Comprometidos a Sembrar La Palabra de Dios

Mateo 13: El Sembrador salió a sembrar

Aquí hay una gran lección. En cualquier culto, la congregación predica más de la mitad del sermón. La congregación trae y crea una atmósfera, y esa atmósfera puede ser una barrera que no pueden penetrar las palabras del predicador, o una expectativa que hace que hasta el sermón más flojo sea una llama viva.

De nuevo, no se debe juzgar a una persona por su entorno ni por su familia, sino por lo que es en sí misma. Muchos mensajes se han quedado tan muertos como las piedras, no porque no valiera nada su contenido, sino porque las mentes de los oyentes estaban tan cerradas con prejuicios contra el mensajero que no le dieron ninguna oportunidad.

Cuando nos reunimos para escuchar la Palabra de Dios debemos acercarnos con viva expectación, y pensar, no en la persona que va a hablar, sino en el Espíritu que habla por medio de ella.

Mateo 13:1-58

13.2, 3 Jesús utilizó muchas ilustraciones o parábolas al hablar a las multitudes. En sus parábolas comparaba algo conocido con algo que no lo era. La parábola motivaba al oyente a descubrir la verdad, y al mismo tiempo ocultaba la verdad de los que eran demasiado ociosos o tercos para verla. Debemos tener cuidado de forzar el sentido de las parábolas haciéndolas decir lo que no dicen. Todas las parábolas tienen un significado a menos que Jesús lo haya especificado de otra manera.

13.8 Esta parábola debe animar a los «sembradores» espirituales que enseñan, predican y guían a otros. El agricultor siembra buena semilla, pero no todas le brindan un rendimiento óptimo. Algunas semillas no germinan, y no todas las plantas que crecen ofrecen el mismo resultado. No se sienta desalentado si tiene la impresión de que nadie lo escucha a pesar de predicar con fidelidad la Palabra. La fe no se puede forzar a traer resultados conforme a una fórmula matemática. Más bien uno espera el milagro del Espíritu de Dios de usar nuestras palabras para que otros se acerquen a El.

13.9 Los oídos humanos captan muchos sonidos, pero hay una audición más profunda que resulta en comprensión espiritual. Si usted busca con sinceridad la voluntad de Dios, tiene audición espiritual, y estas parábolas le darán nuevas perspectivas.

13.10 Cuando Jesús hablaba en parábolas, no estaba ocultando la verdad de los buscadores sinceros. Los que eran receptivos a la verdad espiritual comprendían las ilustraciones. Para los demás no eran sino historias sin sentido. Esto permitió que Jesús diera alimento espiritual a los que tenían hambre, a la vez que impidió a sus enemigos hacerle caer en trampas antes de tiempo.

13.12 Esta frase significa que tenemos la obligación de usar bien lo que tenemos. Cuando uno rechaza a Jesús, esa dureza de corazón ciega aun la poca comprensión que se tenga.

13.14-16 Esta profecía se halla en Isa_6:9-10.

13.22 ¡Qué fácil es estar de acuerdo con Cristo cuando no se tiene la intención de obedecerle! Es fácil hablar en contra de las ansiedades de la vida y los engaños de las riquezas y aún así no hacer nada por modificar nuestros caminos. A la luz de la vida eterna con Dios, ¿se justifican las preocupaciones? Si usted tuviera todo cuanto quisiera a cambio de perder la vida eterna con Dios, ¿valdría la pena?

13.23 Los cuatro tipos de terreno representan las diferentes respuestas que podemos obtener al anunciar el mensaje de Dios. Algunas personas están endurecidas, otras son superficiales, otras tienen demasiadas preocupaciones que lo distraen y algunos son receptivos. ¿Cómo está enraizada la Palabra de Dios en su vida? ¿Qué tipo de terreno es usted?

13.24ss Jesús da el significado de esta ilustración en los versículos 36-43. Todas las parábolas en este capítulo nos hablan de Dios y su Reino. Explican qué es el Reino en oposición a nuestras expectativas. El reino de los cielos no es necesariamente un lugar geográfico sino un dominio espiritual en el que Dios gobierna y en el que tenemos la vida eterna de Dios. Entramos en ese reino cuando aceptamos a Cristo como Salvador.

13.30 Los cardos verdes y los tallos verdes del trigo tienen un parecido y no pueden diferenciarse hasta que crecen y están listos para la cosecha. Los cardos (los que no creen) y el trigo (los creyentes) deben vivir lado a lado en este mundo. Dios permite que los que no creen permanezcan un tiempo, como el agricultor permite que los cardos permanezcan para no arrancar con ellos el trigo. En la cosecha, sin embargo, los cardos se arrancan y se ponen a un lado. La siega (juicio) de Dios de toda la humanidad se acerca. Debemos prepararnos asegurándonos de que nuestra fe sea genuina.

13.31, 32 La semilla de mostaza es una de las semillas más pequeñas. Jesús empleó esta ilustración para mostrar que el Reino tiene comienzos insignificantes, pero crecerá y producirá resultados notables.

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