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Mateo 17: El monte de la transfiguración

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Vuestra soy, para Vos nací, ¿Qué mandáis hacer de mí?

Soberana Majestad, Eterna Sabiduría, Bondad buena al alma mía, Dios, Alteza, un Ser, Bondad, la gran vileza mirad que hoy os canta amor así: ¿Qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, pues me criastes; vuestra, pues me redimistes; vuestra, pues que me sufristes; vuestra, pues que me llamaste; vuestra, pues que me esperastes; vuestra, pues no me perdí. ¿Qué mandáis hacer de mí?

¿Qué mandáis, pues, buen Señor, que haga tan vil criado? ¿Cuál oficio le habéis dado a este esclavo pecador? Veisme aquí, mi dulce Amor; Amor dulce, veisme aquí. ¿Qué mandáis hacer de mí?

. . Dadme muerte,, dadme vida, dad salud o enfermedad, honra o deshonra me dad, dadme guerra o paz crecida,

flaqueza o fuerza cumplida, que a todo digo que sí. ¿Qué mandáis hacer de mí?

. Dadme .Calvario o Tabor, desierto o tierra abundosa, sea Job en el dolor, o Juan que al pecho reposa; sea viña fructuosa o estéril si cumple así. ¿Qué mandáis hacer de mí?

Cuando Jesús tenía un problema, no trataba de resolverlo solamente mediante el poder de Su propio pensamiento; tampoco se lo presentaba a otros para recibir un consejo humano; se lo llevaba a un lugar solitario y se lo presentaba a Dios.

LA BENDICIÓN DEL PASADO

Allí, en las laderas de la montaña, se Le aparecieron a Jesús dos grandes figuras: Moisés y Elías.

Es fascinante ver en cuántos aspectos la experiencia de estos dos grandes siervos de Dios armonizaba con la de Jesús. Cuando Moisés descendió del monte Sinaí, no sabía que la piel de su rostro resplandecía (Exo_34:29 ). Tanto Moisés como Elías tuvieron sus experiencias más íntimas de Dios en la cima de las montañas. Moisés subió al monte Sinaí para recibir las tablas de la Ley (Exo_31:18 ). Fue en el monte Horeb donde Elías encontró a Dios, no en el viento, ni en el terremoto, sino en el silbo apacible y delicado (1Ki_19:9-12 ). Es curioso que no hubo nada terrible acerca de las muertes de Moisés y Elías. Deu_34:5 s nos cuenta la solitaria muerte de Moisés en el monte Nebo. Parece como si Dios mismo hubiera enterrado al gran líder del pueblo: « Y Él le enterró en la tierra de Moab, enfrente de Bet Peor; pero nadie conoce el lugar de su sepultura hasta hoy mismo.» En cuanto a Elías, el antiguo relato nos dice que marchó del lado del sobrecogido Eliseo en una carroza de fuego con caballos de fuego (2Ki_2:11 ). Las dos grandes figuras que se Le aparecieron a Jesús cuando iniciaba Su marcha hacia Jerusalén fueron hombres que parecían demasiado grandes para morir.

Además, como ya hemos visto, era la creencia general de los judíos que Elías había de ser el precursor y heraldo del Mesías, y también creían, por lo menos algunos maestros judíos, que, cuando el Mesías viniera, Le acompañaría Moisés.

Nos es fácil ver lo adecuada que era esta visión de Moisés y Elías. Pero ninguna de las razones expuestas es la razón verdadera por la que Jesús tuvo la visión de Moisés y Elías.

Una vez más, hemos de volver al relato que nos hace Lucas de la Transfiguración. Nos dice que Moisés y Elías hablaron con Jesús, como dice la versión Reina-Valera, «de Su partida, que Jesús iba a cumplir en Jerusalén» Luk_9:31 ). La palabra que se usa para partida en el original griego es muy significativa. Es Éxodos, que es de la que se deriva la palabra Éxodo en castellano.

La palabra Éxodo tiene un trasfondo especial; es la que se ha utilizado siempre en relación con la salida del pueblo de Israel de la tierra de Egipto, por un camino desconocido del desierto que acabaría conduciéndolos a la Tierra Prometida. La palabra Éxodo es la que describe lo que bien podríamos llamar el viaje más aventurero de la Historia humana, un viaje en el que todo un pueblo, en absoluta dependencia de Dios, salió a lo desconocido.

Eso era precisamente lo que Jesús iba a hacer. En absoluta dependencia de Dios iba a..ponerse en camino en una aventura tremenda en ese viaje hacia Jerusalén, un viaje erizado de peligros, que conducía inevitablemente a la Cruz, pero un viaje que desembarcaría en la Gloria.

En el pensamiento judío, estas dos figuras, Moisés- y Elías, siempre representaban ciertas cosas. Moisés fue el más grande de todos los legisladores; fue suprema y singularmente el hombre que trajo a la humanidad la Ley de Dios. Elías fue el más grande de todos los profetas; .por medio de él habló la voz de Dios a los hombres de una manera inconfundible. Estos dos hombres eran las cimas gemelas de la historia y la evolución religiosa de Israel. Es como si las figuras más grandes de la historia de Israel vinieran a Jesús cuando se ponía en camino en la última y más grande aventura hacia lo desconocido, y Le dijeran que siguiera adelante. En ellos, toda la Historia se levantaba y Le -señalaba a Jesús el camino. En ellos, toda la Historia reconocía a Jesús como su consumación. El más grande de los legisladores y el más grande de los profetas reconocieron a Jesús como Aquel con Quien ellos habían soñado, como el Que ellos habían anunciado. La aparición de ellos fue la señal para Jesús para seguir adelante. Así pues, las más grandes figuras humanas testimoniaron a Jesús que seguía el auténtico camino, y Le animaron a salir en Su aventurado éxito a Jerusalén y al Calvario.

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