Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Marcos 4: Enseñando por parábolas

Pastor Lionel

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Ayúdanos a continuar esta Obra

Así es como usaba sus palabras Jesús. Su intención era que iluminaran las mentes para comprender la verdad de Dios. Pero en muchos ojos Él veía una torpe incomprensión. Veía tantas personas cegadas por los prejuicios, ensordecidas por sus propios deseos, demasiado perezosas para pensar. Se volvió a Sus discípulos y les dijo: «¿Os acordáis de lo que dijo una vez Isaías? Dijo que cuando él llegada con el mensaje de Dios al pueblo de Dios en su tiempo, la gente era tan torpe para entenderlo que se hubiera pensado que Dios les había cerrado la mente en lugar de abrírsela; así Me siento Yo hoy.» Cuando Jesús dijo aquello, no lo dijo con ira o irritación o amargura o desesperación; lo decía con el anhelo ardiente de un amor frustrado, con el dolor punzante de un Hombre que quería hacer un regalo estupendo, pero que Su pueblo era ciego y no quería aceptar.

Si leemos esto, no escuchando un tono de amargura sino de amor anhelante y dolido, nos sonará diferente. Nos enseñará, no que Dios cegó a la gente aposta y le ocultó Su verdad, sino que los hombres eran tan torpes de entendimiento, que parecía que no tenía sentido ni siquiera para Dios el tratar de penetrar el telón de acero de su incomprensión perezosa. ¡Que Dios nos libre de escuchar Su Palabra así!

LA COSECHA ES SEGURA

-¿No entendéis esta parábola? -les dijo Jesús-. Entonces, ¿cómo vais a entender todas las parábolas? Lo que está sembrando el sembrador es la Palabra. La clase de personas que representa la semilla que cayó al borde del camino son aquellas en las que se siembra la Palabra; pero en cuanto la oyen, inmediatamente llega Satanás y arrebata la Palabra que se ha sembrado en ellos. Así también, las personas representadas por la semilla que se sembró en terreno rocoso son las que, en cuanto oyen la Palabra, acto seguido la reciben con alegría; pero no tienen raíz en sí, por lo que son completamente inestables; y después, cuando se les presentan problemas y persecuciones a causa de la Palabra, en seguida tropiezan y caen. También hay algunos que están representados por la semilla que se siembra entre espinos. Estas son las personas que oyen la Palabra, pero las ansiedades de este mundo y la atracción engañosa de la riquezas y los deseos de otras cosas penetran en ellas y ahogan la vida de la Palabra, que no tiene ninguna oportunidad de producir fruto. La clase de personas que están representadas por la semilla que cayó en buena tierra son los que oyen la Palabra, y la reciben, y llevan fruto, treinta, sesenta y ciento por uno.

Todos los detalles de esta parábola les sonarían a la audiencia de Jesús, porque estaban tomados de la vida diaria. Se mencionan cuatro clases de terreno.

(i) Había un suelo duro al borde del camino. La semilla podría ser que cayera en esta clase de suelo por dos razones. Los campos de Palestina tenían la forma de tiras largas y estrechas. Estas tiras estaban divididas por senderillos de tierra que permitían el paso. El resultado era que se habían puesto duros de tanto pasar la gente por allí. Cuando el sembrador echaba la semilla, una parte era inevitable que cayera allí; y no tenía posibilidad de crecer.

Pero había otra manera de sembrar. Algunas veces se ponía un saco de semilla en un burro, se le abría un agujerito en el extremo del saco, y cuando el animal iba arriba y abajo la semilla se iba cayendo. Inevitablemente, cuando el burro llegaba cerca del camino del campo, algo de la semilla caía en el camino; y no se podía evitar que los pájaros vinieran y se la comieran.

Hay algunas personasen cuyos corazones no puede penetrar la verdad cristiana. Esto es debido a la falta de interés del oyente; y esa falta de interés es debida a la incapacidad de darse cuenta de lo importante que es la decisión cristiana. El Evangelio no consigue hacer un impacto en tales personas, no porque sean hostiles, sino porque son indiferentes. Creen que es irrelevante para la vida, y que se pueden pasar sin él perfectamente. Eso podría ser verdad si la vida fuera siempre un camino fácil en el que no hubiera ni tensiones ni lágrimas; pero de hecho le viene a toda persona un tiempo cuando necesita un poder que no tiene. La tragedia es que muchos se dan cuenta de esto demasiado tarde.

(ii) Había un terreno rocoso. No es que estuviera lleno de piedras; era más bien una capita de tierra que cubría una lancha de roca caliza. Gran parte de Galilea era así. En muchos terrenos se podía ver aflorar la roca. La semilla que caía allí germinaba pronto; pero, como el suelo era tan superficial y contenía tan pocos nutrientes y humedad, el calor del sol pronto secaba las plantitas que brotaban.

Siempre es más fácil empezar una cosa que acabarla. Cierto famoso evangelista decía: « Hemos aprendido que requiere algo así como el cinco por cierto del esfuerzo el ganar a una persona para Cristo, y el noventa y cinco por ciento el mantenerle en Cristo hasta que alcanza la madurez.» Muchas personas empiezan la vida cristiana para quedarse poco después en la cuneta.

Deja una respuesta

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Juan Sinpiernas

Juan Sinpiernas era un hombre que trabajaba como leñador. Un día, Juan compró una sierra eléctrica pensando que esto aligeraría mucho su trabajo. La idea hubiera

Artículo Completo

Los cobardes

Una vez, Confucio caminaba junto a un discípulo por unas montañas de tupida arboleda. Sentían mucha sed, por lo que mandó a su alumno que

Artículo Completo