracia. es de hecho el amor de Dios. Suprimid el amor de Dios, y podemos airarnos con el hombre por su torpeza para aprender; podemos volvemos pesimistas por su dificultad, para mejorar; podernos insensibilizarnos ante la mecAnica de su pensamiento: El amor al ser humano estA profundamente enraizado en el amor de Dios.

Ser verdaderamente religioso es amar a Dios y amar a los seres humanos que Dios ha hecho a Su imagen; y amar a Dios y a la humanidad, no con un sentimentalismo nebuloso, sino con esa entrega total que conduce a la devoción a Dios y al servicio prActico a los seres humanos.

NUEVOS HORIZONTES

Mateo 22:41-46

Cuando se reunieron allí los fariseos, Jesús les hizo una pregunta:

¿Qué opináis vosotros del Mesías? ¿De quién es hijo? -Hijo de David -Le contestaron. Y Jesús les dijo: Pues entonces, ¿cómo es que David, en el Espíritu, Le llama Señor, cuando dice: «El Señor dijo a mi Señor: Siéntate a Mi diestra hasta que ponga a Tus enemigos bajo Tus pies?» Si David le llama Señor, ¿cómo puede ser su hijo?

Y nadie podía darle la respuesta;. así es que desde aquel día ya no se atrevió nadie a hacerle preguntas,

A nosotros puede que esto nos parezca una de las cosas mAs oscuras que dijo nuca Jesús. Puede que lo sea, pero es una afirmación sumamente importante. Aun si, a primera vista, no captamos totalmente el significado, podemos presentir la atmósfera de terror y admiración y misterio que lo rodea.

Ya hemos visto que Jesús se negaba a permitir que, sus seguidores Le proclamaran Mesías hasta que Él les hubiera enseñado lo que quena decir el mesiazgo. Las ideas que ellos tenían del Mesías requerían el cambio mAs radical.

El título mAs corriente del Mesías era Hijo de David. DetrAs de él .se ocultaba la expectación de que algún día llegaría un gran Príncipe . de la dinastía de David que derrotaría a. los enemigos de Israel y conduciría al pueblo a la conquista de todo el mundo. Se pensaba en el Mesías corrientemente en términos de poder y de gloria nacionalista, política y militar. Este es otro intento que hace Jesús de alterar esa concepción.

Jesús les preguntó a los fariseos de quién entendían ellos que era hijo el Mesías; y contestaron como Él esperaba: « Hijo de David.» Jesús entonces les citó el Psa_110:1 : «El Señor dice a mi Señor: Siéntate a Mi diestra.» Todos estaban de acuerdo en que ese texto se refería al Mesías. En él, el primer Señor es Dios; y el segundo Señor es el Mesías. Eso supone decir que David llama Señor al Mesías. Pero, si el Mesías es hijo de David, ¿cómo pudo llamar David a su propio hijo Señor?

La conclusión obvia del razonamiento es que es inadecuado llamar al Mesías Hijo de David. No es el Hijo de David; es el Señor de David. Cuando Jesús sanó a los ciegos, ellos Le habían llamado Hijo de David (Mat_20:30 ). Cuando entró en Jerusalén, la multitud Le saludó y aclamó como Hijo de David (Mat_21:9 ). J s estA diciendo aquí: «No es bastante llamar al Mesías Hijo e David. No es bastante creerle un Príncipe de la dinastía de David y un conquistador terrenal, debéis ir mAs allA, porque el Mesías es el Señor de David.»

¿Qué quería decir Jesús? No podía querer decir mAs que una cosa: qué Su verdadera descripción es Hijo de Dios. Hijo de David no es un título adecuado; Hijo de Dios sí lo es. Y en ese caso, el mesiazgo no se ha de concebir en términos de conquistas davídicas; sino en términos de amor divino y sacríficial. Aquí, pues, Jesús presenta Sus mayores credenciales. En él vino, no un conquistador terrenal que repetiría los triunfos militares de David, sino el Hijo de Dios que demostraría el amor dé Dios sobre la Cruz.

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