Marcos 13: La condenación de la Ciudad Santa

13.3ss Los discípulos querían saber cuándo se destruiría el templo. Jesús les dio un cuadro profético de ese tiempo incluyendo los acontecimientos que lo antecederían. También habló de hechos futuros que señalarían su regreso. Predijo tanto los hechos cercanos como los distantes sin ponerlos en un orden cronológico. Los discípulos vivieron para ver la destrucción de Jerusalén en 70 d.C. Esto les hizo entender que todo lo demás que Jesús predijo se cumpliría también.

Jesús les advirtió acerca del futuro para que aprendieran a vivir en el presente. Varias predicciones que Jesús hizo en este pasaje todavía no se han cumplido. No las hizo para que adivináramos cuándo ocurrirían, sino para ayudarnos a mantenernos espiritualmente alertas y preparados siempre, esperando su venida.

13.3, 4 El Monte de los Olivos se levanta en la parte superior de Jerusalén, al este de la ciudad. Desde sus faldas una persona puede mirar hacia abajo y ver la ciudad y el templo. Zacarías (14.1-4) profetizó que el Mesías descendería en este monte cuando volviera para establecer su reino eterno.

13.5-7 ¿Cuáles son las señales del fin de los tiempos? En cada generación desde la resurrección de Cristo ha habido gente que ha dicho conocer exactamente cuándo volverá Jesús. Nadie, sin embargo, ha acertado, porque Cristo volverá según el calendario de Dios, no el de los hombres. Jesús predijo que falsos profetas, que asegurarían tener revelaciones de Dios, engañarían a muchos creyentes.

En las Escrituras, la única señal clara del regreso de Cristo es que toda la humanidad le verá venir en las nubes (3.26; Rev_1:7). En otras palabras, no hay que preocuparse de que una u otra persona sea el Mesías, ni que estos son los «últimos tiempos». Cuando Cristo vuelva, lo sabrá más allá de toda duda. Cuidado con los que aseguran tener un conocimiento especial respecto a los últimos días porque nadie sabe cuándo será este tiempo (Rev_13:32). Tenga cuidado cuando se diga: «¡Ahora es!», y decididos en nuestro compromiso de tener nuestros corazones y vidas listos para su venida.

13.9, 10 En la medida que la iglesia primitiva empezó a crecer, la mayoría de los discípulos experimentó el tipo de persecución de la cual Jesús habló. Desde los tiempos de Cristo, se han perseguido a los cristianos en su tierra y en campos misioneros extranjeros. Aunque es posible que estemos libres de persecución ahora, nuestra visión del Reino de Dios no debe limitarse a lo que nos ocurre. Una rápida mirada a los periódicos nos mostrará que cada día muchos cristianos en otras partes del mundo tienen que enfrentar penalidades y persecuciones. Estas son una oportunidad para testificar de Cristo a los que nos oprimen y sirven para que se cumpla el deseo de Dios de que las buenas nuevas lleguen a cada persona.

13.11 Jesús no dice que estudiar la Biblia y crecer en conocimiento sea inútil o malo. Antes y después de su resurrección Jesús mismo enseñó a sus discípulos lo que debían decir y cómo decirlo. Sin embargo, Jesús nos habla de la actitud que debemos asumir cuando nos toque defendernos por causa del evangelio. No tenemos que temer ni toMarcos la defensiva en cuanto a nuestra fe porque el Espíritu Santo estará presente y nos dará las palabras adecuadas.

13.13 Creer en Jesús «hasta el fin» demanda perseverancia porque combatirán nuestra fe. Estas tribulaciones separarán a los verdaderos cristianos de los creyentes tibios. No ganaremos la salvación por permanecer hasta el fin, pero nos marcará como personas salvas. La seguridad de nuestra salvación nos mantendrá en medio de la persecución.

13.14 La «abominación desoladora» que menciona Jesús es la profanación del templo por los enemigos de Dios. Esto sucedió una vez tras otra en la historia de Israel: en 597 a.C. cuando Nabucodonosor saqueó el templo y llevó cautivos a Babilonia (2 Crónicas 36); en 168 a.C. cuando Antíoco Epífanes sacrificó un cerdo a Zeus en el altar santo del templo (Dan_9:27; Dan_11:30-31); en 70 d.C., el emperador Tito colocó un ídolo en el lugar donde estuvo el templo, después de la destrucción de Jerusalén; en 38 d.C., el emperador Calígula planeó poner su propia estatua en el templo, pero murió antes de lograrlo.

13.20 El pueblo escogido por Dios, a quienes salvó. Si desea más información acerca de la elección de Dios, véanse Rom_8:29-30 y Eph_1:4-5.

13.22, 23 ¿Es posible que los cristianos sean engañados? Sí. Tan convincentes serán los argumentos y pruebas de los engañadores en los últimos tiempos que será difícil no alejarnos de Cristo. Si estamos preparados, dice Jesús, podemos mantenernos firmes, pero no resistiremos si no estamos preparados. Para penetrar el disfraz de los falsos maestros debemos preguntarnos: (1) ¿Han sido verdaderas sus predicciones o han tenido que irse ajustando a lo ocurrido? (2) ¿Usan en sus enseñanzas alguna pequeña porción de la Biblia descuidando el resto? (3) ¿Están sus enseñanzas en contra de lo que la Biblia dice acerca de Dios? (4) ¿Son sus prácticas un medio de glorificar al maestro o a Cristo? (5) ¿Promueven sus enseñanzas hostilidad hacia otros cristianos?

13.31 En los días de Jesús el mundo parecía muy estable y seguro. Daba la sensación de estabilidad. En la actualidad, muchos temen la destrucción nuclear. Jesús nos dice, sin embargo, que si bien podemos estar seguros que la tierra pasará, la verdad de sus palabras jamás se cambiará ni abolirá. Dios y su Palabra proveen la única estabilidad en este mundo inestable. ¡Cuán miopes somos al gastar tanto de nuestro tiempo aprendiendo cosas de este mundo temporal y acumulando sus posesiones, mientras descuidamos la Biblia y sus verdades eternas!

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