Marcos 14: Empieza el último acto

(v) A continuación se hacía el relato de la historia de la liberación. El más joven de los comensales tenía que preguntar qué era lo que hacía ese día diferente de todos los demás, y por qué se hacía todo eso. A eso respondía el cabeza de familia contando toda la historia de Israel hasta la gran liberación que conmemoraba la Pascua. La Pascua no podía nunca convertirse en un ritual; siempre era una conmemoración del poder y la misericordia de Dios.

(vi) Se cantaban los Salmos 113 y 114. Los Salmos 113 a 118 se conocen como el Hallel, que quiere decir la alabanza a Dios. Todos estos son Salmos de alabanza, y son una parte de los pasajes más antiguos que los niños judíos aprenden de memoria.

(vii) A continuación se bebía la segunda copa, que se llamaba la copa de la Agadá, que quiere decir la copa de la explicación o proclamación.

(viii) A continuación, todos los presentes se lavaban las manos para prepararse para la comida.

(ix) Entonces se daban gracias: «¡Bendito seas, oh Señor, nuestro Dios, Que haces salir el fruto de la tierra! ¡Bendito seas, oh Dios, Que nos has santificado mediante Tus mandamientos, y mandado comer los ázimos!» A continuación se distribuían trocitos del pan sin levadura.

(x) Se colocaban algunas de las hierbas amargas entre dos trozos de pan sin levadura, se mojaban en el jaróshet y se comían. Esto se llamaba la sopa. Era el recordatorio de la esclavitud y de los ladrillos que habían tenido que hacer.

(xi) A esto seguía la cena propiamente dicha. Se debía comer el cordero entero. Si sobraba algo, se tenía que destruir, y no se podía usar para otra comida corriente.

(xii) Se limpiaban otra vez las manos.

(xiii) Se comía el resto del pan sin levadura.

(xiv) Se hacía una oración de acción de gracias que contenía una petición por la venida de Elías como precursor para anunciar la venida del Mesías. Entonces se bebía la tercera copa, que se llamaba la copa de la acción de gracias. La oración era: « ¡Bendito seas, oh Señor, nuestro Dios, Rey del universo, Que has creado el fruto de la vid!»

(xv) Se cantaba la segunda parte del Hallel, Salmos 115-118.

(xvi) Se bebía la cuarta copa, y se cantaba el Salmo 136, que se conocía como el gran hallel.

(xvii) Se hacían dos breves oraciones:

¡Que todas Tus obras Te alaben, oh Señor, nuestro Dios, y Tus santos, los justos que hacen Tu voluntad, y todo Tu pueblo, la casa de Israel, con cántico jubiloso Te alaben y bendigan y engrandezcan y glorifiquen y exalten y veneren y santifiquen y adscriban el Reino a Tu nombre, oh Dios, nuestro Rey! Porque es bueno alabarte, y es un placer cantar alabanzas a Tu nombre, porque desde toda eternidad y para toda eternidad Tu eres Dios.

¡Que el aliento de todos los que viven alabe Tu nombre, oh Señor, nuestro Dios! ¡Y que el espíritu de toda carne continuamente glorifique y exalte Tu memoria, oh Dios, nuestro Rey! Porque desde toda eternidad y para toda eternidad Tú eres Dios, y no tenemos más Rey, Redentor o Salvador que Tú.

Así acababa la fiesta de la Pascua. Si la cena que tuvieron Jesús y Sus discípulos era la Pascua, tienen que haber sido los pasos (xiii) y (xiv) los que Jesús Se aplicó, y (xvi) el himno que cantaron antes de salir hacia el monte de los Olivos.

Ahora veamos lo que Jesús estaba haciendo, y lo que estaba tratando de imprimir en la memoria de los Suyos. Más de una vez hemos visto ya que los profetas de Israel recurrían a acciones simbólicas, dramáticas, cuando presentían que las palabras no eran suficientes. Eso fue lo que hizo Ahías cuando rasgó su capa en doce trozos y dio diez a Jeroboam como señal de que diez tribus le proclamarían rey (1Ki_11:29-32 ). Eso fue lo que hizo Jeremías cuando se hizo coyundas y yugos y se los cargó en señal de la servidumbre inminente (Jeremías 27). Eso fue lo que hizo el profeta Hananías cuando se apoderó del yugo que llevaba Jeremías y lo rompió (Jeremías 28: Izo). Eso fue la clase de cosa que Ezequiel hizo repetidamente (Eze_4:1-8 ; Eze_5:1-4 ). Era como si las palabras se pudieran olvidar fácilmente, pero una acción dramática se imprimiría en la memoria.

Eso fue lo que hizo Jesús, y asoció Su acción dramática con la antigua fiesta de Su pueblo para que se imprimiera más indeleblemente en las mentes de los Suyos. Jesús dijo: « ¡Fijaos! Así como se rompe este pan, se rompe Mi cuerpo por vosotros. Lo mismo que se escancia en esta copa, se verterá por vosotros Mi sangre.»

¿Qué quería decir Jesús cuando dijo que la copa representaba un nuevo pacto? La palabra pacto era corriente en la religión judía. La base de esa religión era que Dios había hecho un pacto con Israel. La palabra quiere decir algo así como un arreglo, una transacción, una relación. La aceptación del Antiguo Pacto se relata en Exo_24:3-8 ; y en ese pasaje vemos que el pacto dependía totalmente de que Israel cumpliera la Ley. Si se quebrantaba la Ley, se quebrantaba el Pacto, y se deshacía la relación entre Dios y la nación. Era una relación totalmente dependiente de la Ley y de la obediencia a la Ley. Dios era el Juez; y, puesto que no había nadie que pudiera guardar la Ley, el pueblo siempre estaba en falta. Pero Jesús dice: «Yo estoy introduciendo y ratificando un Nuevo Pacto, una nueva clase de relación entre Dios y el hombre, que no depende de la Ley, sino de la Sangre que Yo voy a derraMarcos»

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