Mateo 1: El linaje del Rey

Estos estudios de los Evangelios están conformados de manera diferente a lo realizado anteriormente, por lo extenso del material. Aquí se publica en azul el texto Bíblico al principio y al final encontrarás los estudios del capítulo. Aunque son extensos y acaso repetitivos, no los dejes de leer encarecido Hermano y Hermana. Serán de Gran Bendición.

Mateo 1:1 Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

Mateo 1:2 Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos;

Mateo 1:3 Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, y Esrom a Aram; [private]

Mateo 1:4 Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón;

Mateo 1:5 Salmón engendró, de Rahab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, y Obed engendró a Isaí;

Mateo 1:6 Isaí engendró al rey David. Y David engendró a Salomón de la que había sido mujer de Urías.

Mateo 1:7 Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa;

Mateo 1:8 Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías;

Mateo 1:9 Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías;

Mateo 1:10 Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías;

Mateo 1:11 Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos durante la deportación a Babilonia.

Mateo 1:12 Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel;

Mateo 1:13 Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor;

Mateo 1:14 Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud;

Mateo 1:15 Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, y Matán a Jacob;

Mateo 1:16 Jacob engendró a José, el marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.

Mateo 1:17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones; y desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

Mateo 1:18 Y el nacimiento de Jesucristo fue como sigue. Estando su madre María desposada con José, antes de que se consumara el matrimonio, se halló que había concebido por obra del Espíritu Santo.

Mateo 1:19 Y José su marido, siendo un hombre justo y no queriendo difamarla, quiso abandonarla en secreto.

Mateo 1:20 Pero mientras pensaba en esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor, diciendo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo.

Mateo 1:21 Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados.

Mateo 1:22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había hablado por medio del profeta, diciendo:

Mateo 1:23 HE AQUI, LA VIRGEN CONCEBIRA Y DARA A LUZ UN HIJO, Y LE PONDRAN POR NOMBRE EMMANUEL, que traducido significa: DIOS CON NOSOTROS.

Mateo 1:24 Y cuando despertó José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer;

Mateo 1:25 y la conservó virgen hasta que dio a luz un hijo; y le puso por nombre Jesús.

Mateo 1:1-25

El título del Evangelio de Mateo, según las autoridades más antiguas, es “Evangelio según Mateo”, o sencillamente “Según Mateo”. Aun el texto en griego, publicado por las Sociedades Bíblicas, tiene “según Mateo”. Sorprendentemente la versión de 1960 de ReinaValera incorpora dos términos extrabíblicos: “El Santo Evangelio según San Mateo”. Estos términos fueron agregados por influencia de la Iglesia Católica Romana. Felizmente, nuestra versión usa el título más antiguo y más correcto. “Según Mateo” implica que había otros Evangelios y que éste es según el punto de vista particular de Mateo, habiendo seleccionado los eventos y enseñanzas a incluirse de acuerdo con su propósito.

I EL ORIGEN Y PRIMEROS AÑOS DE LA VIDA DEL REY, 1:1-2:23

1 Un plan divino : la genealogía, 1:1-17

La primera frase del Evangelio introduce directamente el tema que Mateo quiere destacar a través de su narración. La primera pregunta que un judío haría a cualquiera que pretendiera ser el Mesías sería: ¿Eres judío (hijo de Abraham) e hijo de David? Mateo contesta esa pregunta en la forma más convincente. Demuestra que Jesús es el Mesías quien descendió directamente del linaje real de David y de la simiente de Abraham. Además, muestra que Jesús es el cumplimento de las promesas de pacto hechas a Abraham (Gen_12:1-3), padre de la nación judía, y a David, con el cual establece el reino eterno de Dios (2Sa_7:16). Dios prometió dar un hijo a Abraham y a David. En cada caso y en muchos sentidos, los dos padres fueron desilusionados por sus hijos, pero Jesús cumple lo que Isaac y Salomón no cumplieron. Jesucristo tiene pleno derecho de sentarse en el trono eterno de David y reinar sobre el pueblo de Dios.

Libro de la genealogía probablemente se refiere solamente a los vv. 2 al 17, no a todo el Evangelio. “Genealogía” es la transliteración del término griego génesis G1078 . Se usa también en 1:18, donde se traduce “nacimiento”. El término sugiere un nuevo comienzo, como el “génesis” original en el libro canónico que lleva ese nombre. En Jesucristo, Dios inicia una nueva etapa, una nueva creación, un nuevo pueblo.

El nombre Jesús G2424, término griego, es equivalente al nombre “Josué”, término hebreo, y significa “Jehová es liberación o salvación”, o “Jehová salvará” (1:21). Este es su nombre personal o privado. Cristo G5547 , término también griego que es equivalente a Mesías en hebreo, significa “el ungido”. Al principio era más bien un título, pero luego llegó a ser su nombre legal. El nombre Jesús generalmente se refiere a su humanidad mientras que Cristo a su divinidad. El nombre compuesto Jesucristo es una afirmación de las dos naturalezas: la humana, destacada en 1:2-17, y la divina, destacada en 1:18-25, del Hijo de Dios. Es una confesión de fe cristiana ortodoxa que fue aprobada oficialmente por el cristianismo en el Concilio de Calcedonia, el 451 d. de J.C.

Al comparar las genealogías de Jesús, presentadas por Mateo y Lucas, uno descubre algunas diferencias sobresalientes entre ambas. Algunos comentaristas explican estas diferencias con la teoría que sostiene que Mateo presenta la genealogía legal, por medio de José, mientras que Lucas presenta la genealogía real, por el lado de María. La mayoría de los Padres antiguos y buena parte de los comentaristas actuales, sin embargo, sostienen la teoría de que tanto Mateo como Lucas trazan la descendencia de Jesús por José, el padre legal, y no por María. Mateo traza su genealogía desde Abraham hacia adelante hasta Jesús, por medio de David y Salomón, mientras que Lucas traza la suya desde Jesús hacia atrás hasta Adán, por medio de David y Natán. Mateo desea destacar la descendencia real por medio de la cual se cumplen las esperanzas de Israel. Lucas, por su lado con interés en presentar el evangelio a toda la humanidad, comienza con el padre de todas las naciones, Adán.

Tres divisiones de catorce. Varios autores han señalado el valor simbólico del número 14, que posiblemente sea una referencia en código al rey David, o a Jesús, el nuevo “rey David”. Por ejemplo, si se le asigna el número de orden correspondiente a cada letra del alfabeto, según una costumbre hebrea antigua, las letras del nombre de David (DVD = 4 + 6 + 4) suman 14. Si es así, hay 3 consonantes en el nombre David, en hebreo, y se repite 3 veces el número 14, su nombre en código.

Catorce no es el número exacto de las cabezas de familias en cada división de la genealogía. Mateo incluye 27 nombres después de David, pero Lucas 42. La omisión de algunos nombres para crear divisiones, según un número favorito o simbólico, era una práctica común entre los judíos. Los términos “engendró”, en Mateo, e “hijo de”, en Lucas, no siempre señalan el parentesco más próximo. Por ejemplo, hay tres omisiones entre Joram y Uzías (v. 8, comp. 2Ki_8:24 ss.).

El evangelio en la genealogía “Una de las notas más llamativas de la genealogía en Mateo es la mención de mujeres. Normalmente, las genealogías judías mencionaban solamente a los hombres, cabezas de familias. Por un lado, Mateo omitió algunos de los reyes importantes de Israel. Por otro lado, incluyó a cuatro mujeres, tres de las cuales estaban relacionadas con actos vergonzosos (Tamar, Rajab y la esposa de Urías) y una que era moabita, es decir, gentil (Rut).

Se pregunta: ¿Por qué quiso Mateo incluir a estas mujeres en su genealogía de Jesús? Tendría que haber tenido un motivo muy importante, pues corría el riesgo de ofender a algunos judíos a los cuales quería convencer que Jesús era el Mesías. Había tres posibles motivos de ofensa: (1) violar la costumbre judía de incluir solamente a los hombres, (2) incluir a mujeres de mala fama y (3) incluir a mujeres paganas (Rajab y Rut). Persiste la pregunta: ¿Por qué? Una razón sería la de subrayar la gracia y misericordia de Dios que se extiende a los pecadores, aun hasta las rameras. Y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (2Ki_1:21). La inclusión de dos gentiles (Rajab y Rut) sirve para hacer resaltar la misión universal de Jesús (comp. 15:22; 28:19, 20). Dar prominencia a cuatro mujeres en la genealogía de Jesús sería, también, un anticipo de la nueva posición, de respeto y participación, que las mujeres ocuparían en el reino de Dios (Gal_3:28).

2 Un proceso divino : el nacimiento virginal, Gal_1:18-25

Origen divino“ Habiendo establecido el plan divino por medio de la genealogía (Gal_1:1-17), Mateo procede a describir el proceso divino del nacimiento de Jesucristo, con énfasis en su origen divino. Génesis G1078 es el término griego que aquí se traduce nacimiento (Gal_1:18) y se refiere al comienzo de algo radicalmente nuevo. Mateo establece dos hechos de suma importancia: Jesucristo nació de la virgen María, habiendo sido concebido por el poder del Espíritu Santo, y todo esto en cumplimiento de la profecía de las Escrituras (Gal_1:22).

No es el propósito de Mateo relatar todos los detalles en relación con el nacimiento, sino solamente lo que sirve a su propósito. El origen divino se establece principalmente por dos expresiones: concebido del Espíritu Santo (Gal_1:18, Gal_1:20b) y Emanuel (Gal_1:23). La primera expresión habla de la intervención y participación directa de Dios en la concepción. Es una intervención única de parte de Dios en la historia de la humanidad. Ningún otro ser nacido de mujer puede pretender tal relación con Dios. No deja de ser uno de los más grandes misterios de la fe cristiana. Tal es que muchos racionalistas, no pudiendo explicar el fenómeno, rechazan el origen divino de Jesús y, por lo tanto, la doctrina de la Trinidad.

Este niño que nacería de María sería llamado Emanuel (v. 23), un nombre hebreo compuesto que significa Dios con nosotros (v. 24). El niño nacido de María sería Dios en forma de hombre. El fuego, la nube, el tabernáculo y especialmente el arca del pacto eran formas visibles de la presencia de Dios en su pueblo en el AT. Pronto el tabernáculo y el arca serían destruidos. Además, las formas creadas por los hombres para representar a Dios, siendo inanimadas, tenían limitaciones. Ahora, Dios se presenta en medio de su pueblo en forma viviente, visible, palpable. Siendo Dios mismo, en forma de hombre (ver Phi_2:6), es la revelación suprema de Dios (ver Heb_1:1-3).

Calumnia contestada“ El origen divino de Jesús dio pie a una calumnia de parte de los que lo negaban. Los primitivos cristianos tuvieron que contestar la calumnia que sostenía que Jesús nació de fornicación. Probablemente Joh_8:41 es una alusión a tal calumnia, pues nosotros no somos nacidos de fornicación es enfático y sugiere que “otro”, sí, había nacido de fornicación. Preguntarían: ¿Por qué José no quiso denunciar a María cuando encontró que estaba encinta? Mateo contesta esta pregunta también, describiendo el dilema de José.

El dilema de José“ Todo hombre puede imaginarse el dolor, la agonía y la desilusión que sentiría si descubriera que su novia le ha traicionado. ¿Qué tipo de medida tomaría? Mateo dice que José era justo y no quería difamarla (v. 19). En estas dos expresiones vemos el dilema de José. Siendo justo, era su deber y su costumbre obedecer la ley de Dios. Obedecer la ley significaría denunciarla, lo cual llevaría la sentencia de muerte por apedreamiento (Lev_20:10; Deu_22:23 ss.). Mateo aclara que estaban desposados, o comprometidos formalmente, lo cual según la costumbre en algunos de nuestros países latinos, se compara a un acto formal de intercambio de alianzas. Tal relación llevaría los mismos compromisos entre los novios como si fueran casados oficialmente.

Por otro lado, José no quería difamarla (v. 19). A pesar de estar seguro de que el niño no era suyo, optó por una provisión que estaba abierta para el novio en tales casos: Terminar la relación secretamente, divorciándose de ella. A pesar de su dolor, José amaba a María y quería protegerla hasta donde fuera posible. Apenas había comenzado a pensar así cuando un ángel del Señor se presentó para calmar sus temores, explicar que un gran misterio había sucedido y darle instrucciones en cuanto al nombre del niño. José, aunque no sería realmente el padre de Jesús, por estar casado con María, daría estado legal al niño. Es significativo que el ángel se dirige a José como hijo de David (v. 20), de modo que Jesús sería hijo de David por parte de la madre y, por adopción, del padre.

Llamarás su nombre Jesús, porque… Mateo emplea el nombre Jesús dos veces en este pasaje (vv. 21, 25). En la sección anterior se explicó el significado del nombre Jesús. Aquí se agregan dos conceptos importantes. Primero, el nombre le fue puesto por Dios mismo, por boca del ángel. El verbo llamarás está en tiempo futuro del indicativo, pero lleva la fuerza de un imperativo. Realmente Dios manda a José ponerle al niño el nombre Jesús. Fue divinamente concebido y divinamente nombrado.

El segundo concepto en esta expresión aclara y define la naturaleza de la misión del Hijo de Dios. El salvará a su pueblo de sus pecados (v. 21). La misión de Jesús sería traer a los hombres una salvación espiritual; ofrecería perdón de los pecados y una relación correcta con Dios. Esta salvación, genuinamente espiritual, afecta todas las áreas de la vida humana: social, económica y política. Los judíos del primer siglo, y en manera especial los zelotes, esperaban que el Mesías vendría para librar a su pueblo de las injusticias del dominio de un imperio extranjero, es decir, la esclavitud, opresión y explotación de parte del imperio romano. La negación de Jesús de satisfacer las expectativas del pueblo, de que fuese un libertador políticoeconómico, fue uno de los motivos principales de su crucifixión. Este pasaje debe servir, especialmente en América Latina, como un elemento eficaz para corregir algunas afirmaciones erróneas de las teologías de la liberación que no concuerdan con las Escrituras. Por ejemplo, la afirmación de que el evangelio de Jesucristo promete liberación políticosocialeconómica y que todos los seguidores de Cristo deben, como una de sus responsabilidades primarias, trabajar para la realización práctica de ese fin.

Para que se cumpliese… (v. 22). Mateo utiliza esta expresión, tan característica de su Evangelio, para introducir una profecía del AT. (Ver la sección introductoria para más datos referentes a la expresión.) En este caso, cita Isa_7:14, dándole una aplicación netamente mesiánica.

El contexto original de Isa_7:14 tiene que ver con una crisis de Judá, el reino del sur, cuando Acaz era rey. Peka, rey de Israel, y Rezín, rey de Siria, vinieron contra Jerusalén para conquistarla. Dios mandó un mensaje a Acaz, por medio de Isaías el profeta, asegurándole de su protección. Además, le mandó que pidiera una señal que serviría para confirmar la promesa de Jehová. Acaz se negó a pedir una señal, pero igual Jehová le mandó una señal. La señal consistía en una promesa de que Jehová libraría a su pueblo de las amenazas de los enemigos dentro del plazo necesario para que una doncella se casara, tuviera un hijo, y que ese hijo llegara a la edad para distinguir entre lo bueno de lo malo. El nombre Emanuel, que significa Dios con nosotros (v. 23), señalaba una persona que sería una manifestación real y visible de la intervención de Dios a favor de su pueblo.

Esta profecía se cumplió cuando Dios levantó a Asiria como su instrumento para castigar a los enemigos de Judá, de modo que Asiria llegó a ser el garrote de mi furor (Isa_10:5). Pero, el segundo cumplimiento de la profecía, el más perfecto, tuvo lugar con el nacimiento del Hijo de Dios quien libraría al “Judá espiritual” —el verdadero pueblo de Dios, los creyentes en Cristo— del poder, las amenazas y la esclavitud de Satanás.

En el texto hebreo de Isa_7:14, el término es “doncella” (una señorita de edad como para casarse), pero cuando se tradujo el AT al griego en el tercer siglo a. de J.C. (versión llamada Septuaginta, o la de los Setenta, cuya abreviatura es LXX), los traductores emplearon el término griego que significa “virgen”, en vez de “doncella”. Hay mucha especulación sobre este cambio. ¿Inspiró Dios a los traductores a hacer el cambio, o ellos optaron por un término esencialmente sinónimo? De todos modos, la doncella sería seguramente una virgen (ver las leyes de castidad, Deu_22:13-30). Felizmente nuestra creencia en el nacimiento virginal no se apoya únicamente en el uso del término “virgen” en el texto de Isaías. La afirmación más contundente y clara del nacimiento virginal se encuentra en Luk_1:27-34.

Pero no la conoció hasta… (v. 25). La Iglesia Católica Romana afirma categóricamente la “Inmaculada Concepción” y la “Virginidad Perpetua” de María. El v. 25 ofrece dos expresiones que rebaten el dogma de la “Virginidad Perpetua” de María. Primero, Mateo afirma que no la conoció hasta que ella dio a luz un hijo. La expresión “conocer” es el modo más común para referirse a la relación sexual entre hombre y mujer. La manera más sencilla de afirmar la virginidad perpetua, si ésa fuese la intención de Mateo, sería de poner un punto después del verbo conoció. Pero Mateo agrega una cláusula adverbial que modifica el verbo conoció: hasta que ella dio a luz… El adverbio (realmente una conjunción de tiempo y un adverbio) hasta que significa que antes de ese punto en el tiempo prevalecía una condición, “no la conoció”, pero después prevaleció otra condición. Se implica que “la conoció”. Es decir, antes de ese punto en el tiempo (cuando dio a luz a su hijo), José no tuvo relación sexual con María, pero la implicación necesaria es que después, sí tuvo relación conyugal con ella.

Los que afirman la virginidad perpetua de María argumentan que la expresión “hasta que” no significa necesariamente que, luego del nacimiento de Jesús, José y María se hayan unido en relación conyugal. Sin embargo, la expresión hasta que que se usa en Mat_1:25 (en griego una conjunción acompañada por un adverbio) se encuentra 19 veces en el NT y siempre indica, o implica claramente, un cambio en la condición después de un punto en tiempo. El comentarista Broadus menciona una posible excepción en 1Ti_4:13, pero en este caso no es exactamente la misma construcción.

En segundo lugar, el término “primogénito” se usa uniformemente para establecer la relación de Jesús con María. Al usar “primogénito”, el autor estaría destacando el hecho de que antes de Jesús, María no tuvo hijos; pero que después el término implica necesariamente sí, tuvo por lo menos uno más. Para el v. 25, la expresión “su hijo primogénito” tiene muy poco apoyo en los mejores manuscritos en griego. Probablemente, un escriba, al hacer copias del Evangelio de Mateo, introdujo en el texto esta expresión que sí se encuentra en Luk_2:7. Por esta razón, nuestra versión omite la expresión en el texto del v. 25 y coloca una nota.

La interpretación presentada en los párrafos anteriores se ratifica por dos evidencias bíblicas que no dan lugar a dudas. En Mat_13:55-56, el autor nombra a cuatro hermanos de Jesús y también se refiere a “hermanas”. Entonces, el texto bíblico afirma que María tuvo por lo menos seis hijos, después de dar a luz a Jesús. Por otro lado, el NT se refiere a la relación entre Jesús y su Padre Celestial como “unigénito“. Si Jesús fuese el único hijo de María, cabe la pregunta: ¿Por qué no se usa “unigénito” también en relación con María

BCS: Biblia Comentada de Salamanca

Mateo limita la genealogía de Cristo a los antecesores del pueblo elegido: a las dos series que derivan de Abraham y David, en un orden descendente. Recoge así la gran promesa mesiánica hecha a Abraham y fijada en la estirpe de David: “Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.” Este evangelio es, pues, el de Jesucristo Mesías. En la época neotestamentaria, la expresión “hijo de David” era usual para denominar al Mesías 1.

La conservación y uso de las genealogías es algo muy característico del mundo semita. La Biblia conserva muchas (Gen c.4-11; 1 Crón c.1-9; Esd_2:61-63; Neh_7:63-65). Josefo recuerda el esmero con que se conservaban “por escrito” las de los sumos sacerdotes desde “dos mil años,” con “sus nombres y los de sus padres.” 2 Y él mismo sacó de estas listas “públicas” su doble genealogía, regia y sacerdotal 3. San Pablo citará con orgullo su propia genealogía (Rom_11:1; Flp_3:5). Y, al decir de Julio el Africano (170-240 d.C.), Herodes, de baja estirpe, hizo quemar las listas genealógicas de los hebreos para que nadie se pudiera gloriar de su origen. Algunas, sin embargo, se salvaron, entre las cuales cita a las de los “parientes” de Cristo 4. Así, pues, es históricamente cierta la gran solicitud de los orientales y judíos por conservar sus “genealogías.”5

Esta “genealogía” de Cristo en Mateo es, en su contenido, histórica; pero en su redacción literaria, artificiosa. La reduce a tres grupos de catorce generaciones cada una, cuando son más, y omite a veces nombres de personajes conocidos. Así, omite los tres reyes que existieron entre Jorán y Ozías (1Re_8:24; 1Cr_3:11; 1Cr_3:4 Rev_14:1), y entre Fares y Naasón, sólo cita a tres personas – Esrom, Aram y Aminadab -, cuando la permanencia en Egipto sería de “cuatrocientos treinta años” (Exo_13:40); entre Salomón e Isaí, padre de David, pasaron unos tres siglos, y sólo cita dos generaciones; y también hubo más entre Zorobabel, de la cautividad, y San José, y sólo cita nueve. Lucas mismo, en este espacio de tiempo, cita dieciocho.

Sin embargo, Mateo, al reducirlas a tres grupos de catorce cada una, tenía un propósito particular al que subordinó estos problemas. El mismo dice explícitamente: van catorce generaciones de Abraham a David, y catorce de David a la Cautividad, y catorce de ésta a Cristo.

Dos son las razones que pudieran explicar su propósito. La primera, la simetría. El contener la primera serie, de Abraham a David, oficialmente en la Biblia, catorce generaciones, pudo inclinar al autor a caracterizar las otras épocas por el mismo número, dada la división tripartita de fondo, Abraham-David-Cristo 6.

La segunda, el gusto oriental por los acrósticos. Las tres radicales que componen el nombre de David tienen el valor numérico 4 + 6 + 4 = 14. Así el número 14 viene a ser, en acróstico, el nombre de David. Tendría así una intención mesiánica, que terminaba en Cristo, al que se llamaba, por antonomasia, el “Hijo de David.” 7

Esta solución fue propuesta por Chrz. Fr. Ammon (1849), G. Surenhusio (s.XVII-XVIII), A. Gr. Gfrorer (1838) y, más recientemente, por A. Bisping 8.

Así, pues, Mateo es el autor de esta “genealogía.” Le bastaba para su fin citar, como anillos de la cadena, el que estos antepasados lo fuesen en un sentido natural o legal. La palabra “padre” puede tener entre los orientales un sentido muy amplio.

Es extraño, sin embargo, que cite en ella cuatro nombres de mujeres: Tamar (Gen_38:14-24), Rahab (Jue_2:1), Rut (Rut_1:4) y “la mujer de Urías” (1Sa_1:11-31), cuando los derechos mesiánicos legales se hacían por línea paterna y, además, aparecen algunas de ellas como desfavorables en su conducta moral. San Jerónimo pensó acusar con ello la universalidad salvadora mesiánica; sin embargo, la opinión común es que las incluyó porque eran extranjeras a Israel. Esto sugeriría que en la línea del Mesías había también influencias extranjeras e, indirectamente, podría verse un cierto sentido de universalidad en la obra mesiánica. Sin embargo, en 1 Crónicas (1Sa_1:33; 1Sa_2:3.4.16.17, etc) se citan mujeres de condición diversa y sin intención especial. Acaso, hipotéticamente, hayan podido ser en Mt anotaciones marginales al texto primitivo que después pasasen al Mtg. Hasta se piensa que algunas hayan sido “prosélitas” 8. Alguna tradición rabínica considera a Tamar en la línea mesiánica. En los nueve primeros capítulos del libro I de las Crónicas las “divergencias” son cosa corriente 9.

Mateo termina su genealogía con estas palabras: “Y Jacob engendró a José, el varón de María, de la cual nació Jesús, el llamado Cristo (Mcsías).” Pero la expresión “varón de María” debió de parecer algo fuerte a algunos lectores, como si ello supusiese alguna relación matrimonial entre José y María, lo cual dio origen a otras dos lecturas en algunos códices 10. Sin embargo, esta primera lectura es la genuina, con lo que se acusa la generación “legal” de José. Al explicitar que Jesús nació de María, el evangelista prepara el tema de la segunda parte: la concepción virginal de Cristo.

El “modo sobrenatural” de la concepción de Cristo,1Sa_1:18-25.

Al regreso de su visita a Isabel, María “volvió a su casa,” la de sus padres, familiares, o la de su esposo. Depende de si habían celebrado las bodas o sólo los desposorios.

Se plantea a este propósito un problema clásico: Cuando se descubre la concepción virginal milagrosa de Jesús, ¿María estaba sólo “desposada” con José o era ya su verdadera “esposa”? ¿Qué valor tienen las expresiones que se usan aquí para narrar esto?

Tres términos entran aquí en juego: son los siguientes:

El verbo ìíçóôåýù: casar o desposar; el verbo óõíÝñ÷ïìáé: cohabitar, vivir juntos en una casa, o también, aunque raramente, relaciones conyugales; el tercer verbo es ðáñáëáìâÜíù, que significa recibir, y, según algunos, “retener.”

Ante todo, conviene destacar que la tradición cristiana se divide al precisar el estado de María a la hora de la concepción virginal de su Hijo. Así, se encuentran representantes que interpretan el verbo “convenir” del uso matrimonial, y que, en este caso, sería la afirmación por el evangelista de no haber mediado en esta concepción ni antes del nacimiento relación conyugal alguna. Tales San Juan Crisóstomo 11, San Ambrosio 12 y San Jerónimo 13.

No habiendo unanimidad en la tradición sobre este punto, parece lo más probable concluir, por la lectura del texto, que se trata del desposorio, por las razones siguientes:

a) El sentido normal del verbo ðáñáëáìâÜíù es el de “recibir.” En la lengua griega profana se usa también para expresar el matrimonio. Si se quiere suponer que María ya estaba casada, “el verbo debiera entenderse en el sentido de retener, conservar, mantener; pero tal sentido no lo tiene este verbo.” 14

b) En Mateo, el verbo ðáñáëáìâÜíù siempre se usa en el sentido de tomar a uno por socio; no de retener.

c) El verbo ìíçóôåýù, tanto en el griego clásico como en el de la koine, puede significar indistintamente casar o desposar. Es el contexto el que ha de decidir.

d) El verbo óõíÝñ÷ïìáé no parece que pueda significar, en este pasaje de Mt, relaciones matrimoniales, pues Mt mismo, o el traductor, expresa éstas en el mismo pasaje por el conocido eufemismo matrimonial hebreo de “conocer.” Así dice, probando la virginidad de María en la concepción y parto: “Y (José) no la conoció hasta que dio a luz su hijo.” ¿Por qué suponer que lo que es un término técnico hebreo, “conocer,” para indicar las relaciones conyugales, es expresado en el v.18 por un verbo que no es normal, cuando unos versículos después, y hablando del mismo tema, lo expresa por la traducción material del eufemismo hebreo (yada›) (yoda›) = conocer) técnico por relaciones conyugales? Ni en contra de eso estaría el que se llame a José “varón” de María si estuviese desposada. Ya que los desposorios (qiddushín) en Israel tenían casi el valor jurídico de matrimonio, por lo que “varón” puede traducir indistintamente a “marido” o “desposado” 15. Ni tampoco, por lo mismo, es objeción el que José piensa “repudiar” a María. Pues este término, si bien es técnico para indicar la disolución de un matrimonio; como el desposorio tenía unas características tan especiales en Israel, no se podía repudiar a una desposada si no era mediante el libelo de repudio.

Así, pues, antes de que José llevase a María a su casa – el matrimonio se solía celebrar al año siguiente del desposorio 16 -, antes de que conviviesen, en cuyo acto consistía el acto jurídico matrimonial (nissuín), se halló que María había concebido “por obra del Espíritu Santo,” expresión que evoca el A.T. y donde se indica la acción “ad extra” de Dios. Expresión “post factum”; acaso pudiese aludir “por apropiación” al E. S. persona.

Este hecho produjo un desconcierto en José, pues su “desposorio” era ya un cuasi contrato formal de matrimonio. ¿Qué hacer?

Podría denunciarla ante un tribunal para que anulase “legalmente” el desposorio; retenerla, celebrando el matrimonio y llevarla a su casa; repudiarla, bien en público, excusándola y sin pedir castigo, o privadamente, mediante “libelo de repudio” ante dos testigos y sin alegar motivo 17. Y por fin, dejarla ocultamente marchándose de Nazaret y dejando que las cosas se olvidasen.

José, porque era “justo” (äßêáéïò), es decir, porque era recto en su conducta ante Dios y ante los nombres – aunque en este término caben muchos matices 18 -, determina “repudiarla en secreto,” darle el libelo de repudio secretamente y sin fecha para que ella pudiese salvar mejor su honor. José ante los hechos cree en el honor de María; si no, hubiese obrado de otra manera.

Sin embargo, por un sentido de honor, socialmente redundante en su Hijo, se pensaría que el matrimonio, jurídicamente, ya se hubiese celebrado.

Cuando pensaba realizarlo, después de fuertes dudas y reflexiones, llegó la intervención divina a través de “un ángel del Señor.” Fue en “sueños.” En Mt estas manifestaciones son, como en el “documento elohísta” del A.T., en sueños; en Lucas, con apariciones. En él se le revela el misterio que se ha realizado en María. No debe “temer” en tomarla por esposa, pues no es ningún mal, sino un gran privilegio para él la obra de la acción divina. Y se le ordena que le ponga por nombre Jesús. María “dará a luz un hijo,” pero tú “le llamarás Jesús.” Es José quien va a transmitir al niño “legalmente” los derechos mesiánicos, pues es de la casa de David (v.20). Jesús, que es su nombre propio y el que contiene la misión que viene a realizar, transcripción del arameo Yeshuá, es decir, “Dios salva,” porque “salvará a su pueblo de sus pecados.” Interpretación del evangelista o su “fuente.” Obra eminentemente espiritual, frente al mesianismo político y nacionalista esperado. La fórmula con que Mateo transmite esta obra del Mesías es la misma con la que se habla de Yahvé en los Salmos: “El (Dios) redimirá a Israel de todos sus pecados” (Sal_130:8). Jesús, el Mesías, realizará lo que se esperaba en el A.T. que haría el mismo Dios. Sugerencia muy fuerte, ya en el comienzo del evangelio, de que ese niño era Dios.

La Profecía del Emmanuel, Sal_1:22-23.

Mateo ve en este hecho de la concepción de Jesús el cumplimiento del vaticinio de Isaías sobre el Emmanuel (Isa_7:10-16). Precisamente sucede “para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta.” Mateo da aquí una interpretación de esta profecía, bastante olvidada en la tradición judía, pues sobre el origen del Mesías, unos sostenían una cierta preexistencia divina en Dios, con una aparición gloriosa, y otros un Mesías puramente humano aunque de origen oculto. Sin embargo, es una profecía mesiánica19. El mismo Mateo, al citar esta profecía, pone en lugar de la ‹Almah, que significa de suyo mujer casada, “virgen,” por depender en su versión de los LXX, que ya usan esta palabra y porque es exigida por el contexto y paralelos verbales del A.T. 19

José Acepta la Paternidad “Legal” de Jesús, Isa_1:24-25.

Resueltas todas las dudas, José recibe a María por esposa, llevándola oficialmente a su casa, y acepta la paternidad “legal” de Jesús. Y añade el evangelista que no la “conoció” “hasta que” dio a luz a su hijo. El verbo “conocer” (yada›) es usado normalmente por las relaciones conyugales, y también es de sobra conocido el hebraísmo “hasta que” (‹ad-ki), con el que sólo se significa la relación que se establece a un momento determinado, pero prescindiendo de lo que después de él suceda. Así, Micol, mujer de David, “no tuvo más hijos hasta el día de su muerte” (2Sa_6:23; Gen_6:7; 2Re_15:5). Cuando la expresión intenta sugerir un cambio posterior, se explícita en el contexto (Gen_24:33; Hec_23:12.14.21). A veces, la frase, perdiendo su sentido subordinado, introduce un nuevo e imprevisto suceso (Dan_2:34; Dan_7:4.11). Así interpretado el texto de Mt no intentaría tanto expresar la inviolabilidad de María – sobrentendida su fecundación sobrenatural -, cuanto subrayar la paternidad legal de José. Además es conocido el uso frecuente de esta fórmula para indicar una exclusión. Entonces su sentido sería: “María dio a luz sin relación conyugal con José.” 20

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