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Mateo 22: Gozo y juicio

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2. Que las exhortaciones del Evangelio son amplias, comprensivas e ilimitadas.

Nuestro Señor dijo en la parAbola que los criados del rey dijeron A los convidados: « Todo estA aparejado: venid A las bodas..

Por lo que A Dios respecta nada falta para la salvación de las almas de los pecadores. El Padre estA pronto para recibir con amor; el Hijo estA pronto para perdonar y purificar A los culpables; el Espíritu lo estA para santificar y renovar; los Angeles lo estAn para regocijarse de la conversión del pecador; la gracia lo estA para darle su auxilio, la Biblia para instruirlo, el cielo para darle asilo. Solo una cosa se necesita, y es que el pecador esté también dispuesto A arrepentirse.

3. Que muchos rechazan la salvación ofrecida en el Evangelio.

Nuestro Señor dijo que aquellos individuos A quienes los criados invitaron A las bodas «no hicieron caso y se fueron.. Millares hay que concurren A la predicación del Evangelio, y que no reciben de ello provecho alguno. La oyen domingo tras domingo, año tras año, mas no experimentan esa fe que salva. No sienten la necesidad del Evangelio; ni perciben su sublimidad. Tal vez no sienten odio hacia las verdades que encierra, ni hacen burla de él o lo atacan de una manera directa; mAs no le dan acogida en el corazón. He ahí su única culpa, pero es una culpa gravísima. Muchos se verAn en el fuego eterno no tanto por haber quebrantado directamente los diez mandamientos, cuanto por haber tenido en poco la verdad. Cristo murió por ellos en la cruz, mas no hacen caso de El.

4. Que en el último día todos los que hubieren hecho falta profesión de fe serAn públicamente descubiertos y condenados por toda la eternidad.

Jesús dijo que cuando al fin se habían conseguido convidados A las bodas el rey se presentó A verlos, y notó A un hombre que no tenia vestido de boda; y que habiéndole preguntado cómo había concurrido así, y no habiendo recibido respuesta alguna, mandó A sus criados que lo atasen y que lo echasen en las tinieblas exteriores.

Mientras el mundo sea lo que es siempre habrA falsos discípulos en la iglesia de Jesucristo. Es imposible leer los corazones de los hombres. JamAs podrAn excluirse completamente A los pérfidos y A los hipócritas dé las filas de los verdaderos cristianos. Mas en el último día no habrA engaños: el omnipotente Dios sabrA distinguir A los buenos de los malos. Solo la verdadera fe podrA amparara al hombre de la severidad de su juicio. De nada le servirA al hipócrita el haber hablado con entusiasmo acerca de la religión y el haber tenido fama de ser muy buen cristiano. Su triunfo tiene que ser efímero: A pesar de todo su brillo serA despojado de su disfraz, y desnudo, desamparado, mudo, sin esperanza y abrumado por la conciencia de su culpabilidad, tendrA que comparecer ante el tribunal de Dios. Arrojado serA en las tinieblas exteriores, y allí cosecharA los amargos frutos de lo que en este mundo hubiere sembrado. Como nuestro Señor dijo, allí serA el lloro y el crujir de dientes.

Ahora bien ¿llevamos nosotros el vestido de boda? Esa es la pregunta que la parAbola nos sugiere. Ruegue A Dios que cada día resuenen en nuestros oídos estas palabras: «Muchos son llamados; mas pocos escogidos!.

Mateo 22:15-22

En este pasaje se nos describe el primero de unos ataques artificiosos que en continuada serie se hicieron contra nuestro Señor durante los últimos días que estuvo en la tierra. Sus encarnizados adversarios, los fariseos, percibieron cuAnto influjo estaba adquiriendo tanto por medio de sus milagros como por medio de su predicación, y se resolvieron A reducirlo al silencio o A darle la muerte. Por eso «consultaron como le tomarían en alguna palabra,» y enviaron A sus discípulos, con los de Heródes, para que le hiciesen una pregunta complicada. Lo que querían era hacerlo decir algo que les sirviese de pretexto para acusarlo. Mas su treta no les salió bien, y tuvieron que alejarse en confusión.

Entre otras cosas merecen notarse las siguientes : 1. Las palabras de adulación que los fariseos dirigieron A nuestro Señor. ¡Qué bien podían hablar! ¡Qué palabras tan almibaradas las de que podían valerse! Se imaginaron, sin duda, que de ese modo podían desconcertar A nuestro Señor. De ellos habría podido decirse con verdad: «Ablandan mAs que manteca las

palabras de su boca, mas guerra hay en su corazón.» Psa_55:21.

Toca A los cristianos estar alerta para no dejarse seducir de la adulación. Es un error suponer que la persecución y los ultrajes son las únicas armas de que se vale SatanAs. La Escritura nos presenta muchos ejemplos que pueden servirnos de escarmiento. ¿Qué perdió A Sansón? No los ejércitos de los filisteos, sino el mentido amor de una mujer filistea. ¿Qué motivó la reincidencia de Salomón? No el poder de sus enemigos políticos, sino los halagos de sus numerosas esposas. ¿CuAl fue la causa del gran desatino que cometió Exequias? No fue la espada de Senaquerib ni las amenazas de Rab-shakeh, sino la lisonja de los embajadores babilonios. PrecavAmonos del adulador. JamAs es SatanAs tan temible como cuando se aparece en figura de Angel de luz, ni el mundo tan peligroso como cuando parece sonreírnos.

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