Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Mateo 22: Gozo y juicio

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Esta pregunta del pago del impuesto, no tenía un interés exclusivamente histórico: Mateo estaba escribiendo entre los años 80 y 90 d C. El templo había sido destruido el año 70 d C. Mientras estuvo en pie; todo judío había estado obligado a pagar el medio siclo del impuesto del templo. Después de la destrucción del templo, el gobierno romano demandó que ese impuesto se pagarA al templo de Júpiter Capitolino en Roma. EstA claro que esa disposición les revolvía el estómago A todos los judíos. El asunto de los impuestos era un problema real durante el ministerio de Jesús, y seguía siéndolo en los días de la Iglesia Primitiva.

Pero Jesús fue sabio. Pidió que le enseñaran un denarius, que estaba estampado con la efigie del emperador. El acuñar moneda era una señal de soberanía. Tan pronto como un rey subía al trono acuñaba su propia moneda. Hasta un pretendiente producía moneda para mostrar la realidad de su realeza; y esa moneda se consideraba propiedad del rey cuya imagen llevaba. Jesús preguntó de quién era la imagen de la moneda. La respuesta fue que de César. « Bien; pues entonces dijo Jesús-, devolvédsela a César; es suya. Dadle a César lo que le pertenece, y dadle a Dios lo que Le pertenece.»

En Su sabiduría incomparable, Jesús nunca estableció reglas ni normas; por eso Su enseñanza es atemporal, y nunca pierde su actualidad. Jesús siempre establecía principios. Aquí establece uno sumamente grande e importante.

Todo cristiano tiene una doble nacionalidad. Es ciudadano de un país, en el que estA viviendo. A ese país le debe muchas cosas. Le debe la seguridad frente a personas sin ley que solamente puede proveer un gobierno organizado; le debe todos los servicios públicos. Para poner un ejemplo, pocas personas son lo suficientemente ricas como para tener su propio sistema de iluminación, o de limpieza, o de provisión de agua. Estos son servicios públicos. En el estado del bienestar, el ciudadano le debe al estado todavía mAs: enseñanza, servicios médicos, provisión en caso de desempleo y jubilación. Esto coloca al cristiano en una deuda de obligación. Porque el cristiano es una persona de honor, debe ser un ciudadano responsable. El fallar como ciudadana es también fallar como cristiano. Problemas indecibles pueden sobrevenirle aun país o a una industria cuando los cristianos se niegan a asumir su parte en la administración, y se la dejan a personas no cristianas, egoístas, interesadas, partidistas. El cristiana, tiene un deber para con el César en compensación por los privilegios que le aporta el gobierno del César.

El cristiano es también un ciudadano del Cielo. Hay asuntos de religión y dé principio en los que la responsabilidad del cristiano es para con Dios. Bien puede ser que las dos ciudadanías nunca entren en conflicto. No tienen por qué. Pero cuando el cristiano estA convencido de que es la voluntad de Dios que haga algo, debe hacerlo; o si estA convencido de que algo es contra la voluntad de Dios, debe oponerse a ello, y no participar en ello. ¿Dónde se encuentra la frontera entre los dos deberes? Jesús no lo dice. Eso es algo que tiene que discernir la propia conciencia de cada cual. Pero un auténtico cristiano y esta es una verdad permanente que Jesús establece aquí es al mismo tiempo un buen ciudadano de su país y un buen ciudadano del Reino del Cielo. No debe faltar a sus deberes para con Dios ni para con los hombres. Debe decirse, con Pedro: «Temed a Dios. Honrad al emperador» (1Pe_2:17 ).

EL DIOS VIVO DE LAS PERSONAS VIVAS

Mateo 22:23-33

Aquel mismo día, los saduceos, que niegan que haya resurrección, se dirigieron a Jesús y le cuestionaron.

Maestro – dijeron-, Moisés dijo: «Si alguno muere sin dejar hij0, Y su hermano se casarA con su mujer, y tendrán descendencia para el hermano muerto.» Había entre nos los siete hermanos. El primero se casó, y murió sin dejar hijos; así que le dejó su mujer a su hermano. Lo mismo. sucedió con el segundo, y con el tercero, y así hasta el séptimo de ellos. La última de todos en morir fue la mujer. ¿De cuál de los siete será esposa en la Resurrección? Porque todos la tuvieron por tal.

Estáis en un error -les contestó Jesús-, porque no conocéis ni las Escrituras ni el poder de Dios. En la Resurrección no se casan ellos ni ellas, sino que son como los Angeles del Cielo. Ahora bien, en cuanto a la Resurrección de los muertos, ¿es que no habéis leído nunca lo que dijo Dios? «Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.» Dios no es el Dios de los muertos, sino de los vivos.

Cuando la gente escuchó esta respuesta de Jesús, se quedaron admirados de Su enseñanza.

Como los fariseos Le habían hecho a Jesús el contraataque y habían sido derrotados, los saduceos los relevaron en la lucha.

Los saduceos no eran muy numerosos, pero eran la clase rica, aristocrAtica y gobernante. Los principales sacerdotes, por ejemplo, eran saduceos. En política eran colaboracionistas; totalmente dispuestos a cooperar con el gobierno romano si así podían conservar su posición y privilegios. En su manera de pensar estaban bastante dispuestos a aceptar las ideas griegas.

En cuanto a sus creencias judías, eran tradicionalistas. Rechazaban la ley oral de los escribas, que para los fariseos tenía tanta importancia como la Ley escrita. Pero llegaban mAs lejos todavía: la única parte de las Escrituras que consideraban normativa era el Pentateuco, la Ley por excellence, los primeros cinco libros del Antiguo Testamento. No aceptaban como Escritura ni los Profetas ni los Libros Poéticos. Particularmente se oponían a los fariseos porque negaban completamente cualquier vida después de la muerte, que era uno de los puntos en los que insistían los fariseos. Los fariseos, por supuesto que establecían que cualquier persona que negara la Resurrección de los muertos estaba excluida de todas las bendiciones de Dios.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

13 consejos para vivir

Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo. Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar.

Artículo Completo

El Sabio y el Rey

Un Rey soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño. ¡Qué desgracia, mi señor!» exclamó

Artículo Completo