Lucas 8: De Camino

Los discípulos de Jesús le preguntaron qué quería decir aquella parábola; y Él se la explicó de la siguiente manera: A vosotros se os ha concedido penetrar en los secretos del Reino de Dios, porque sois discípulos; pero a los demás no se les puede hablar más que con ejemplos; para que, aunque ven, no comprendan, y aunque oyen, no se enteren. Este es el sentido de la parábola: la semilla es la Palabra de Dios. La semilla que cayó en el sendero se refiere a los que oyen, pero en seguida viene el diablo y arrebata de sus corazones la Palabra para impedir que crean y se salven. La semilla que cayó en el terreno rocoso representa a los que reciben la palabra con enttts ásmo en cuanto la oyen; pero no tienen raíz; su fe está a merced del momento y, citando se ven expuestos a dificultades, se retiran. La semilla que cayó donde había habido espinos representa a los que han oído la Palabra, pero luego vuelven a lo de antes, y dejan que las preocupaciones y los negocios y los placeres de la vida les ahoguen la Palabra; la semilla no tiene posibilidad de madurar. Y la semilla que cayó en buena tierra representa a los que reciben la Palabra con una disposición buena e íntegra, no se la dejan arrebatar y perseveran frente a todo hasta dar fruto.

En esta parábola Jesús se vale de un ejemplo que todos sus oyentes reconocerían. Es probable que hasta estuvieran viendo entonces a algún sembrador que estaba sembrando su campo mientras Jesús hablaba.

La parábola nos presenta cuatro clases de terreno.

(i) Las parcelas solían ser más bien alargadas, y estaban separadas por senderos o caminos por los que se podía pasar; cuando la semilla caía en esa parte pisoteada y endurecida no tenía posibilidad de penetrar en el suelo.

(ii) Estaba el suelo rocoso, que no quiere decir aquí un sitio lleno de piedras, sino un terreno que no era más que una capita de tierra por encima de una lancha de roca caliza. Allí no había humedad ni nutrientes, así es que la planta, si nacía, pronto se secaba y moría.

(iii) El terreno que se llenó de espinos parecía entonces estar bastante limpio. Se puede hacer que un terreno parezca limpio simplemente labrándolo; pero quedaban allí las semillas de los espinos y las raíces fibrosas de las malas hierbas. Las buenas y las malas semillas crecieron juntas; pero las malas eran más fuertes y ahogaron a las buenas.

(iv) El buen terreno era profundo, y estaba limpio y bien labrado.

Los versículos 9 y 10 siempre han presentado problemas. Parece como si Jesús dijera que hablaba en parábolas para que la gente no le entendiera; pero no podemos creer que ocultara deliberadamente el sentido de su mensaje a sus oyentes. Se han propuesto algunas explicaciones.

(i) Mat_13:13 lo expresa de manera un poco diferente. Dice que Jesús hablaba en parábolas porque la gente no podía ver y entender correctamente. Mateo parece decir que las parábolas no eran para impedir que la gente viera y entendiera, sino para ayudarla a entender.

(ii) Mateo cita inmediatamente después el dicho de Isaías, 6: 9-10, que en efecto dice: « Les he hablado la Palabra de Dios, y el único resultado es que no han entendido ni una palabra.» Según esto, el dicho de Jesús puede indicar, no el

objetivo de su enseñanza por parábolas, sino su resultado. (iii) Lo que Jesús realmente quería decir es que la gente puede llegar a ser tan obtusa y dura de mollera que no pueden entender la Palabra de Dios cuando les llega. No es culpa de Dios; es que se han vuelto tan perezosos mentalmente hablando, tan cegados por los prejuicios, tan indispuestos a ver lo que no quieren ver, que son incapaces de asimilar la Palabra de Dios.

Esta parábola tiene dos interpretaciones.

(i) Se sugiere que quiere decir que la suerte de la Palabra de Dios depende del corazón en el que se siembra.

(a) El sendero endurecido representa la mente cerrada que se niega a recibir la Palabra.

(b) El terreno superficial representa a los que aceptan la Palabra, pero que no la meditan ni se dan cuenta de lo que implica, y que se retiran cuando llegan los problemas.

(c) El terreno espinoso representa a los que están tan ocupados con otras cosas que desplazan las cosas de Dios de su vida. Debemos recordar siempre que las cosas que le quitan el sitio a lo más alto no tienen que ser malas de necesidad. El peor enemigo de lo mejor es lo que es un poco menos bueno.

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