Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Mateo 12: Quebrantando la ley del sábado

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

(iii) De aquí se deduce que la única cura definitiva para las malas acciones son las acciones cristianas. Cualquier enseñanza que se detiene después de decirle a las personas lo que no tienen que hacer está condenada al fracaso; debe pasar de ahí a decirles lo que tienen que hacer. La única enfermedad fatal es la inactividad; hasta una inactividad esterilizada llega pronto a infectarse. La manera más fácil de eliminar las ortigas de un jardín es llenarlo de plantas útiles. La manera más fácil de guardarse del pecado es llenarse de actividad sana.

Para decirlo claro: la iglesia mantendrá de lo más fácilmente a sus miembros si les da suficiente trabajo cristiano que hacer. Lo que debemos proponernos no es simplemente la ausencia negativa de malas obras, sino la presencia positiva de obras para Cristo. Si encontramos muy amenazadoras las tentaciones al mal, una de las mejores maneras de vencerlas es sumergirse en actividad para Dios y nuestros semejantes.

EL VERDADERO PARENTESCO

Mateo 12:46-50

Mientras Jesús estaba hablando a la gente, fijaos: Su madre y Sus hermanos se presentaron fuera, buscando una oportunidad para hablar con Él. Y se Le dijo:

-Mira: Tu Madre y tus hermanos están ahí fuera, y quieren tener oportunidad de hablar contigo.

Jesús le contestó al que Se lo dijo:

-¿Qué madre, y qué hermanos? -Y, extendiendo el brazo hacia Sus discípulos, añadió-: Mira: ¡estos son mi madre y mis hermanos! La persona que hace la voluntad de Mi Padre del Cielo, es Mi hermano y Mi hermana y Mi madre.

Una de las grandes tragedias humanas de la vida de Jesús fue que, durante Su vida, los que tuvo más cerca y Le eran más queridos no Le comprendieron. « Porque ni siquiera Sus hermanos -nos dice Juan- creían en Él» (Joh_7:5 ). Marcos nos dice que, cuando Jesús emprendió -Su misión pública, Sus amigos trataron de impedírselo, porque decían que estaba loco (Mar_3:21 ). Les parecía que se estaba dedicando a tirar Su vida por la borda en una locura.

Ha sucedido muchas veces que, cuando una persona se embarca en la Obra de Jesucristo, sus parientes y amigos no la pueden entender y le son hostiles. « Un cristiano no tiene más parientes que los santos,» dijo uno de los primeros mártires. Muchos de los primeros cuáqueros pasaron esta -amarga experiencia. Cuando Edward Burrough se sintió llamado al nuevo camino, «sus padres disintieron de su «espíritu fanático» y le echaron de casa.» Le suplicó humildemente a su padre: «¡Déjame que me quede, y seré tu servidor! Haré para ti el trabajo de un jornalero. ¡Déjame quedarme!» Pero, como dice un biógrafo: «Su padre se mantuvo impertérrito; y por más que el joven amaba su hogar y su ambiente familiar, su padre no quiso saber más de él.»

La verdadera amistad y el verdadero amor se basan en ciertas cosas sin las que no pueden existir.

(i) La amistad se basa en un ideal común. Personas que son muy diferentes de ambiente, de equipamiento intelectual y aun de métodos, pueden ser buenos amigos si tienen un ideal común por el que trabajan y que tienen por meta.

(ii) La amistad se basa en una experiencia común, y en los recuerdos que deja. Muchas veces la amistad surge de haber pasado por alguna gran experiencia que pueden revivir juntos.

(iii) El verdadero amor se basa en la obediencia. «Vosotros sois mis amigos -dice Jesús- si hacéis lo que Yo os mando» (Joh_15:14 ). No hay manera de demostrar la realidad del amor más que por el espíritu de obediencia.

Por todas estas razones, el verdadero parentesco no es siempre una cuestión de carne y hueso. Sigue siendo verdad que la sangre es un vínculo que nada puede romper, y que muchas personas encuentran su deleite y su paz en el círculo familiar; pero también es verdad que a veces los más allegados familiarmente de una persona son los que menos la entienden, y que encuentra la verdadera amistad entre los que trabajan con ella por un ideal común y con, los que comparte una experiencia común. No se puede negar que, aunque un cristiano se encuentre con que los que están más cerca de él son los que menos simpatizan con él, siempre tendrá la comunión con el Señor Jesucristo y la amistad de todos los que aman al Señor.

Mateo 12:1-50

12.1, 2 Los fariseos habían establecido treinta y nueve categorías generales de actividades prohibidas en el día de reposo. Estaban basadas en interpretaciones de la ley de Dios y en las tradiciones judías. Cosechar era una de esas prohibiciones. Según los líderes religiosos, al arrancar espigas de trigo y sobarlas en sus manos, los discípulos estaban técnicamente cosechando. Jesús y los discípulos habían arrancado las espigas porque tenían hambre no porque quisieran segar el grano con fines de lucro. Jesús y sus discípulos no estaban trabajando en el día de reposo. Los fariseos, sin embargo, no pudieron (y no quisieron) ver más allá del tecnicismo de las leyes.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Levítico 1: Los holocaustos

La limpieza personal y física no está lejos de la limpieza espiritual. Dios quiere que seamos limpios: espiritual, física y mentalmente. La purificación personal entre los israelitas

Artículo Completo

Abandono

Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo de algún lugar de Oriente, vivía un señor con cuatro hijos, el menor de los cuales tenía 30 años. Sus

Artículo Completo