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Lucas 9: Los emisarios del Rey

Por otra parte, estos versículos nos presentan á la vista un emblema patente del poder que tiene Cristo para satisfacer las necesidades espirituales del género humano. El milagro es un cuadro. En él vemos como delineadas sobre el lienzo algunas de las grandes verdades del Cristianismo. Es en realidad una gran parábola del glorioso Evangelio representada á lo vivo.

¿Qué representa ese gentío pobre, desamparado y desprovisto de alimento, que rodea á nuestro Señor en el despoblado? Representa al género humano.

Nosotros somos una reunión de pobres pecadores, en medio de un mundo malvado, sin fuerza ó poder para salvarnos, y en gran peligro de perecer por carencia de alimento espiritual ¿Quién es aquel Maestro benévolo que se compadece de esa mísera multitud en el despoblado, y dice á Sus discípulos: «Dadles vosotros de comer»? Es Jesús mismo, siempre compasivo, siempre benéfico, siempre pronto á mostrar misericordia aun á los ingratos y á los perversos. Y él no ha cambiado. Es hoy exactamente el mismo que era ochocientos años ha. Elevado en el cielo á la diestra de Dios mira hacia abajo la vasta multitud de miserables pecadores que cubren la faz de la tierra: todavía los compadece; todavía cuida de ellos y se conduele de su desamparo y de su miseria. Y todavía dice á los discípulos que le siguen: «He aquí esta multitud, dadles vosotros de comer..

¿Qué representa ese portentoso alimento que creó Cristo milagrosamente para la hambrienta multitud que estaba en su presencia? Es una figura del Evangelio. Débil y pequeño como á muchos parece, el Evangelio contiene «bastante y sobrado» para las almas de todo el género humano. Insignificante y despreciable como la historia del Salvador crucificado parece al docto y al entendido, es el «poder de Dios para salvar á todo el que tiene fe.» Rom_1:16.

¿Qué representan aquellos discípulos que recibieron los panes y los peces de la mano de Cristo, y los pusieron delante de las gentes, para que todas ellas comiesen y se hartasen? Representan á todos los predicadores y maestros fieles del Evangelio. Sus palabras son sencillas, y sin embargo sumamente importantes. Han sido elegidos para poner delante de los hombres el alimento quo Cristo ha hecho para sus almas. No se les ha encomendado que den nada que sea creación suya. Todo cuanto trasmiten á los hombres debe venir de las manos de Cristo. Mientras que ellos desempeñen fielmente ese encargo, pueden esperar con confianza la bendición de su Maestro. Muchos, indudablemente, rehusarán siempre participar del alimento que Cristo ha provisto; mas si los ministros ofrecen fielmente á los hombres el pan de vida, la sangre de los que de estos se pierden no caerá sobre aquellos.

¿Qué estamos haciendo nosotros? ¿Hemos reconocido quo este mundo es un desierto, y que nuestras almas han de ser alimentadas del pan del cielo, ó morir eternamente? ¡Felices los que han aprendido esta lección, y sabido por experiencia quo Cristo crucificado es el pan verdadero de vida! El hombre jamás podrá satisfacerse con las cosas de este mundo: siempre estará hambriento, y sediento, y descontento, hasta que venga á Cristo Solo los que oyen la voz de Cristo, y le siguen, y se alimentan de él con la fe, son los que «se hartan..

Lucas 9:18-22

Notemos en este pasaje la diversidad de opiniones que prevalecía; acerca de nuestro Señor Jesucristo durante el periodo de su misión sobre la tierra. Se nos dice que algunos afirmaban que era Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que uno de los profetas antiguos que había resucitado. Una observación general es aplicable a todas estas opiniones: todos estaban acordes en que la doctrina de nuestro Señor no era semejante á la de los escribas y todos veían en él al valeroso denunciador de la maldad que existía en el mundo.

No nos sorprendamos si encontramos en nuestros días la misma diversidad de opiniones con respecto á Cristo y á Su Evangelio. La verdad de Dios despierta á los hombres de su indolencia espiritual; los obliga á pensar; los hace raciocinar, é investigar, é inventar teorías para explicar la causa de su difusión en algunas regiones, y de su repulsión en otras. Millares de hombres en todos los siglos de la iglesia pasan la vida de este modo, y nunca se sienten movidos del arrepentimiento. Se satisfacen á sí mismos con un foco de charla acerca de los sermones de Fulano ó los escritos de zutano; y piensan que este dice demasiado, y que aquel no dice lo suficiente. Aprueban ciertas doctrinas, y desaprueban otras. Llaman «ortodoxos» á unos, y «heterodoxos» á otros. No pueden formar una opinión decidida sobre lo que es verdadero, ó lo que es justo. Los años se suceden unos á otros y se encuentran en el mismo estado; charlando, criticando, censurando, cavilando, sin adelantar jamás; dando vueltas como la polilla al rededor de la religión, sin detenerse como la abeja para alimentarse de su miel. Jamás confían firmemente en Cristo; jamás se dedican sinceramente á la gran causa de servir á Dios; jamás toman la cruz á cuestas y se hacen cristianos decididos; y al fin después de tanto hablar mueren en sus pecados, sin estar preparados para comparecer ante Dios.

No nos contentemos con una religión de este género. El conversar, el investigar, y el discutir acerca del Evangelio no puede salvarnos. El Cristianismo que salva es algo que cada uno debe adoptar, poseer, sentir y experimentar por sí mismo. No hay la más ligera excusa para limitarnos moralmente á hablar, opinar y discutir. Los Judíos del tiempo de nuestro Señor debieran haber descubierto, si lo hubieran indagado con sinceridad, que Jesús de Nazaret no era ni Juan el Bautista, ni Elías, ni uno de los antiguos profetas, sino el Ungido de Dios. El cristiano de nuestros días se satisfaría fácilmente sobre todo lo que es esencial para la salvación, si solicitara real, cándida y humildemente la iluminación del Espíritu Santo. Solemnes y significativas son aquellas palabras de nuestro Señor: «Si alguno quiere hacer la voluntad de Dios, conocerá de la doctrina si es de Dios.» Joh_7:16. La obediencia que emana de intenciones puras es una de las llaves que abren el templo del saber.

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