Mateo 1: El linaje del Rey

José, porque era “justo” (äßêáéïò), es decir, porque era recto en su conducta ante Dios y ante los nombres – aunque en este término caben muchos matices 18 -, determina “repudiarla en secreto,” darle el libelo de repudio secretamente y sin fecha para que ella pudiese salvar mejor su honor. José ante los hechos cree en el honor de María; si no, hubiese obrado de otra manera.

Sin embargo, por un sentido de honor, socialmente redundante en su Hijo, se pensaría que el matrimonio, jurídicamente, ya se hubiese celebrado.

Cuando pensaba realizarlo, después de fuertes dudas y reflexiones, llegó la intervención divina a través de “un ángel del Señor.” Fue en “sueños.” En Mt estas manifestaciones son, como en el “documento elohísta” del A.T., en sueños; en Lucas, con apariciones. En él se le revela el misterio que se ha realizado en María. No debe “temer” en tomarla por esposa, pues no es ningún mal, sino un gran privilegio para él la obra de la acción divina. Y se le ordena que le ponga por nombre Jesús. María “dará a luz un hijo,” pero tú “le llamarás Jesús.” Es José quien va a transmitir al niño “legalmente” los derechos mesiánicos, pues es de la casa de David (v.20). Jesús, que es su nombre propio y el que contiene la misión que viene a realizar, transcripción del arameo Yeshuá, es decir, “Dios salva,” porque “salvará a su pueblo de sus pecados.” Interpretación del evangelista o su “fuente.” Obra eminentemente espiritual, frente al mesianismo político y nacionalista esperado. La fórmula con que Mateo transmite esta obra del Mesías es la misma con la que se habla de Yahvé en los Salmos: “El (Dios) redimirá a Israel de todos sus pecados” (Sal_130:8). Jesús, el Mesías, realizará lo que se esperaba en el A.T. que haría el mismo Dios. Sugerencia muy fuerte, ya en el comienzo del evangelio, de que ese niño era Dios.

La Profecía del Emmanuel, Sal_1:22-23.

Mateo ve en este hecho de la concepción de Jesús el cumplimiento del vaticinio de Isaías sobre el Emmanuel (Isa_7:10-16). Precisamente sucede “para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta.” Mateo da aquí una interpretación de esta profecía, bastante olvidada en la tradición judía, pues sobre el origen del Mesías, unos sostenían una cierta preexistencia divina en Dios, con una aparición gloriosa, y otros un Mesías puramente humano aunque de origen oculto. Sin embargo, es una profecía mesiánica19. El mismo Mateo, al citar esta profecía, pone en lugar de la ‹Almah, que significa de suyo mujer casada, “virgen,” por depender en su versión de los LXX, que ya usan esta palabra y porque es exigida por el contexto y paralelos verbales del A.T. 19

José Acepta la Paternidad “Legal” de Jesús, Isa_1:24-25.

Resueltas todas las dudas, José recibe a María por esposa, llevándola oficialmente a su casa, y acepta la paternidad “legal” de Jesús. Y añade el evangelista que no la “conoció” “hasta que” dio a luz a su hijo. El verbo “conocer” (yada›) es usado normalmente por las relaciones conyugales, y también es de sobra conocido el hebraísmo “hasta que” (‹ad-ki), con el que sólo se significa la relación que se establece a un momento determinado, pero prescindiendo de lo que después de él suceda. Así, Micol, mujer de David, “no tuvo más hijos hasta el día de su muerte” (2Sa_6:23; Gen_6:7; 2Re_15:5). Cuando la expresión intenta sugerir un cambio posterior, se explícita en el contexto (Gen_24:33; Hec_23:12.14.21). A veces, la frase, perdiendo su sentido subordinado, introduce un nuevo e imprevisto suceso (Dan_2:34; Dan_7:4.11). Así interpretado el texto de Mt no intentaría tanto expresar la inviolabilidad de María – sobrentendida su fecundación sobrenatural -, cuanto subrayar la paternidad legal de José. Además es conocido el uso frecuente de esta fórmula para indicar una exclusión. Entonces su sentido sería: “María dio a luz sin relación conyugal con José.” 20

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