Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Mateo 22: Gozo y juicio

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

EL DERECHO HUMANO Y EL DIVINO

Mateo 22:15-22

A eso llegaron los fariseos, e intentaron hacerse un plan para enredar a Jesús en Sus propias palabras. Así es que Le enviaron a sus discípulos, de acuerdo con los herodianos, que Le dijeron:

Maestro, sabemos que eres sincero, y que enseñas el camino de Dios de verdad, sin hacer discriminaciones. Dinos entonces Tu opinión: ¿Es justo pagar tributo al César, o no?

Jesús Se dio perfecta cuenta de la malicia de ellos; así es que les contestó:

-¡Hipócritas! ¿Por qué tratáis de someterme a pruebas? Mostradme la moneda del tributo.

Ellos Le presentaron un denario. Entonces Jesús les preguntó:

-¿De quién son la imagen y la inscripción?

De César Le contestaron.

Pues entonces -les contestó Jesús-, dad al César lo que le pertenece al César, y a Dios lo que Le pertenece a Dios.

Cuando Le oyeron esta respuesta, se quedaron alucinados; y Le dejaron y se fueron.

Hasta este momento hemos visto a Jesús, como si dijéramos, a la ofensiva. Había dicho tres parAbolas en las que había acusado directamente a los dirigentes ortodoxos judíos. En la parAbola de los dos hijos (Mat_21:28-32 ), los líderes judíos aparecían bajo el disfraz del hijo hipócrita que no hizo la voluntad de su padre. En la parAbola de los viñadores malvados (Mat_21:33-46 ), éstos eran ellos. En la parAbola de la fiesta del rey (Mat_22:1-14 ), eran los invitados condenados.

Ahora vemos a los líderes judíos lanzando su contraataque; y lo hacen dirigiéndole a Jesús preguntas cuidadosamente formuladas. Le hacen esas preguntas en público, mientras la multitud observa y escucha, y su objetivo es hacer que Jesús Se desacredite con Sus propias palabras en presencia de la gente. Así es que aquí tenemos la pregunta de los fariseos, que estaba enmarcada sutilmente. Palestina era un país ocupado, y los judíos estaban sometidos al Imperio Romano. Y la pregunta era: «¿Es o no es legal pagar tributo a Roma?» Había, de hecho, tres impuestos regulares que cobraba el gobierno romano. Estaba el impuesto de la tierra, que tenían que pagarle los labradores al gobierno, y que era un décimo del grano y un quinto del vino y del aceite que produjeran; este impuesto se pagaba parcialmente en especie, y parcialmente en el dinero equivalente. Estaba el .impuesto sobre la renta, que era el 1 por, ciento de los ingresos de cada persona. Estaba el impuesto de capitación, este, lo tenían que pagar todos, los varones desde la edad de 14 años hasta la de 65 años, y todas las mujeres desde los 12 hasta los 65 años; era de 1 denarius -eso era lo que Jesús llamó la moneda del tributo, y era el equivalente de unas 15pesetas, cantidad que hay que evaluar recordando que 10 pesetas era: el jornal medio de un obrero. El impuesto que se menciona aquí era el de capitación.

La pregunta que los fariseos Le hicieron a Jesús era un verdadero dilema. Si contestaba que era ilegal el pago del impuesto, le acusarían inmediatamente a los oficiales del Imperio Romano como persona sediciosa, y Su arresto se produciría inmediatamente con toda seguridad. Si decía que era legal el pago del impuesto, Se desacreditaría a los ojos de la multitud. La gente, no solo resentía el impuesto como se resienten todos los impuestos; lo resentía aún mAs por razones religiosas. Para un judío; Dios era el único Rey; su nación era una teocracia; pagar impuestos a un rey terrenal era admitir la validez de su soberanía y, por tanto, insultar a Dios. Así que los mAs fanAticos .entre los judíos insistían en que cualquier impuesto. que se pagara a un rey extranjero era ilegal por necesidad. Contestara Jesús -como contestara -eso creían sus interrogadores- se metería en líos.

La seriedad de este. ataque se muestra en el hecho de que los fariseos y los herodianos se pusieron de acuerdo para presentarlo, porque normalmente estos dos partidos eran diametralmente opuestos. Los fariseos eran los supremamente ortodoxos, que resentían el pago del impuesto a un rey extranjero como una ofensa al derecho de Dios. Los herodianos eran el partido de Herodes, rey de Galilea, que les debía su poder a los Romanos, y que funcionaba mano a mano con ellos. Los fariseos y los herodianos eran unos cómplices de lo mAs extraños; olvidaron .sus diferencias movidos por un odio común a Jesús y el deseo común de eliminarle. Cualquiera que insista en su manera de ver las cosas, sea cual sea., odiarA a Jesús.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

El teléfono estaba apagado

Pablo, llamó a su amigo Andrés y le dijo: — Necesito dinero, mi madre está enferma, no tengo dinero para los medicamentos».«` Su amigo respondió: — «Está

Artículo Completo

El cofre de vidrios rotos

Érase una vez un anciano que había perdido a su esposa y vivía solo. Había trabajado duramente como sastre toda su vida, pero los infortunios lo habían

Artículo Completo