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Mateo 15: Pureza e impureza legal

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(b) Era una fe que adoraba. Empezó por seguirle, pero acabó de rodillas delante de El; empezó dirigiéndole una petición, pero acabo` hablándole en oración. Siempre que venimos a Cristo, debemos empezar por adorar Su Majestad, y sólo entonces podremos presentarle nuestra necesidad.

(iii) La mujer tenía una perseverancia indómita. Era impermeable al desaliento. Muchas personas, ha dicho alguien, acuden a la oración porque no quieren dejar de probarlo todo. No creen realmente en la oración; pero no descartan la posibilidad de que sirva para algo. Pero esta mujer vino a Jesús, no como a alguien que a 1o mejor la ayudaba, sino como a su única esperanza. Vino con una esperanza apasionada, con un sentimiento de necesidad que clamaba al Cielo y con una determinación de no dejarse desaniMarcos Tenía la única cualidad que es supremamente eficaz en la oración: iba tremendamente en serio. La oración no era para ella una fórmula ritual, sino su manera de derramar delante de Dios el apasionado deseo de su alma, que de alguna manera pensaba que no podía -ni debía, ni tenía por qué- aceptar una respuesta negativa.

(iv) Esta mujer tenía el don del optimismo. Estaba rodeada de problemas; tomaba las cosas apasionadamente en serio; y sin embargo sabía sonreír. Tenía un corazón soleado. Dios ama los corazones alegres, la fe en cuyos ojos brilla siempre la luz de la esperanza, la fe con una sonrisa que puede disipar las sombras.

Esta mujer vino a Cristo con un amor gallardo y audaz, con una fe que siguió creciendo hasta arrodillarse adorante a los pies de lo Divino, con una perseverancia indómita que brotaba de una esperanza irrenunciable, con una alegría que disipaba el desaliento. Esa es la manera de acudir que no puede por menos de encontrar la respuesta a sus oraciones.

EL PAN DE LA VIDA

Mateo 15:29-39

Jesús se fue de allí al Mar de Galilea, Se subió a un cerro y Se sentó allí; pero se Le acercó un gran gentío trayendo a cojos, cielos, sordos y mancos, y Se los dejaron a Sus pies; y El los puso buenos, de manera que toda la gente estaba maravillada oyendo hablar a los mudos, y viendo recuperados a los mancos, y andando a los cojos, y a los ciegos viendo; y alababan al Dios de Israel.

Jesús llamó a Sus discípulos, y les dijo:

-Me da mucha pena de esta gente, porque ya hace tres días que están conmigo y no tienen nada que comer. No los quiero despedir hambrientos, no sea que se desmayen por el camino.

Entonces los discípulos Le respondieron:

-¿De dónde podríamos sacar panes bastantes en un descampado como este para que comiera tanta gente?

Jesús les preguntó:

-¿Cuántos panes tenéis?

Ellos Le respondieron:

-Siete, y unos pocos pescaditos.

A continuación Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo, tomó los siete panes y los pescados, y después de dar gracias a Dios los partió en trozos y se los dio a Sus discípulos para que se los repartieran a la gente, y todos comieron todo lo que quisieron. Y recogieron los trozos que quedaron, siete canastas llenas. Los que habían comido sumaban cuatro mil hombres, aparte de las mujeres y los chicos.

Después de despedir a la gente Jesús Se subió a la barca y Se .dirigió al distrito de Magdala.

Ya hemos visto que cuando Jesús Se dirigió al distrito de las ciudades fenicias iniciaba un período de retirada consciente para prepararse y para preparar a Sus discípulos para los próximos días, que ya estaban próximos. Una de las dificultades que, encontramos en los evangelios es que no nos dan ninguna indicación en cuando a las fechas, que tenemos que deducir a base de sugerencias que encontramos en la narración. Cuando lo hacemos, descubrimos que el tiempo que Jesús Se retiró con Sus discípulos fue mucho más largo de lo que habríamos supuesto leyendo superficialmente la historia.

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