Marcos 14: Empieza el último acto

Esta historia nos muestra la acción del amor.

(i) Jesús dijo que había sido algo precioso lo que había hecho la mujer. En griego hay dos palabras para bueno. Está agathós, que describe una cosa como física o moralmente buena; y está kalós, que describe algo, no sólo como bueno, sino como encantador. Una cosa puede ser agathós, y sin

embargo dura, seria, austera, nada atractiva; pero lo que es kalós es atractivo y agradable, con una cierta aureola de encanto. StRuthers de Greenock solía decir que lo que más bien le haría a la iglesia sería que los cristianos hicieran de vez en cuando «a bonnie thing,» que es una expresión escocesa en la que bonnie corresponde exactamente a kalós: «algo bonito.» Así calificó Jesús lo que había hecho esta mujer. El amor no se limita a hacer cosas meramente buenas, sino cosas que son, además, encantadoras.

(ii) Si el amor es como es debido, hay siempre en él un cierto derroche. No tiene en cuenta lo menos que es decente que dé. Si diera todo lo que tiene, el don seguiría pareciéndole demasiado pequeño. Hay un desmadre en el amor que se niega a calcular el costo.

(iii) El amor puede ver que hay cosas que no se pueden dejar para otra ocasión, porque puede que se presente la oportunidad una sola vez. Una de las tragedias de la vida es que a menudo nos sentimos movidos a hacer algo bonito, y no lo hacemos. Puede que seamos demasiado tímidos y nos dé corte hacerlo, o que otra vocecita nos sugiera una actitud más prudente. Sucede con las cosas más simples -el impulso de mandar una carta de saludo, de expresarle a alguien nuestro cariño o agradecimiento, de hacer algún regalito o decir alguna palabra amable. Lo trágico es que ese impulso se ahoga muchas veces al nacer. Este mundo sería mucho más agradable si hubiera muchas personas como esta mujer, que actuó movida por el impulso del amor porque sabía en los íntimo de su corazón que, si no lo hacía entonces, nunca lo haría. ¡Cómo tiene que haberle animado el corazón a Jesús aquella u ltima amabilidad impulsiva y pródiga!

(iv) Una vez más descubrimos aquí la confianza irrenunciable de Jesús. La Cruz se dibujada en el horizonte, esperándole; pero Jesús nunca creyó que la Cruz fuera el fin. Creía que la Buena Noticia llegaría a todo el mundo; y con ella se contaría la historia de esta acción amable y generosa surgida del impulso de un momento que sintió un corazón enamorado.

EL TRAIDOR

Marcos 14:10-11

Judas Iscariote, el que era uno de los Doce, se fue a los principales sacerdotes para traicionar a Jesús entregándosele. Cuando oyeron su sugerencia, se quedaron encantados, y prometieron darle dinero. Así es que él empezó a buscar una forma conveniente de entregarles a Jesús.

Marcos coloca con un arte consumado la unción en Betania al lado de la traición de Judas: el detalle de un amor generoso, y el de una traición terrible.

Siempre nos produce un escalofrío en el corazón el pensar en Judas. Dante le colocó en el más profundo de todos los infiernos, un infierno de frío y de hielo, un infierno diseñado para los que no fueron pecadores ardientes, arrebatados por pasiones aisladas, sino ofensores fríos, calculadores, deliberados, contra el amor de Dios.

Marcos nos cuenta la historia con tal economía de palabras que no nos deja materiales para la especulación. Pero, por detrás de la acción de Judas podemos distinguir ciertas cosas.

(i) Había codicia. Mat_26:15 nos dice claramente que Judas se dirigió a las autoridades y les preguntó qué precio estaban dispuestos a pagar, e hizo un trato con ellos por 30 piezas de plata. Joh_11:57 hace una sugerencia. Nos dice que las autoridades habían solicitado información acerca de dónde se podía encontrar a Jesús para arrestarle. Bien puede ser que para entonces ya Jesús fuera un fuera de la ley en todos los sentidos y para todos los efectos, y ya se había puesto precio a Su cabeza; y que Judas lo sabía, y quería conseguir la recompensa ofrecida. Juan es totalmente claro, y nos dice que Judas era el tesorero del grupo apostólico, y usaba su posición para sisar de la caja común Joh_12:6 ).

Puede que fuera así. El deseo de dinero puede llegar a ser algo terrible, y cegar a la decencia y la honradez y el honor. Puede hacer que no se tengan escrúpulos con tal de obtener lo que se quiere. Judas descubrió demasiado tarde que algunas cosas cuestan demasiado.

(ii) Había celos. El poeta alemán Klopstock creía que Judas, cuando llegó a forMarcos parte de los Doce, tenía todos los dones y todas las virtudes que podrían haberle hecho grande; pero que, poco a poco, le fueron consumiendo los celos de Juan, el discípulo amado, y que esos celos le impulsaron a traicionar a Jesús. Es fácil ver que había tensiones entre los Doce. Los demás fueron capaces de vencerlas, pero bien puede ser que Judas tuviera en su corazón un demonio inconquistable e incontrolable de celos. Pocas cosas pueden arruinarnos la vida a nosotros y a otros tanto como los celos.

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