Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Mateo 13: El Sembrador salió a sembrar

Pastor Lionel

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Ayúdanos a continuar esta Obra

Aquí encontramos nosotros también estímulo y aliento. A veces contemplamos nuestra cosecha, y estamos contentos; pero otras veces no vemos más que terreno estéril, nada más que una falta absoluta de interés, nada más que fracaso. Así puede que parezca a mentes y sentidos humanos; pero detrás de todo y en todo está Dios, incluyendo hasta ese fracaso en el plan divino de Su mente omnisciente y de Su poder omnipotente. No hay fracasos ni cabos sueltos en el propósito eterno de Dios.

«Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano» (1Co_15:58 ).

LA OBRA DEL ENEMIGO

Mateo 13:24-30, 36-43

Jesús les contó otra parábola:

-El Reino del Cielo es como un hombre que sembró su campo de buena semilla; pero mientras dormían sus hombres llegó un enemigo suyo y sembró cizaña entre el trigo y se marchó.

»Cuando el trigo empezó a granar, salió también la cizaña. Los siervos fueron al amo de la finca y le dijeron:

-Señor, ¿es que no sembramos tu campo de buena semilla? ¿Pues de dónde ha salido la cizaña?

-Esto es obra de un enemigo -les contestó.

-¿Quieres que nos pongamos a recoger la cizaña? -le preguntaron. Y él les contestó:

No; porque si recogéis la cizaña hay peligro de que también arranquéis el trigo al mismo tiempo. Dejad que crezcan juntos hasta el tiempo de la siega; y entonces ya les diré yo a los segadores: «Recoged primero no cizaña, y atadla en manojos para quemarla. Pero el trigo lo lleváis a mi granero. «»

Después de despedir a la gente, Jesús se retiró a la casa; y los discípulos se Le acercaron y Le pidieron:

-Explícanos la parábola de la cizaña del campo.

-El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre -les contestó Jesús-. EL campo es el mundo; la buena semilla representa a los hijos del Reino, y la cizaña son los hijos del maligno. El enemigo que los siembra es el diablo. La cosecha es el fin de esta era, y los segadores son los ángeles. De la manera que se recoge la cizaña para prenderle fuego, así sucederá al fin de esta era: El Hijo del Hombre mandará a Sus ángeles a recoger todos los que causan tropiezo y los que obran injustamente, los sacarán del Reino y los echarán al horno de fuego. Entonces vendrá el lloro y el crujir de dientes. Pero los íntegros resplandecerán como el Sol en el Reino de su Padre. El que tenga entendederas, que se entere.

Los detalles de esta parábola le resultarían claros y familiares a la audiencia de Palestina. La cizaña es una de las plagas que el campesino tiene que estar combatiendo constantemente en este clima. «Se cría espontáneamente en los sembrados y la harina de su semilla es venenosa» (D R.A E.). Al principio se parece tanto al trigo que es imposible distinguirlos. Cuando echan espiga se los distingue perfectamente, pero para entonces ya se han enredado las raíces de forma que no se puede arrancar la una sin dañar el otro.

Thomson, en La Tierra y el Libro, nos cuenta que vio la cizaña en el Wady Haman: «El grano está en el momento ideal de su desarrollo para ilustrar la parábola. Cuando el trigo o la cebada ya están granados, la cizaña también, y cualquier niño notaría la diferencia; pero antes, hasta cuando se observan con cuidado se puede uno confundir. Yo no podría distinguirlos con absoluta seguridad. Hasta los campesinos, que escardan los campos regularmente en esta tierra, no intentan separarlos al principio. No solo es que los confundirían; sino que, como las raíces están entremezcladas, sería imposible separarlos sin dañar lo bueno con lo malo. Hay que dejarlos crecer al mismo tiempo hasta el tiempo de la siega.»

La cizaña se parece tanto al trigo que los judíos la llaman trigo bastardo. Se llama en hebreo zúnim, que viene, como cizaña en español, del griego zizánion, plural zizánia. Se dice que zúnim viene de la raíz zaná, que quiere decir fornicar; y cuenta la leyenda que la cizaña se originó en el tiempo de maldad que precedió al Diluvio, porque entonces toda la creación, seres humanos, animales y plantas, se descarriaron y cometieron fornicación y produjeron descendientes contra la naturaleza. En sus primeras etapas, el trigo y la cizaña se parecen tanto que la idea popular era que la cizaña era trigo que se había corrompido.

El trigo y la cizaña no se pueden separar fácilmente cuando están creciendo; pero al final hay que separarlos, porque el grano de la cizaña es ligeramente venenoso. Causa mareos y náuseas, y tiene efectos narcóticos, y hasta en pequeñas cantidades tiene un sabor amargo y desagradable. Por último hay que separarlos a mano. Levison describe el proceso: «Se suelen emplear mujeres para quitar los granos de cizaña del trigo que se va a moler… Por lo general, la separación se hace después de la trilla. Se extiende el grano en grandes bandejas que se ponen delante de las mujeres para que puedan separar la cizaña, que tiene un tamaño y una forma semejante al trigo, pero se distingue por su color pizarra.»

Deja una respuesta

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Carpe diem

Aprovecha el día, no dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer

Artículo Completo

Confianza

Cuando confías profundamente, esta confianza transforma tu vida, no importa cuáles sean las circunstancias. Cuando Milarepa fue a ver a su maestro al Tíbet era

Artículo Completo