Marcos 7: Limpio e inmundo

No importa cómo lo veamos, pero el término perro es un insulto. ¿Cómo vamos a explicar entonces el que Jesús usara esa palabra aquí?

(a) No usó la palabra corriente, sino un diminutivo. que describía, no a los perros callejeros y salvajes, sino a los perrillos domésticos. En griego, como en español, los diminutivos tienen a menudo cariñosos. Jesús le quitó la amargura a la palabra.

(b) Sin duda el tono de Su voz mostraba claramente la diferencia. La misma palabra puede ser un insulto de muerte o un apelativo cariñoso según el tono de la voz, como sucede también en español. El tono de Jesús despojó la palabra de todo su veneno.

(c) En cualquier caso, Jesús no cerró la puerta. Primero, dijo, los hijos deben recibir su alimento; pero sólo primero; queda comida para los perrillos caseros. Es cierto que la invitación del Evangelio se dirigió primero a Israel, pero sólo

primero; había otros que vendrían después. La mujer era griega, y los griegos estaban acostumbrados a discernir matices; se dio cuenta en seguida de que Jesús le estaba hablando con una sonrisa. Sabía que la puerta estaba entreabierta. En aquellos días no se usaban cuchillos ni tenedores ni servilletas. Se comía con las manos. Se restregaban las manos sucias con trozos de pan que se tiraban después a los perrillos de la casa. Así que la mujer dijo: « Ya sé que a los hijos se les da de comer primero; pero, ¿no se me va a dejar a mí alguna migaja de las sobras de los hijos?» A Jesús Le encantó aquello. Ahí se veía una fe luminosa, que no aceptaba la negativa como respuesta; ahí estaba una mujer con la tragedia de una hija desdichada en casa, pero que tenía suficiente luz en el corazón para replicar con una sonrisa. Su fe había sido sometida a prueba, y había salido triunfante, y su oración había sido contestada afirmativamente. Simbólicamente esta mujer representa al mundo gentil que recibió tan ansiosamente el Pan del Cielo que los judíos rechazaron y arrojaron.

HACIENDO BIEN TODAS LAS COSAS

Marcos 7:31-37

Jesús Se marchó después de la región de Tiro y se dirigió pasando por Sidón al mar de Galilea a través de la Decápolis.

Le trajeron a un hombre que era sordo y que tenía un impedimento en el habla, y Le pidieron que le impusiera las manos. Jesús le tomó aparte de la multitud, a solas; le metió los dedos en los oídos, y escupió y le tocó la lengua. Entonces elevó la mirada al cielo, y gimió, y le dijo al sordo:

-¡Effatha! -que quiere decir « ¡Ábrete!»

Y se le abrieron los oídos, y se le soltó la ligadura de la lengua, y pudo hablar correctamente.

Jesús les encargó que no se lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo decía, más lo divulgaban por ahí.

Todos estaban alucinados a tope, y decían:

-¡Jesús ha hecho todas las cosas bien! ¡Ha hecho oír a los sordos y hablar a los mudos!

Esta historia empieza describiéndonos lo que tuvo que ser un viaje alucinante. Jesús fue de Tiro al territorio del mar de Galilea, de Tiro, al Norte, a Galilea, al Sur; y empezó por ir a Sidón. Es decir: ¡se dirigió hacia el Sur pasando por el Norte! Algo así como si hubiera ido de Zaragoza a Valencia pasando por Barcelona.

Ante este hecho aparentemente extraño, algunos han pensado que el texto está equivocado, y que Sidón no debería aparecer en él. Pero es bastante cierto que el texto es correcto tal como está. Otros han pensado que este viaje tuvo que prolongarse durante no menos de ocho meses, lo cual es perfectamente probable.

Puede ser que este largo viaje fuera la paz antes de la tormenta; un largo período de comunión con Sus discípulos antes de que se desencadenara la tempestad final. En el capítulo siguiente, Pedro hace el gran descubrimiento de que Jesús es el Mesías (Mar_8:27-29 ), y bien puede ser que fuera en este largo viaje en que estuvieron los discípulos a solas con Jesús cuando se le hizo la luz en el corazón a Pedro. Jesús necesitaba este período extenso con Sus hombres antes del estrés y la tensión del próximo final.

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar las donaciones para continuar con La gran Comisión.


Deja el primer comentario