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Mateo 12: Quebrantando la ley del sábado

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12.4 Esta historia se registra en 1Sa_21:1-6. Cada semana se reemplazaban los panes de la proposición y los sacerdotes comían los mismos. Los panes que recibió David fueron los que habían sido reemplazados. A pesar de que los sacerdotes eran los únicos que podían comer de esos panes, Dios no castigó a David porque su necesidad era más importante que los tecnicismos legales. Jesús estaba diciendo: «Si ustedes me condenan, tendrán también que condenar a David», algo que los líderes religiosos no podían hacer sin originar un gran alboroto entre la gente. Debe enfatizarse que Jesús no estaba apoyando la desobediencia a las leyes de Dios. Pero enfatizaba la importancia de tener discernimiento y compasión al aplicar las leyes.

12.5 Los Diez Mandamientos prohibían trabajar en el día de reposo (Exo_20:8-11). Esa era la letra de la Ley. Pero como el propósito del día de reposo era descansar y adorar a Dios, los sacerdotes podían trabajar para llevar a cabo los sacrificios y conducir los cultos de adoración. Esta «labor sabática» servía y rendía culto a Dios. Jesús siempre enfatizó la intención de la ley. Los fariseos se habían olvidado del espíritu de la ley y en forma rígida demandaban que se obedeciera al pie de la letra su interpretación de la misma.

12.6 Los fariseos se preocupaban tanto de los rituales religiosos que olvidaban el propósito del templo: llevar la gente a Dios. Como Cristo es mayor que el templo, quién mejor que El puede conducir la gente a Dios. Dios es mucho más importante que todos los instrumentos que se utilizan en la adoración. Si nos preocupamos más de los instrumentos de la adoración que de la Persona que adoramos, no estaremos alcanzando a Dios aunque pensemos que le estamos rindiendo culto.

12.7 Jesús repitió a los fariseos palabras que los judíos habían oído muchas veces a través de su historia (1Sa_15:22-23; Psa_40:6-8; Isa_1:11-17; Jer_7:21-23; Hos_6:6). La actitud de nuestro corazón hacia Dios es primero. Sólo así podemos con propiedad obedecer y observar las regulaciones y rituales religiosos.

12.8 Cuando Jesús dijo que era «Señor del día de reposo» proclamó ser más importante que la ley y estar por encima de ella. Para los fariseos esto era herejía. No se daban cuenta de que Jesús, el divino Hijo de Dios, era el creador del día de reposo. El Creador es siempre más grande que la creación; por esta razón Jesús tenía la autoridad de dejar sin efecto sus tradiciones y regulaciones.

12.9 Para obtener más información sobre las sinagogas, véanse las notas a Mar_1:21 y 5.22.

12.10 Al referirse al hombre con la mano deformada («seca»), los fariseos trataron de enredar a Jesús preguntándole si era legal sanar en el día de reposo. Las reglas decían que se podía brindar ayuda a la gente en día de reposo sólo si era una cuestión de vida o muerte. Jesús sanó en el día de reposo varias veces y ninguna de ellas podía calificarse como emergencias. Si Jesús hubiera esperado hasta el día siguiente, se sometía a la autoridad de los fariseos y aceptaba que sus leyes mezquinas eran iguales a la ley de Dios. Si sanaba al hombre, los fariseos podrían proclamar que su poder no procedía de Dios ya que quebrantaba sus reglas. Pero Jesús dejó en claro delante de todos que sus normas eran ridículas y mezquinas. Dios es un Dios de personas, no de reglas. El tiempo más apropiado para ayudar a alguien es cuando lo necesita.

12.10-12 Los fariseos pusieron sus leyes por encima de las necesidades humanas. Les preocupaba tanto que Jesús rompiera una de sus reglas que no les importaba la mano seca del hombre. ¿Qué actitud asume usted? Si sus convicciones no le permiten ayudar a ciertas personas, sus convicciones pudieran no estar a tono con la Palabra de Dios. No permita que los dogmas lo cieguen a las necesidades humanas.

12.14 Los fariseos planearon la muerte de Jesús porque estaban furiosos. Jesús había desacatado su autoridad (Luk_6:11). Había puesto al descubierto sus aviesas actitudes delante de la multitud en la sinagoga. Había demostrado que eran más leales a su sistema religioso que a Dios.

12.15 Hasta ahora, Jesús había estado confrontando con agresividad la hipocresía de los fariseos. Pero decide salir de la sinagoga antes de que se desarrolle una mayor confrontación porque no le había llegado la hora de morir. Todavía tenía mucho que enseñar a sus discípulos y a la gente.

12.16 Jesús no quería que las personas que El sanaba lo dieran a conocer a otros porque no quería que la gente acudiera a El por motivos impropios. Además, podía dañar su ministerio de enseñanza y crear falsas expectativas sobre su reino terrenal. Pero las noticias de sus milagros se difundieron, y muchos iban a ver lo que estaba pasando (véase Mar_3:7-8).

12.17-21 Mateo citaba a menudo el Antiguo Testamento porque quería demostrar a los judíos que Jesús era el Mesías. Para los judíos la Biblia era la autoridad suprema. Creían que anunciaba a un Mesías, pero no que Jesús lo fuera. Mateo les mostró que Jesús era el Mesías prometido. Esta profecía en particular enseñaba que el Mesías no iba a ser el conquistador pomposo que los judíos esperaban, sino un manso Juez (Isa_42:1-7).

12.17-21 La gente esperaba que el Mesías fuera un rey. Esta referencia a la profecía de Isa_42:1-4 muestra que El sí es rey, pero describe qué clase de rey: calmo, gentil, que brinda justicia a las naciones. Como la multitud, a veces queremos que Cristo tenga autoridad de rey y traiga consigo victorias notables y visibles a nuestra vida. Pero con frecuencia su obra es silenciosa, y la realiza en el momento que cree oportuno.

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