Comprometidos a Sembrar La Palabra de Dios

Lucas 9: Los emisarios del Rey

9.48 ¿Cuánto interés muestra por otros? Esta es una pregunta vital que puede medir con exactitud su grandeza ante los ojos de Dios. ¿Cómo ha mostrado interés por otros, sobre todo por los desamparados, los necesitados, los pobres que no pueden devolver el bien recibido? Su respuesta sincera a esta pregunta le dará una buena idea de su verdadera grandeza.

9.49, 50 Los discípulos estaban celosos. Nueve de ellos no pudieron echar fuera un solo demonio (9.40), pero cuando vieron a un hombre que no era de su grupo echar fuera demonios, le dijeron que no lo siguiera haciendo. Nuestro orgullo se hiere cuando alguien triunfa donde hemos fallado, pero Jesús dijo que no había lugar para ese tipo de celo en la guerra espiritual de su Reino. Tenga la misma actitud de brazos abiertos que tuvo Jesús con cristianos que no eran de su grupo.

9.51 A pesar de que Jesús sabía que enfrentaría persecución y muerte en Jerusalén, siguió adelante sin vacilar. Esa clase de determinación debiera caracterizar nuestras vidas también. Cuando Dios nos traza la línea de acción, debemos seguir adelante sin variar nuestra determinación, sin importar los riesgos potenciales que nos esperen.

9.53 Después que Asiria invadió Israel, el reino del norte, y lo reestableció con su gente (2Ki_17:24-41), la mezcla de razas se llegó a conocer como samaritana. La «pura raza» de judíos odiaba esta «mestiza» de samaritanos, en recompensa, estos también odiaban la judía. Surgieron muchas tensiones entre ambos grupos, a tal grado que los viajeros judíos que iban de Galilea a Judea desde el sur, a menudo preferían caminar dando un rodeo para no atravesar el territorio samaritano aunque esto prolongaba mucho más su viaje. Jesús no mantuvo esos prejuicios y envió mensajeros para preparar las cosas en una aldea samaritana. Sin embargo, rehusaron recibir a estos viajeros judíos.

9.54 Cuando los samaritanos rechazaron a Jacobo y Juan, estos no solo quisieron sacudir el polvo de sus pies (9.5). Quisieron venganza al pedir que cayera fuego del cielo sobre la gente, así como Elías hizo con los siervos de un malvado rey de Israel (2 Reyes 1). Cuando otros nos rechazan o se burlan, quizás también sintamos lo mismo. Sin embargo, debemos recordar que el juicio pertenece a Dios y no debemos esperar que El use su poder para materializar nuestros deseos de venganza.

9.59 Lucas no nos dice si el padre ya había muerto o si tenía una enfermedad terminal. Parece probable que si el padre hubiera muerto, el hijo tendría que cumplir con los servicios fúnebres. Jesús proclamó que el verdadero discipulado demanda acción inmediata. Jesús no enseñó a la gente que abandonara sus responsabilidades familiares, pero a menudo les dio mandamientos a la luz de sus verdaderas motivaciones. Tal vez este hombre no quería seguir a Cristo al instante y usó a su padre como excusa. Hay un costo en seguir a Jesús y cada uno debe estar dispuesto a servir aun cuando requiere sacrificio.

9.62 ¿Qué quiere Jesús de nosotros? Dedicación total, no entrega a medias. No tenemos derecho a elegir entre las ideas de Jesús y seguirle a conveniencia; debemos aceptar la cruz junto con la corona, juicio junto con misericordia. Hay que tener en cuenta el costo y estar dispuestos a abandonar todo lo que nos ha dado seguridad. Enfocados en Jesús, no debemos permitir que nada nos distraiga de la manera de vivir que El llama buena y verdadera.

Lucas 9:1-6

Estos versículos contienen los preceptos que dio nuestro Señor a Sus doce apóstoles cuando los envió por primera vez á predicar evangelio. Es un pasaje que tiene referencia á las tareas de los ministros cristianos de todos los siglos. No hay duda que el poder de hacer milagros que poseían los apóstoles hacia su condición muy desemejante á la de cualesquiera otros ministros de la iglesia. No hay duda que en muchos particulares ellos fueron únicos en su clase y no tuvieron sucesores. Sin embargo, las palabras de nuestro Señor contenidas en este pasaje no deben aplicarse tan solo á los doce apóstoles: las verdades que enseñan son igualmente útiles maestros y predicadores cristianos de todos los siglos.

Observemos que la misión encomendada á los apóstoles tenia referencia especial a lo que debían hacer respecto del demonio y de las enfermedades corporales. Se nos dice que Jesús les dio virtud y potestad sobre todos los demonios, y que sanasen enfermedades.

Se perciben en este pasaje con toda claridad dos de los deberes principales del ministro cristiano. No debemos esperar de él que lance los espíritus malignos, pero sí podemos esperar con razón que «resista al demonio y todas sus maquinaciones,» y luche sin tregua contra «el príncipe de este mundo.» No debemos exigirle que haga curas milagrosas; pero sí que tome particular interés en todos los enfermos: que los visite, los consuele, y los socorra, si necesario, hasta donde le sea posible. El ministro que descuida las ovejas enfermas de su rebaño no es buen pastor; y no debe sorprenderse si el pueblo dice que él estima en más la lana de las ovejas que su salud. El ministro que permite que los pecados de la embriaguez, la blasfemia, la obscenidad, las riñas, la disipación, y otros tales infesten su congregación, y no amonesta á los que los cometen, omite un deber que le ha sido impuesto de una manera terminante. No lidia contra el demonio, y por consiguiente, no es digno sucesor de los apóstoles. Observemos, en segundo lugar, que una de las principales tareas que fueron encomendadas á los apóstoles fue la predicación. Nuestro Señor «los envió á que predicasen el reino de Dios,» y que ellos iban de aldea en aldea anunciando el Evangelio.

Ayúdanos a continuar sembrando La Palbara de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar los fondos para continuar con La Gran Comisión


Deja el primer comentario

Otros artículos de Nuestro Blog

Que pueden ser de interés para ti de acuerdo a tus lecturas previas.