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Mateo 16: Ciegos a las señales del cielo

Los discípulos se pusieron a discutir entre ellos:

-Eso nos lo dice porque no hemos traído el pan.

Jesús se dio cuenta de lo que estaban pensando, y les dijo:

-¿Por qué discutís, so poca fe, si tenéis o no tenéis pan? ¿Es que no habéis entendido todavía; ni os acordáis de lo que pasó cuando repartisteis los cinco panes entre los cinco mil, y cuántas cestas recogisteis, ni de los siete panes entre los cuatro mil, y cuántos canastos recogisteis? ¿Cómo es que no comprendéis que Yo no me refería ad pan? ¡Guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos!

Entonces se dieron cuenta de que Jesús no les había dicho que tuvieran cuidado con la levadura del pan, sino con la de lo que enseñan los fariseos y los saduceos.

Aquí nos encontramos con un pasaje que presenta grandes dificultades. De hecho, sólo podemos aventurar alguna explicación.

Jesús y Sus discípulos se habían dirigido .al otro lado del lago, y los discípulos se habían olvidado de llevar pan. Por alguna razón estaban más que preocupados con su despiste; y Jesús les dijo: « Tened cuidado de guardaros de la levadura de los fariseos y de los saduceos.» Ahora bien: la palabra levadura tiene dos sentidos. Uno físico y literal, que designa un poco de masa fermentada sin la que no se puede hacer el pan ordinario, que fue en el que lo tomaron los discípulos al principio. Como estaban preocupados porque se habían olvidado del pan, lo único que podían pensar era que Jesús les estaba advirtiendo de alguna clase peligrosa de levadura. El haberse olvidado el pan quería decir que, cuando fueran a buscarlo, tendrían que comprárselo a los gentiles del otro lado del lago. Ahora bien: ningún judío que fuera estrictamente ortodoxo podía comer el pan cocido o manipulado por los gentiles. Así que el problema de conseguir pan al otro lado del lago se presentaba insoluble. Los discípulos puede que pensaran que Jesús les estaba diciendo: «Os habéis olvidado de traer pan limpio; tened cuidado cuando vayáis a la otra parte del .lago de no contaminaros comprando pan que contenga una levadura inmunda.»

A los discípulos no se les pasaba por la cabeza nada más que el pan material, así es que Jesús les hizo que se acordaran de algo. «Acordaos -les dijo- de cuando les dimos de comer a los cinco mil y a los cuatro mil; y acordaos de lo abundante que estuvo el pan y de lo mucho que sobró. Cuando os acordéis de esas cosas, dejaréis de preocuparos por pequeñeces. Ya habéis visto que, en Mi presencia, esos problemas insignificantes se resolvieron, y se pueden resolver otra vez. Dejad de preocuparos; y confiad en Mí.» Era la manera corriente de los judíos para referirse a una mala influencia. Para la mentalidad judía la levadura era el símbolo de lo malo. Es masa fermentada. Los judíos identificaban la fermentación con la putrefacción; por tanto; .la levadura representaba todo lo malo y corrompido. La levadura tiene la propiedad de extenderse por una masa en la que se introduce; por tanto, la levadura representaba cualquier mala influencia capaz de invadir la vida y corromperla.

Entonces se dieron cuenta los discípulos de que Jesús no les estaba hablando del pan, sino advirtiéndoles contra la mala influencia de la enseñanza y las creencias de los fariseos y de los saduceos:

¿Qué tendría en mente Jesús cuando advirtió contra la mala influencia de la enseñanza de los fariseos y de los saduceos? Eso es algo que no podemos más que suponer; pero ya conocemos las características dé la mentalidad de los fariseos y de los saduceos.

(i) Los fariseos entendían por religión un conjunto de leyes, mandamientos, reglas y normas. Veían la religión en términos de pureza y ritual externos. Así que Jesús quería decir: «Tened cuidado de no hacer de vuestra religión una serie de reglas como hacen los fariseos. Tened cuidado con no identificar la religión con una serie de acciones externas, olvidando que lo que realmente importa es el estado del corazón humano.» Esta era una advertencia contra una actitud legalista que invadiera el campo de la religión; contra una religión que no se fija más que en las acciones externas olvidando el estado interior del corazón.

(ii) Los saduceós tenían dos características íntimamente entrelazadas. Eran ricos y aristócratas, y estaban involucrados totalmente en la política, así es que Jesús puede que quisiera decir: «Tened cuidado con identificar el Reino del Cielo con los bienes externos, o con poner vuestras esperanzas de traerlo en la política.» Esto puede que fuera una advertencia contra el dar a las cosas materiales una importancia demasiado elevada en nuestra escala de valores, y contra la idea de que la reforma se puede llevar a cabo mediante la acción política. Puede qué Jesús estuviera recordando a la gente que la prosperidad material está muy lejos de ser el sumo bien, y la acción política de producir los resultados más importantes. Las verdaderas bendiciones son las del corazón, y el verdadero cambio no es el de las circunstancias sino el del corazón.

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