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Mateo 15: Pureza e impureza legal

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(i) Si la religión consiste en reglas externas y su cumplimiento, es dos cosas. Es demasiado fácil. Es muchísimo más fácil abstenerse de ciertos alimentos y lavarse las manos de una cierta manera que amar lo inamable y lo desamable, y que ayudar a los necesitados a costa del tiempo y del dinero y de la comodidad y del gusto de uno mismo.

Todavía no hemos aprendido del todo esta lección. El asistir regularmente a la iglesia, echar generosamente en la colecta, ser miembro de un círculo de estudio bíblico son todo cosas externas. Son medios que conducen a la religión, pero no son la religión. Nunca nos podremos recordar a nosotros mismos suficientemente que la religión consiste en una relación personal y en una actitud hacia Dios y nuestros semejantes.

Además, si la religión consistiera en el cumplimiento de normas eternas, sería engañosa. Muchos tienen una vida intachable en cuanto a lo exterior, pero tienen amargura y los peores pensamientos en su interior. La enseñanza de Jesús es que todas las observancias externas del mundo no pueden expiar la amargura y el orgullo y la codicia que dominan el corazón.

(ii) La enseñanza de Jesús es que lo que más importa de una persona es el corazón. « Bienaventurados los limpios de corazón, porque serán los que vean a Dios» (Mat_5:88 ). Lo que importa en relación con Dios es no es tanto cómo actuamos como por qué actuamos; no tanto lo que hacemos sino lo que querríamos hacer en lo íntimo de nuestro corazón. « El hombre -decía Tomás de Aquino- mira la acción, pero Dios mira la intención.»

La enseñanza de Jesús -que nos condena a cada uno de nosotros- es que ninguno se puede considerar bueno porque cumpla las reglas y normas externas, sino sólo cuando su corazón sea limpio. Ese mismo hecho le pone fin al orgullo; y la razón por la que cala uno de nosotros lo único que puede decir es « Dios, ten misericordia de este pecador que soy yo.»

LA FE PROBADA Y CONFIRMADA

Mateo 15:21-28

Cuando Jesús se marchó de allí, Se retiró a los distritos de Tiro y de Sidón. Y fijaos: Una mujer cananita de aquella región se dirigió a Él gritándole:

-¡Ten piedad de mí, Señor, Hijo de David! Hay un demonio que no hace más que atormentar a mi hija.

Pero Jesús no le contestó nada, y Sus discípulos se dirigieron a Él y Le pidieron:

Despídela, pues viene detrás de nosotros chillando.

Entonces Jesús le dijo a la mujer:

-Yo no he sido enviado nada más que a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.

Pero ella se Le acercó más y se puso de rodillas delante de Él suplicándole:

-¡Señor, ayúdame!

-No está bien -le contestó Jesús- quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perrillos.

Es verdad, Señor -Le contestó ella-; pero también los perrillos comen las migas que caen de la mesa de los señores.

A eso le contestó Jesús:

-¡Cuánta fe tienes, mujer! Que se te conceda lo que quieres.

Y la hija de la mujer recobró la salud en aquel mismo momento.

Este pasaje tiene unas implicaciones tremendas. Aparte de todo lo demás, describe la única ocasión en que Jesús salió del territorio judío. La significación suprema del pasaje está en que prenuncia la salida del Evangelio a todo el mundo; nos muestra el principio del fin de todas las barreras.

Para Jesús este era un tiempo de retirada deliberada. El fin se aproximaba, y Él quería estar un poco tranquilo para prepararse para el final. No era tanto que quisiera prepararse El mismo, aunque sin duda eso también lo tendría en mente, sino más bien quería disponer dé algún tiempo para preparar a Sus discípulos para el día de la Cruz. Había cosas que tenía que decirles, y que tenía que hacerles entender.

No había ningún lugar en Palestina donde pudiera estar seguro de que Le dejaran tranquilo; dondequiera que iba, Le encontraba la gente. Así es que se fue al extremo Norte de Galilea, y de allí pasó a la tierra de Tiro y de Sidón donde vivían los fenicios. Allí, por lo menos por algún tiempo, estaría a salvo de la maligna hostilidad de los escribas y fariseos, y de la peligrosa popularidad de la gente, porque ningún judío se atrevería a seguirle a territorio gentil.

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