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Lucas 9: Los emisarios del Rey

Aquí tenemos lo que les dijo Jesús a tres posibles seguidores.

(i) Su consejo al primero fue: «Antes de hacerte seguidor mío, considera lo que te va a costar.» Nadie podrá decir que le indujeron a seguir a Jesús con falsas promesas. Jesús le hacía a la gente el honor de colocarles el listón tan alto que ya no cabía más. Es posible que le hayamos hecho un flaco servicio a la iglesia dejando que la gente se crea que no hay gran diferencia entre el que es miembro y el que no lo es. Deberíamos decir que impone la mayor diferencia del mundo. Tendríamos menos gente; pero los que hubiera estarían comprometidos con Cristo de verdad.

(ii) Lo que le dijo Jesús al segundo suena duro, pero puede que no lo fuera tanto. Lo más seguro es que el padre de aquél no estuviera muerto, ni casi. Es probable que quisiera decir: «Te seguiré cuando se me haya muerto mi padre.» Un funcionario inglés en el Este cuenta que a un joven árabe muy brillante se le ofreció una beca para estudiar en Oxford o Cambridge, y contestó: «La aceptaré cuando haya enterrado a mi padre.» Y su padre no tenía muchos más de cuarenta años, y sí buena salud.

Lo que Jesús quería dejar bien claro es que en todo hay un momento crucial; si se deja pasar la oportunidad, lo más probable es que no vuelva a presentarse. Este hombre sentía en el corazón la llamada a salir de un ambiente espiritualmente muerto; si dejaba pasar ese momento, no saldría nunca.

Los psicólogos nos dicen que cada vez que tenemos un sentimiento noble y no lo llevamos a la acción se hace menos probable que lo cumplamos nunca. La emoción se convierte en un sustituto de la acción. Por ejemplo: algunas veces nos da la idea de escribir una carta, puede que de agradecimiento, o de pésame, o de felicitación. Si lo dejamos para mañana, lo más probable es que no la escribamos nunca. Jesús nos anima a actuar en seguida cuando tenemos ese sentimiento.

(iii) Lo que le dice al tercero es una verdad que nadie puede negar. El que está arando no podrá, jamás hacer un surco derecho si vuelve la cabeza para mirar atrás por encima del hombro. Algunos tienen el corazón en el pasado; siempre andan mirando hacia atrás con añoranza, pensando que «cualquiera tiempo pasado fue mejor.» Watkinson, el gran predicador, nos cuenta que una vez en la playa, cuando iba con un nietecito, se encontraron a un anciano pastor. El vejete tenía muy mal genio y, entre otras cosas, había cogido una ligera insolación (sunstroke). El chiquillo había oído algo de la conversación, pero no se había enterado mucho; así es que cuando dejaron atrás al viejo quejica, se volvió a su abuelo y le dijo: «¡Abuelito, espero que tú no sufras nunca de puesta de sol!» (sunset).

El cristiano está en marcha, no hacia el poniente, sino hacia la aurora. La consigna del Reino no es «¡Atrás!», sino «¡Adelante!» A este hombre, Jesús no le dijo ni «¡Sigue!» ni «¡Vuelve!», sino «No acepto un servicio tibio», y dejó que el hombre hiciera su propia decisión.

Lucas 9:1-62

9.1-10 Note los métodos de Jesús. Les dio poder (9.1), les dio instrucciones específicas de modo que sabían qué hacer (9.3, 4), les dio instrucciones específicas para que supieran qué hacer (9.5) y exigió responsabilidad por sus acciones (9.10). Cuando guíe a otros, estudie el modelo de liderazgo del Maestro. ¿Cuál de estos elementos necesita incorporar al suyo?

9.2 Jesús anunció su Reino mediante la predicación y la sanidad. Si solamente hubiera predicado, la gente podría haber visto su Reino solo como espiritual. Por otro lado, si solo hubiera sanado sin predicar, la gente no habría comprendido la importancia espiritual de su misión. La mayoría de sus oyentes esperaban un Mesías que traería prosperidad y poder a su nación; preferían bendiciones materiales antes que discernimiento espiritual. La verdad es que Jesús es Dios y hombre, espíritu y carne, y la salvación que ofrece es para el alma y el cuerpo. Cualquier enseñanza que enfatice el alma a expensas del cuerpo o a este a expensas del alma, está en peligro de distorsionar las buenas nuevas de Jesús.

9.3, 4 ¿Por qué se les instruyó a los discípulos a depender de otros mientras iban de ciudad en ciudad anunciando las buenas nuevas? Su propósito era abarcar a Judea con el mensaje de Jesús y al viajar sin equipaje se moverían con rapidez. Depender de otros tendría además algunos efectos positivos: (1) Mostraría con claridad que el Mesías no vino para ofrecer prosperidad a sus seguidores. (2) Forzaría a los discípulos a confiar, a depender del poder de Dios y no de su propia provisión. (3) Enrolaría a los habitantes del pueblo y los convertiría en personas con ansias de oír el mensaje. Esta fue una forma excelente de abordar su misión a corto plazo; sin embargo, no era la intención de que fuera una forma de vida permanente para ellos.

9.4 En cada lugar, los discípulos debían quedarse en una sola casa porque así no ofenderían a sus anfitriones al trasladarse a otra que fuera más cómoda o socialmente más prominente. Quedarse en una casa no sería una carga para el hospedador porque su permanencia en cada comunidad sería breve.

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