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Mateo 12: Quebrantando la ley del sábado

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SEÑOR AUN DEL SÁBADO

Queda en este pasaje otra dificultad que no se puede resolver con absoluta seguridad. Está en la última frase: «El Hijo del Hombre es Señor del sábado.» Esto puede querer decir una de dos cosas.

(i) Puede querer decir que Jesús se presenta como Señor también del sábado, en el sentido de que Él puede usar el sábado como estime conveniente. Ya hemos visto que la santidad del ministerio del templo sobrepasaba y desplazaba las reglas y las leyes del sábado; Jesús acababa de presentarse como Uno que era mayor que el templo; por tanto, Él tenía perfecto derecho a omitir las leyes del sábado y hacer lo que estimara conveniente en sábado. Esa podríamos decir que es la interpretación tradicional de esta frase, pero presenta algunas dificultades reales.

(ii) En esta ocasión Jesús no estaba defendiéndose a Sí mismo de nada que hubiera hecho en sábado; estaba defendiendo a Sus discípulos; y la autoridad que subraya aquí no es tanto Su propia autoridad como la de la necesidad humana. Y hay que notar que, cuando Marcos cuenta este incidente, introduce otro dicho de Jesús como parte del clímax: «El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado» (Mar_2:27 ).

A esto debemos añadir el hecho de que en hebreo y arameo la frase hijo de hombre no es corrientemente un título, sino otra manera de decir un hombre. Cuando los rabinos contaban una parábola, solían empezarla: «Hubo una vez un hijo del hombre que…» El salmista escribe: «¿Qué es el hombre para que Te acuerdes de él, o el hijo del hombre para que le visites?» (Psa_8:4 ). Una y otra vez Dios se dirige a Ezequiel como hijo de hombre: «Me dijo: «Hijo de hombre, ponte sobre tus pies y hablaré contigo»» (Eze_2:1; Eze_2:6; Eze_2:8 ; Eze_3:1; Eze_3:4; Eze_3:17; Eze_3:25 ). En todos estos casos hijo de hombre, sin mayúsculas, quiere decir sencillamente hombre.

En los primeros y mejores manuscritos griegos del Nuevo Testamento, todo estaba escrito con mayúsculas. En estos manuscritos (llamados unciales precisamente por estar escritos con mayúsculas) no se puede decir cuándo se necesitan las mayúsculas. Por tanto, en Mat_12:8 puede ser muy bien que hijo de hombre se deba poner con minúsculas, y que la frase no se refiera a Jesús, sino a cualquier hombre.

Si consideramos que en lo que Jesús estaba insistiendo era en el derecho de la necesidad humana; si recordamos que no estaba defendiéndose a Sí mismo, sino a Sus discípulos; si recordamos que Marcos nos dice que el sábado fue hecho para el hombre y no el hombre para el sábado, entonces puede que concluyamos que lo que Jesús estaba diciendo era: «El ser humano no es el esclavo del sábado, sino su señor, y tiene derecho a usarlo para su propio bien.» Puede que Jesús estuviera reprendiendo a los escribas y los fariseos por esclavizarse a sí mismos y a sus semejantes con un montón de leyes tiránicas; y muy bien puede ser que estuviera estableciendo aquí el gran principio de la libertad cristiana, que se aplica al sábado como a todo lo demás de la vida.

LA LEY Y EL AMOR

Mateo 12:9-14

Jesús salió de allí y fue a la sinagoga de ellos. Y, fijaos: había allí un hombre que tenía un brazo paralítico. Y Le dijeron a Jesús:

-¿Está permitido sanar en sábado?

Eso Se lo preguntaron para encontrar algo de que acusarle. Y Jesús les contestó:

-¿Hay alguno de vosotros que, si se le cae una oveja a un pozo en sábado, no le eche mano y la saque? ¡Pues cuánto más valiosa es una persona que una oveja! Así que está permitido hacer una buena obra en sábado.

Y a continuación le dijo al del brazo paralítico:

-¡Extiende el brazo!

Y el hombre lo extendió, y se le quedó tan sano como el otro. Así que los fariseos se marcharon y tuvieron una consulta entre ellos para ver la manera de eliminar a Jesús.

Este incidente es un momento crucial en la vida de Jesús, en el que deliberada y públicamente quebrantó la ley del sábado; y el resultado fue una reunión de los dirigentes ortodoxos para buscar la manera de eliminarle.

No entenderemos la actitud de los ortodoxos a menos que entendamos la sorprendente seriedad con que tomaban la ley del sábado. La ley prohibía todo trabajo el día del sábado, así que los judíos ortodoxos literalmente morirían antes de quebrantarla.

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