Marcos 12: Rechazo y retribución

En una palabra: no hay más que una cosa que sea inmortal, y es el amor.

EL AMOR A DIOS Y AL PRÓJIMO

Marcos 12:28-34

Uno de los maestros de la Ley, que había estado escuchando la discusión, y que se dio cuenta de que Jesús les había contestado bien, se Le acercó y Le preguntó:

-¿Cuál es el primer mandamiento de todos?

Jesús le contestó:

-«No hay nada más que un Señor, y es el Señor tu Dios; y debes aMarcos al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas.» Y este es el segundo: « Debes aMarcos a tu prójimo como a ti mismo.» No hay ningún mandamiento que sea más importante que estos.

El maestro de la Ley Le dijo entonces a Jesús:

Maestro, no hay duda que has contestado muy bien, porque Dios no hay más que Uno, y no hay nadie que se Le pueda comparar, y el amarle con todo el corazón, y con todo el entendimiento, y con todas las fuerzas, y aMarcos al prójimo como uno se ama a sí mismo es mejor que todos los holocaustos y sacrificios.

Entonces Jesús, viendo que Le había contestado sabiamente, le dijo:

-Tú no estás lejos del Reino de Dios.

Y a partir de entonces, nadie se atrevía a hacerle más preguntas.

A los maestros de la Ley no se les había perdido nada con los saduceos. La profesión de los escribas consistía en interpretar la Ley en todas sus muchas reglas y normas. A lo que se dedicaban los escribas era a conocer y aplicar la ley oral; mientras que, como ya hemos visto, los saduceos no aceptaban la ley oral en absoluto. El maestro de la Ley se alegraría sin duda de que los saduceos se retiraran con el rabo entre las piernas.

Este escriba vino a Jesús con una pregunta que se debatía a menudo en las escuelas rabínicas. En el judaísmo había una especie de doble tendencia. Estaba la tendencia a extender la Ley ilimitadamente en cientos y miles de reglas y normas; pero también existía la tendencia a tratar de reunir la Ley en una sola frase, una afirmación general que fuera el compendio de todo su mensaje. A Hillel le preguntó una vez un prosélito que le instruyera en toda la Ley mientras él se mantenía sobre un pie. La respuesta de Hillel fue: «Lo que aborreces para ti mismo, no se lo hagas a tu prójimo; esto es toda la Ley, y el resto no es más que comentario. Ve, y aprende.» Aquiba dijo después que Cristo: «Ama a tu prójimo como a- ti mismo»: este es el principio de la Ley más grande y más general.» Simón el Justo también dijo: «El mundo se sostiene sobre tres cosas: la Ley, el culto y las obras de amor.»

Shammay enseñó que Moisés había recibido 613 preceptos en el monte Sinaí, 365 según los días del año solar, más 248, según las generaciones de la humanidad. David redujo los 613 a 11 en Salmo 15:

Señor, ¿quién habitará en Tu tabernáculo?, ¿quién morará en Tu monte santo?

1.- El que anda en integridad

2.- y hace justicia;

3.- el que habla verdad en su corazón;

4.- el que no calumnia con su lengua

5.- ni hace mal a su prójimo

6.- ni admite reproche alguno contra su vecino;

7.- aquel a cuyos ojos el indigno es menospreciado,

8.- pero honra a los que temen al Señor;

9.- el que aun jurando en perjuicio propio, no por eso cambia;

10.- quien su dinero no dio a usura

11.- ni contra el inocente admitió soborno.

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