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Mateo 13: El Sembrador salió a sembrar

LA DURA LEY DE LA VIDA

La segunda cosa generales el dicho del versículo 12 de que todavía se le dará más al que tenga, y al que no tenga se le quitará aun lo que tenga. A primera vista parece cruel; pero lejos de ser cruel, expresa una indiscutible ley de la vida.

En todas las esferas de la vida se le da más al que tiene, y se le quita lo que tiene al que no tiene. Como decía Calderón:

En fin, que este mundo triste al que está vestido viste, y al desnudo le desnuda.

En el mundo de la investigación, el estudiante que se esfuerza por adquirir conocimientos adquiere más conocimientos. Es a él al que se le ofrecen cursos avanzados, investigación, y las cosas más interesantes; y es así porque con su tenacidad y fidelidad se ha capacitado para recibirlos y usarlos. Por otra parte, el estudiante perezoso que hace lo menos posible pierde hasta los conocimientos que tuviera.

Muchas personas llegan a saber algo de latín, inglés u otra lengua, pero con el paso del tiempo pierden lo que sabían porque no procuran desarrollarlo y usarlo. Muchas personas tenían habilidad en algún arte o juego y la perdieron porque lo abandonaron; el vago acaba perdiendo hasta lo que tenía. Todos los dones se pueden desarrollar; pero, como nada permanece inmóvil en la vida, lo que no se desarrolla se pierde.

Así sucede también con la bondad. Cada tentación que vencemos nos hace más fácil vencer la siguiente, y cada tentación a la que sucumbimos nos hace menos capaces de vencer la siguiente. Siempre que hacemos una buena obra, un acto de autodisciplina o de servicio, nos capacitamos más para hacer el siguiente; y cada vez que desperdiciamos una oportunidad nos hacemos menos capaces de aprovechar la siguiente que se nos presente.

La vida es un constante proceso en el que se gana más o se pierde más. Jesús estableció la verdad de que cuanto más cerca vivamos de Él más creceremos hacia el ideal de la vida cristiana. Y cuanto más se aleje una persona de Cristo o deje que le alejen las circunstancias, menos capacitada estará para alcanzar la bondad; porque la debilidad, como la fuerza, crece.

CEGUERA HUMANA Y PROPÓSITO DIVINO

Los versículos 13-17 de este pasaje son de los más difíciles de los evangelios. Y el hecho de aparecer en diferente forma en los diferentes evangelios muestra hasta qué punto se reconocía su dificultad en la Iglesia Primitiva. Por ser el primero de los evangelios que se escribió, esperaríamos que Marcos fuera el que más se aproximara a las palabras originales de Jesús. Así nos las presenta (4:11,12, R-V):

A vosotros os es dado saber el misterio del Reino de Dios; pero a los que están fuera, por parábolas todas las cosas, para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan y les sean perdonados los pecados.

Si se toman estos versículos por su valor facial sin intentar entender su sentido real, hacen la extraordinaria afirmación de que Jesús hablaba a la gente por parábolas para que no entendieran, y para impedir que se arrepintieran y se les perdonaran los pecados.

Mateo es posterior a Marcos, e introduce un cambio importante:

Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden (13, R-V).

Según Mateo, Jesús hablaba en parábolas porque la gente era demasiado ciega y sorda para entender la verdad de ninguna otra manera.

Hay que notar que este dicho de Jesús da paso a la cita de Isa_6:9-10 . Ese era otro pasaje que provocaba mucha inquietud angustiosa. Veámoslo en la versión Reina-Valera:

Anda, y dile a este pueblo: «Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, pero no comprendáis.» Embota el corazón de este pueblo, endurece sus oídos y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos ni oiga con sus oídos ni su corazón entienda, ni se convierta y haya para él sanidad.

De nuevo parece que Dios hubiera cegado los ojos y ensordecido los oídos y endurecido los corazones del pueblo intencionadamente para que no pudieran entender. La falta de comprensión del pueblo de Israel se atribuye a la acción deliberada de Dios.

Exactamente como Mateo suavizó Marcos, la Septuaginta -la traducción griega del Antiguo Testamento que usaban casi todos los judíos de la Diáspora en los tiempos de Jesús suavizó el original hebreo:

Ve, dile a este pueblo: «De veras oiréis, pero no entenderéis; y viendo veréis y no percibiréis.» Porque el corazón de este pueblo se ha insensibilizado, y oyen torpemente con sus oídos, y han cerrado sus ojos no sea que alguna vez vean con sus ojos, y oigan con sus oídos, y entiendan con sus corazones, y se conviertan, y Yo los sane.

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