Mateo 1: El linaje del Rey

El dilema de José“ Todo hombre puede imaginarse el dolor, la agonía y la desilusión que sentiría si descubriera que su novia le ha traicionado. ¿Qué tipo de medida tomaría? Mateo dice que José era justo y no quería difamarla (v. 19). En estas dos expresiones vemos el dilema de José. Siendo justo, era su deber y su costumbre obedecer la ley de Dios. Obedecer la ley significaría denunciarla, lo cual llevaría la sentencia de muerte por apedreamiento (Lev_20:10; Deu_22:23 ss.). Mateo aclara que estaban desposados, o comprometidos formalmente, lo cual según la costumbre en algunos de nuestros países latinos, se compara a un acto formal de intercambio de alianzas. Tal relación llevaría los mismos compromisos entre los novios como si fueran casados oficialmente.

Por otro lado, José no quería difamarla (v. 19). A pesar de estar seguro de que el niño no era suyo, optó por una provisión que estaba abierta para el novio en tales casos: Terminar la relación secretamente, divorciándose de ella. A pesar de su dolor, José amaba a María y quería protegerla hasta donde fuera posible. Apenas había comenzado a pensar así cuando un ángel del Señor se presentó para calmar sus temores, explicar que un gran misterio había sucedido y darle instrucciones en cuanto al nombre del niño. José, aunque no sería realmente el padre de Jesús, por estar casado con María, daría estado legal al niño. Es significativo que el ángel se dirige a José como hijo de David (v. 20), de modo que Jesús sería hijo de David por parte de la madre y, por adopción, del padre.

Llamarás su nombre Jesús, porque… Mateo emplea el nombre Jesús dos veces en este pasaje (vv. 21, 25). En la sección anterior se explicó el significado del nombre Jesús. Aquí se agregan dos conceptos importantes. Primero, el nombre le fue puesto por Dios mismo, por boca del ángel. El verbo llamarás está en tiempo futuro del indicativo, pero lleva la fuerza de un imperativo. Realmente Dios manda a José ponerle al niño el nombre Jesús. Fue divinamente concebido y divinamente nombrado.

El segundo concepto en esta expresión aclara y define la naturaleza de la misión del Hijo de Dios. El salvará a su pueblo de sus pecados (v. 21). La misión de Jesús sería traer a los hombres una salvación espiritual; ofrecería perdón de los pecados y una relación correcta con Dios. Esta salvación, genuinamente espiritual, afecta todas las áreas de la vida humana: social, económica y política. Los judíos del primer siglo, y en manera especial los zelotes, esperaban que el Mesías vendría para librar a su pueblo de las injusticias del dominio de un imperio extranjero, es decir, la esclavitud, opresión y explotación de parte del imperio romano. La negación de Jesús de satisfacer las expectativas del pueblo, de que fuese un libertador políticoeconómico, fue uno de los motivos principales de su crucifixión. Este pasaje debe servir, especialmente en América Latina, como un elemento eficaz para corregir algunas afirmaciones erróneas de las teologías de la liberación que no concuerdan con las Escrituras. Por ejemplo, la afirmación de que el evangelio de Jesucristo promete liberación políticosocialeconómica y que todos los seguidores de Cristo deben, como una de sus responsabilidades primarias, trabajar para la realización práctica de ese fin.

Para que se cumpliese… (v. 22). Mateo utiliza esta expresión, tan característica de su Evangelio, para introducir una profecía del AT. (Ver la sección introductoria para más datos referentes a la expresión.) En este caso, cita Isa_7:14, dándole una aplicación netamente mesiánica.

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