Marcos 14: Empieza el último acto

No nos confundamos: Pedro cayó en una tentación que le asaltó por ser hombre de coraje extraordinario. No tienen derecho las personas prudentes y discretas a criticar a Pedro por sucumbir a una tentación que nunca les sobrevendrá a ellos en parecidas circunstancias. Todos tenemos nuestro límite. Pedro llegó al suyo aquí, pero 999 de cada 1,000 habrían llegado al suyo mucho antes. Haríamos bien en admirar el coraje de Pedro más bien que en escandalizarnos por su fallo.

Pero aún hay otra cosa. No puede haber habido nada más que una fuente de información para que se sepa esta historia -y tuvo que ser el mismo Pedro. Ya vimos en la Introducción que el Evangelio de Marcos contiene los materiales de la predicación de Pedro. Es decir: que una y otra vez Pedro tiene que haber contado la historia de su negación. « Eso fue lo que yo hice -tiene que haber dicho-, y el maravilloso Jesús nunca dejó de amarme.»

Hubo un evangelista llamado Brownlow North. Era un hombre de Dios, pero en su juventud había vivido a lo loco. Un domingo, cuando tenía que predicar en Aberdeen, le entregaron una carta antes de subir al púlpito, que relataba un incidente vergonzoso de la vida de Brownlow North antes de su conversión, y anunciaba que, si se atrevía a predicar, el autor de la carta se levantaría en la iglesia y proclamaría públicamente lo que había hecho el predicador. Brownlow North se llevó la carta al púlpito, y se la leyó a la congregación. Les dijo que era perfectamente cierto; y a continuación les dijo cómo Cristo le había perdonado y permitido vencerse a sí mismo y dejar atrás su pasado y hacerle una nueva criatura. Usó su propia vergüenza como un imán para atraer a otros a Cristo. Eso era lo que hacía Pedro. Le decía a la gente: « Yo Le hice daño y Le fallé de esta manera, pero Él siguió amándome y me perdonó -y puede hacer lo mismo por ti.»

Cuando leemos este pasaje con comprensión, la historia de la cobardía de Pedro se convierte en una épica de coraje, y la historia de su vergüenza se convierte en un testimonio de gloria.

Marcos 14:1-72

14.1 La Pascua conmemoraba la noche en que los israelitas fueron liberados de Egipto (Exodo 12), cuando Dios «pasó por encima de las casas» donde había marcas de sangre del cordero y en cambio mató a todos los primogénitos de las casas donde no poseían la señal. Al día de la Pascua le seguía una celebración de siete días llamada Fiesta de los Panes sin Levadura. También recordaba la salida apresurada de los israelitas de Egipto, cuando ni siquiera tuvieron tiempo de dejar que el pan leudara y tuvieron que hornearlo sin levadura. Durante estas fiestas judías la gente se reunía para comer cordero, vino, hierbas amargas y pan sin levadura. Con el tiempo toda la semana llegó a llamarse Pascua, por la cercanía de ambas fiestas.

14.1 Los líderes judíos planearon matar a Jesús. Su muerte se ideó con cuidado. La opinión popular no se había vuelto en contra de Jesús. Al contrario, los líderes temían su popularidad.

14.3 Betania está localizada en la ladera este del Monte de los Olivos (Jerusalén está en el lado oeste). Era la aldea donde vivían Lázaro, María y Marta, los amigos de Jesús, también presentes en la comida (Joh_11:2). La mujer que ungió los pies de Jesús fue María, la hermana de Lázaro y Marta (Joh_12:1-3). El alabastro era una vasija hermosa y cara. El nardo era un perfume costoso.

14.3-9 Mateo y Marcos ubican estos acontecimientos un poco antes de la institución de la Santa Cena, mientras que Juan los pone en la semana anterior, antes de la Entrada Triunfal. Debe recordarse que el propósito principal de los escritores de los Evangelios no fue presentar un relato cronológico exacto de la vida de Cristo, sino hacer un recuento confiable de sus mensajes. Mateo y Marcos parece que eligieron este lugar para ubicar el hecho a fin de contrastar la devoción de María con la traición de Judas, suceso que sigue en ambos Evangelios.

14.4, 5 Donde Marcos dice «algunos que se enojaron», Juan específicamente menciona a Judas (Joh_12:4). La indignación de Judas por el acto de adoración de María no la motivó el interés en los pobres, sino la avaricia. Como era el tesorero del ministerio de Jesús y robaba de los fondos (Joh_12:6), es evidente que lo que quería era que ese perfume se hubiera vendido y el producto se hubiera puesto bajo su cuidado.

14.6, 7 Jesús no dijo que no debíamos ocuparnos de los pobres, ni justificó la indiferencia hacia ellos. (Si desea más información de las enseñanzas de Jesús acerca de la pobreza, véanse Mat_6:2-4; Luk_6:20-21; Luk_14:13, Luk_14:21; Luk_18:22.) Alabó a María por su acto de adoración exento de todo egoísmo. La esencia de la adoración a Cristo es presentarle nuestro más grande amor, respeto y devoción y estar dispuestos a sacrificar ante El lo que nos sea más preciado.

14.10 ¿Por qué Judas traicionó a Jesús? Judas, como los demás discípulos, esperaba que Jesús iniciara una rebelión política contra Roma. Como tesorero, Judas sin dudas imaginó (como lo hicieron los otros discípulos, véase 10.35-37) que se le daría una importante posición en el nuevo gobierno de Jesús. Pero cuando Jesús alabó a María por ungirlo con el perfume, pensó que aquello era como el salario de un año, se dio cuenta que el reino de Jesús no era ni físico ni político, sino espiritual. La ambición de Judas por el dinero y por las posiciones no podrían lograrse siguiendo a Jesús, y por eso lo traicionó por dinero y por conseguir el favor de los líderes religiosos.

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