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Marcos 16: La comisión de la Iglesia

Pastor Lionel

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Explicaciones presentadas de la tumba vacía:

  1. Jesús solo estaba inconsciente y luego revivió.

Evidencia en contra de estas explicaciones:

  1. Un soldado romano le dijo a Pilato que Jesús había muerto. Mar_15:44-45
  2. Los soldados romanos no quebraron las piernas de Jesús, porque ya estaba muerto. Uno de ellos le abrió el costado con una lanza.: Joh_19:32-34
  3. José de Arimatea y Nicodemo envolvieron el cuerpo de Jesús y lo colocaron en la tumba.: Joh_19:38-40
  4. Las mujeres se equivocaron de tumba.
  5. Evidencia en contra de estas explicaciones:
  6. María Magdalena y María la madre de José vieron a Jesús en la tumba.: Mat_27:59-61; Mar_15:47; Luk_23:55
  7. El domingo en la mañana Pedro y Juan también fueron a la misma tumba.: Joh_20:3-9
  8. Ladrones desconocidos robaron el cuerpo de Jesús.
  9. Evidencia en contra de estas explicaciones:
  10. Los soldados romanos sellaron y custodiaron la tumba.: Mat_27:65-66
  11. Los discípulos robaron el cuerpo de Jesús.
  12. Evidencia en contra de estas explicaciones:
  13. Los discípulos estaban listos a morir por su fe. Robarse el cuerpo habría sido reconocer que su fe no tenía sentido.: Hechos 12.2
  14. La tumba estaba custodiada y sellada.: Mat_27:66
  15. Los líderes religiosos robaron el cuerpo de Jesús para más tarde mostrarlo.
  16. Si los líderes religiosos hubieran robado el cuerpo de Jesús, sin duda habrían hecho algo para acallar los rumores de su resurrección.

Marcos 16:1-8

Observemos, en este pasaje, el poder de un amor intenso á Cristo. Tenemos una muestra concluyente en la conducta de María Magdalena, y de la otra María, de que habla aquí S. Marcos. Nos dice que habían «comprado drogas aromáticas «para ungir al Señor, y que «muy de mañana, el primer día de la semana, fueron al sepulcro, ya salido el sol..

Bien podemos comprender que no poco valor se necesitaba para dar ese paso. Visitar la tumba en el crepúsculo confuso de una alborada oriental, pondría á prueba en cualquiera circunstancia á la mayor parte de las mujeres. Pero visitar el sepulcro de uno que había sido ejecutado como un malhechor, y levantarse tan de mañana para tributar honores á quien su nación había despreciado, era en verdad mucha valentía. Sin embargo, estos son los actos que muestran la diferencia que hay entre la fe débil y la fuerte, entre un amor débil hacia Cristo y otro que fue intenso. Estas santas mujeres habían probado lo que es la misericordia y el perdón de nuestro Señor. Sus corazones rebosaban de gratitud hacia El por la luz, la esperanza, el consuelo, y la paz que les había dado. Con gusto querían exponerse á todas las consecuencias al manifestar su efecto á su Salvador. Cuanta verdad en estas palabras del Cantar; «El amor es tan fuerte como la muerte–muchas aguas no pueden apagar el amor, ni torrentes ahogarlo.» Son_8:6-7.

¿Por qué es que encontramos tan poco de ese amor intenso á Jesús entre los cristianos del día? ¿Cómo es que raras veces vemos santos que arrostren cualquier peligro, y que por amor de Cristo atraviesen fuego y agua? No hay más que una respuesta. La causa de ella es la fe débil que tanto prevalece, y la falta de convicción de lo mucho que debemos á Cristo. El sentir débilmente la enormidad de nuestros pecados nos hará siempre tener en poco el valor de la salvación.

El no apreciar en lo que realmente es la deuda que tenemos contraída con Dios trae por consecuencia a valorar muy bajo lo que debemos por nuestra redención. El hombre que reconoce lo mucho que se le ha perdonado es el que ama mucho. «A quien poco se le perdona, ese ama poco « Luk_7:47.

Observemos, en segundo lugar, en este pasaje, como las dificultades que los cristianos temen, desaparecen algunas veces cuando se les ven de cerca. Estas santas mujeres, al dirigirse al sepulcro de nuestro Señor, estaban llenas de temores respecto á la piedra de la puerta. «Se decían unas á otras, ¿Quién rodará y apartará la piedra de la puerta del sepulcro?» Pero sus temores eran infundados, pues descubrieron que no existía el inconveniente que anticipaban. «Cuando miraron, vieron que la piedra estaba rodada..

¡Que emblema tan vivido tenemos en esta simple narración de lo que muchos cristianos saben por experiencia! Cuantas veces están los creyentes angustiados y abatidos anticipándose males, y, no obstante, cuando llega la necesidad, encuentran removido el obstáculo que temían, y la «piedra rodada y apartada.» Una gran parte de las ansiedades que los santos experimentan nace de causas que realmente no existen. Nos ponemos á prever todas las eventualidades que podrán acontecer en nuestro viaje hacia el cielo; evocamos con nuestra imaginación todos los obstáculos y peligros nos abrumamos mentalmente con los cuidados de mañana así come con los de hoy : y muchas, muchas veces, encontramos al fin que nuestras dudas y alarmas eran infundadas, y que lo que más temíamos no ha acontecido jamás. Pidámosle á Dios una fe más práctica; creamos que no seremos abandonados enteramente cuando marchemos por la senda del deber.

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