Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Mateo 12: Quebrantando la ley del sábado

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

LA EXIGENCIA DE LA NECESIDAD HUMANA

Para salir al paso de la crítica de los escribas y los fariseos Jesús presentó tres argumentos.

(i) Citó la acción de David (1Sa_21:1-6 ) cuando él y sus hombres estaban tan hambrientos que entraron en el tabernáculo -no en el templo, porque esto sucedió antes que se construyera el templo- y comieron el pan de la proposición, que sólo podían comer los sacerdotes. El pan de la proposición se nos describe en Lev_24:5-9 . Eran doce panes que se colocaban todas las semanas en dos filas de seis en el lugar santo. Sin duda eran una ofrenda simbólica para dar gracias a Dios por el don de los alimentos. Estos panes se cambiaban todas las semanas, y los que se quitaban quedaban para los sacerdotes, que eran los únicos que los podían comer. En aquella ocasión, en su hambre, David y sus hombres tomaron y se comieron aquellos panes sagrados, y no cometieron ningún delito. Las exigencias de la necesidad humana tenían prioridad por encima de cualquier costumbre ritual.

(ii) Citó el trabajo del templo en sábado. El ritual del templo siempre implicaba trabajo -encender fuegos, matar y preparar animales, cargarlos para colocarlos encima del altar y un montón de cosas parecidas. Estos trabajos realmente se duplicaban los sábados, porque había doble número de ofrendas (cp. por ejemplo Num_28:9 ). Cualquiera de estas acciones habría sido ilegal que la hiciera cualquier persona en sábado. Encender un fuego, matar un animal, ponerlo sobre el altar habría supuesto quebrantar la Ley, y por tanto profanar el sábado. Pero para los sacerdotes era perfectamente legal hacer estas cosas, porque el culto del templo tenía que proseguir. Es decir: el culto que se ofrecía a Dios tenía prioridad sobre todas las leyes y normas del sábado.

(iii) Citó la palabra que Dios le dio al profeta Oseas: «Porque misericordia quiero y no sacrificios» (Hos_6:6 ). Lo que Dios desea mucho más que los sacrificios rituales es la amabilidad, el espíritu que no reconoce otra ley que la que impulsa a responder a la llamada de la necesidad humana haciendo todo lo posible por ayudar.

En este incidente Jesús establece que la exigencia de la necesidad humana debe tener prioridad sobre todas las demás exigencias. Las exigencias del culto, del ritual, de la liturgia son importantes; pero la exigencia de la necesidad humana tiene prioridad sobre todas ellas.

Uno de los santos modernos de Dios es el padre George Potter, que de la ruinosa iglesia de San Crisóstomo en Peckham hizo un ejemplo luminoso de culto y de servicio cristiano. Para propiciar la obra fundó la Fraternidad de la Orden de la Santa Cruz, cuyo emblema era la toalla que se ciño Jesús para lavar los pies de Sus discípulos. No había ningún servicio que fuera demasiado vulgar para que los hermanos lo prestaran; su trabajo a favor de los marginados y de los chicos sin hogar con antecedentes delictivos o potencial criminal está por encima de toda alabanza. El padre Potter tenía la idea más elevada del culto; y sin embargo, cuando estaba explicando la obra de la Fraternidad, escribió que cualquiera que quisiera hacer el triple voto de pobreza, castidad y obediencia: «no debe amohinarse si no puede llegar a vísperas en la fiesta de San Termógeno. Puede que esté sentado en una comisaría esperando a un «cliente»… No debe ser uno de esos tipos que llegan a la cocina jipiando porque se le ha acabado el incienso… Ponemos la oración y los sacramentos en primer lugar. Sabemos que nos hacen falta para hacer las cosas lo mejor posible; pero de hecho tenemos que pasar más tiempo al pie del Monte de la Transfiguración que en la cima.» Cuenta que llegó un -candidato cuando él estaba a punto de darles a los chicos un tazón de cacao y meterlos en la cama. «Así es que le dije: «¿Quieres limpiar el cuarto de baño ahora que está mojado?» Se quedó tan alucinado que apenas pudo musitar: «¡Yo no esperaba tener que ir limpiando detrás de chicos sucios!» ¡Bien, bien! Su vida de servicio consagrado al Bendito Maestro duró sólo unos siete minutos. Ni siquiera deshizo las maletas.» Florence Allshom, la gran directora del colegio de misioneras, habla del problema de la candidata que siempre descubre que su hora de devociones privadas es precisamente cuando hay que fregar cacharros grasientos con agua no muy caliente.

Jesús insistía en que el mayor servicio ritual es el de la necesidad humana. Es extraño pensar que, con la posible excepción de aquel día en la sinagoga de Nazaret, no tenemos evidencia de que Jesús dirigiera nunca un culto en toda Su vida en la Tierra, y sí tenemos abundante evidencia de que alimentó a los hambrientos y consoló a los tristes y atendió a los enfermos. El servicio cristiano no consiste fundamentalmente en seguir una liturgia o un ritual; es el servicio de la necesidad humana. El servicio cristiano no consiste en retirarse a un monasterio; es involucrarse en todos los problemas y tragedias y demandas de la situación humana.

-Eso es lo que queremos decir -o deberíamos querer decir- cuando decimos: «¡Vamos a servir al Señor!»

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti