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Mateo 15: Pureza e impureza legal

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Mateo 15:1-39

15.1, 2 Los fariseos y los líderes judíos fueron de Jerusalén, el centro de la autoridad judía, a examinar las actividades de Jesús. Por siglos, desde el retorno de la cautividad de Babilonia, habían agregado cientos de tradiciones religiosas a las leyes de Dios. Los fariseos y los maestros de la ley las consideraban todas de igual importancia. Muchas tradiciones no son malas en sí. Ciertas tradiciones religiosas pueden agregar riqueza y significado a la vida, pero no debemos caer en la trampa de dar por sentado que por el hecho de que nuestras tradiciones hayan sido practicadas por años deben ser promovidas al nivel de sagradas. La ley de Dios nunca cambia y no requiere adiciones. Las tradiciones debieran ayudarnos a comprender mejor las leyes de Dios y no constituirse en leyes en sí mismas.

15.5, 6 Esta práctica era conocida como Corbán (literalmente «ofrenda»; véase Mar_7:11). Cualquier persona que hacía el voto de Corbán entregaba el dinero destinado a mantener a los padres para una causa valiosa, usualmente al templo. Se convirtió en una forma religiosa de marginar a los padres, desviando la responsabilidad de los hijos hacia ellos. En lo exterior sus acciones parecían superiores (daban más dinero para Dios), pero descuidaban el mandato de Dios que requería cuidar de las necesidades de los padres. Estos líderes religiosos pasaban por alto el claro mandato de Dios de honrar a los padres.

15.8, 9 El profeta Isaías también criticó a los hipócritas en su tiempo (Isa_29:13). Jesús aplicó sus palabras a estos líderes religiosos. Cuando aseguramos honrar a Dios mientras nuestros corazones están lejos de El, nuestra adoración no tiene significado. No es suficiente actuar como religiosos. Nuestras acciones y actitudes deben ser sinceras. Si no lo son, las palabras de Isaías también nos describen.

15.9 Los fariseos sabían mucho acerca de Dios pero no conocían a Dios. No es suficiente estudiar acerca de la religión ni tampoco estudiar la Biblia. Hay que responderle a Dios.

15.11 Jesús se refería a las regulaciones judías concernientes a la comida y bebida. Estos versículos se podrían parafrasear así: «Uno no se contamina por comer una comida que no ha sido bien inspeccionada o que no haya tenido los requisitos establecidos, sino por lo que uno dice y piensa». Esta declaración ofendió a los fariseos que estaban muy pendientes de lo que el pueblo comía o bebía.

15.13, 14 Jesús dijo que debían ignorar a los fariseos porque estaban ciegos a la verdad de Dios. Cualquiera que escuchara sus enseñanzas corría el riesgo de adquirir ceguera espiritual también. No todos los líderes religiosos son buenos líderes cristianos. Asegúrese de que aquellos a quienes escucha y de los cuales aprende sean personas con una buena visión espiritual. Deben enseñar y vivir los principios de la Biblia.

15.15 Más tarde, Pedro enfrentaría el asunto de los alimentos prohibidos (véase las notas en 15.11 y Act_10:9-15). Luego aprendería también que nada debe ser barrera para proclamar el evangelio a los gentiles (no judíos).

15.16-20 Hacemos todo lo que podemos para mantener nuestra apariencia exterior atractiva, pero lo que está en nuestro corazón es mucho más importante. Lo que seamos por dentro (lo que otros no pueden ver) importa más a Dios. ¿Cómo es usted por dentro? Cuando las personas se convierten a Dios cambian y en su interior son diferentes. El continuará ayudándoles a que cambien si se lo piden. Dios quiere que procuremos pensamientos y motivaciones sanas, no sólo buena alimentación y ejercicios.

MINISTERIO EN FENICIA

Después de volver a predicar en Capernaum, Jesús dejó Galilea para ir a Fenicia, donde predicó en Tiro y Sidón. A su regreso, cruzó la región de Decápolis, alimentó a los cuatro mil junto al mar, y enseguida se dirigió a Magdala.

15.22 Esta mujer se menciona como sirofenicia en el Evangelio de Marcos (7.26), indicando que era del territorio noroeste de Galilea, donde se hallaban las ciudades de Tiro y Sidón. Mateo la llama cananea, refiriéndose a sus antepasados, que eran enemigos de Israel. La audiencia judía de Mateo comprendería de inmediato el significado de que Jesús ayudara a aquella mujer.

15.23 Los discípulos pidieron a Jesús que se librara de la mujer porque los estaba aburriendo con sus lamentos. No mostraron sensibilidad hacia sus necesidades ni compasión por ella. Es posible estar muy ocupado con asuntos espirituales al grado de pasar por alto las necesidades espirituales que existen a nuestro alrededor, sea por prejuicios o simplemente por los inconvenientes que originan. En lugar de aburrirse, esté atento a las oportunidades que lo rodean. Manténgase receptivo a la hermosura del mensaje de Dios para todos y esfuércese en no desechar a los que son diferentes a usted.

15.24 Las palabras de Jesús no contradicen la verdad de que el mensaje de Dios es para todos (Psa_22:27; Isa_56:7; Mat_28:19; Rom_15:9-12). Después de todo, Jesús ministró a los gentiles en muchas ocasiones durante su ministerio. Simplemente estaba diciendo a la mujer que los judíos tuvieron la primera oportunidad para aceptarlo como el Mesías porque Dios quería que ellos presentaran el mensaje de salvación al resto del mundo (véase Gen_12:3). Jesús no la rechazó. Jesús pudo haber querido probar su fe o pudo haber querido aprovechar la oportunidad para enseñar una lección acerca de la disponibilidad de la fe para todos.

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